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¿Cómo podemos reducir el impacto psicológico del aislamiento social?

Llevamos más de un mes confinados en casa y una situación extraordinaria como la que estamos viviendo puede dejar, sin duda, secuelas en nuestra salud mental

por Pilar Hernán

Ha pasado más de un mes desde que comenzó el confinamiento. Tal vez hemos pasado ya el ecuador, pero aún no lo sabemos con certeza. Sin duda, una situación tan atípica como la que estamos viviendo en la actualidad debido a la crisis sanitaria por el coronavirus puede dejar secuelas psicológicas en muchas personas. Los expertos en psicología son conscientes que el confinamiento obligado al que estamos obligados va a dejar huella, por lo que hay que aprender a manejar las posibles consecuencias. Sí, sabemos que cuesta, pero hay que poner en marcha estrategias para intentar reducir los efectos negativos en la salud mental provocados por esta cuarentena que hace que llevemos ya varias semanas metidos en casa y sin perspectivas de que esto acabe pronto. El psicólogo Daniel Velázquez, miembro de Doctoralia, resume en seis los recursos que podemos emplear para afrontar esta situación:

1. Una actitud positiva y paciente

No nos queda otra opción. Por eso, el primer paso es aceptar con el mejor talante la situación de confinamiento y adaptarnos a esta forma de vida nueva (pensando siempre que es algo temporal). “Es mejor enfocarnos en que estamos ayudando a todas las personas de nuestro entorno cada día que pasa sin contagiar ni ser contagiado. Estar dándole vueltas a preocupaciones posibles futuras que no podemos controlar no nos ayudarán en nada”, nos dice el experto. Esto reducirá las secuelas psicológicas de la cuarentena, por lo que mantener una actitud positiva y paciente será fundamental para verlo todo desde un punto de vista más optimista.

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2. El orden, nuestro mejor aliado

Tal y como explica el experto, el hecho de estar sometido a falta de movilidad y de estimulación puede generar ansiedad en muchas personas, por lo que es esencial que dentro del espacio de confinamiento se mantenga un ambiente agradable y haya un cierto orden. Puedes probar a empezar por despejar las estancias para conseguir una mayor sensación de amplitud. “Debemos recordar la máxima de no comer ni dormir donde se trabaja, creando un lugar físico para cada actividad. Asimismo, no debemos estar todo el día en pijama y nuestra ropa ha de servir para distinguir momentos de limpieza, trabajo, descanso y ocio”, apunta el psicólogo.

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3. Relacionarnos con los demás, aunque sea en la distancia

Somos un ser social. Nuestra vida se basa en la relación con toda la gente de nuestro entorno. Por eso, el aislamiento puede llevar a que muchas personas se sientan fuera de lugar. “Relacionarse es determinante en el mantenimiento del vínculo y en la percepción de sentirse unido a los demás. Por eso, en caso de que estemos pasando la cuarentena acompañados, deben trabajarse las relaciones con las personas con las que vivimos y fomentar actividades en común que relajen el ambiente”, cuenta el experto, que remarca que “aislamiento no significa soledad, aunque estemos pasando esta cuarentena sin compañía. Es uno mismo quien, con las relaciones creadas con el entorno, marca la diferencia: el deporte en pareja o en familia, las charlas con el vecino del balcón de al lado de cada tarde, los aplausos y canciones desde la terraza con mis vecinos...Todo ello nos ayuda a sentirnos parte de todo y no solamente como individuos”. En este sentido, las nuevas tecnologías se convierten en grandes aliadas. La clave es buscar vías de contacto social y emocional por medio de vídeollamadas o llamadas telefónicas. Es curioso cómo muchas personas están viendo más a sus amigos y familiares que antes de la cuarentena.

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4. Buscar tiempo para disfrutar

En este periodo se producen altibajos emocionales, es normal. Por eso, hay que intentar evitar los momentos de mayor desazón, dedicando el tiempo a actividades gratificantes en casa que nos ayuden a olvidarnos del reloj. “Cuando hay un aprendizaje en una situación de nuestra vida, ya habrá valido la pena para el futuro”, asegura Velázquez, que apunta que podemos incluso aprender cosas de esta situación. “Todos tenemos un libro pendiente desde hace mucho tiempo para leer y ya no tenemos excusa. Los juegos de mesa con familia e hijos también serían buenos ejemplos de cómo disfrutar de ese tiempo”, añade.

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5. No sentirnos presos

Hay personas que pueden interpretar este confinamiento obligado como falta de libertad. “Es esencial positivizar el lenguaje mental y no sentir menoscabada nuestra libertad”, recomienda el psicólogo, que apunta a que es necesario mantener un lenguaje mental positivo, ver las cosas de otra manera y no tomarlas como algo personal. “Se trata de intentar parar el bucle negativo y desplazar la atención a otra cosa. No somos responsables de que un pensamiento venga a nuestra mente, pero sí lo somos de regocijarnos en él”, matiza.

6. Relativizar el peligro

Todos tenemos miedo al contagio de una enfermedad desconocida como el Covid-19, pero tomando las medidas de precaución indicadas por las autoridades se reduce al mínimo el peligro de contagio por coronavirus, por lo que, dentro de los riesgos, hay que relativizarlo. ¿La razón? Según el experto, un miedo exagerado puede suponer una grave dificultad a la hora de retomar la vida cotidiana, por lo que ante esta situación extraordinaria hay que actuar de manera responsable y paciente, buscando el equilibrio.

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