Límites en las visitas posparto

Recién nacido

Visitas postparto, ¿sabes cómo poner límites?

Los primeros encuentros del recién nacido con sus padres no suelen ser tranquilos, sino todo lo contrario. Hay muchas visitas que están deseando conocer al bebé, pero ¿es lo mejor para él y para la nueva familia?

por Terry Gragera

Puede resultar algo embarazoso, pero, si es lo que necesitas, debes aprender a poner límites en las visitas una vez que nazca tu hijo. Es cierto, lo has llevado dentro nueve meses, has sentido sus pataditas, sus movimientos... pero cuando sale al mundo extrauterino todo es nuevo para los dos y es preciso contar con un periodo de adaptación para reconoceros y haceros el uno al otro. Es mucho más fácil lograrlo en un ambiente tranquilo, pero la situación no siempre se da. Todos están deseando conocer al recién nacido y esas visitas pueden complicar los primeros momentos juntos.

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Una revolución integral

La llegada del bebé pone todo patas arriba. Posiblemente nunca hayas sentido tanto amor como cuando veas a tu hijo por primera vez, pero hay muchas circunstancias que rodean a ese momento y necesitarás de cierta paz. Además, puede que el cuerpo no acompañe: el parto puede haber sido duro, el organismo tiene que volver, poco a poco, al estado anterior del embarazo, se inicia la lactancia, tienes emociones ambivalentes... Muchos cambios y novedades que hay que asumir en pocas horas. 

"Físicamente, el cuerpo de la mujer sigue transformándose, con todo lo que ello implica: ahora el peso no va en la tripa que involuciona, sino en los pechos que se agrandan. No son las vértebras lumbares las que duelen, sino las dorsales por cargar y alimentar al bebé. El mal dormir ya no es por no encontrar la postura, sino por estar pendiente de lo que necesita el bebé a cada instante. Y el mal comer es por falta de tiempo", indica Ximena Carzolio, pediatra y directora de MySalus (www.mysalus.es), que ofrece servicios a domicilio tras la vuelta a casa con el recién nacido.

Eso en lo que respecta a la madre, porque el bebé también se está haciendo a un nuevo medio donde hay ruidos, cambios de temperatura, tiene que reclamar para comer... Y la madre ha de ir conociéndolo y entendiéndolo. También la relación con la pareja cambia, se modifica la organización familiar y en mitad de todo ello, "es muy frecuente que, a pesar de la alegría estar en casa con el bebé, afloren en la mujer sentimientos de miedo, ambivalencia o inseguridad, entre muchos otros", destaca la experta.

¿Cuál sería el tiempo mínimo sin visitas?

Hay mujeres que desean sentir la cercanía de la familia extensa o de los amigos en esas primeras horas; si es tu caso, adelante. Pero para las que experimentan esa necesidad de tranquilidad, un buen margen para vivir el momento en soledad pueden ser las primeras 72 horas posparto. "La alimentación del bebé y la recuperación física de la mamá tras el esfuerzo del parto son prioritarias a cualquier otra cosa. Las visitas pueden esperar unos días", recomienda Ximena Carzolio.

"El período de adaptación es un tema subjetivo y propio de cada familia. Por eso, el límite realmente efectivo será el que cada familia sea capaz de establecer y comunicar en función de sus necesidades. Ya queda de parte del resto ser empáticos y ponernos a disposición para lo que necesiten sin juzgar", explica. Puede ser difícil hacer entender que os hace falta ese tiempo de adaptación; habrá allegados que se sientan incómodos, pero siempre está el recurso a comentar que el médico os lo ha aconsejado así.

Cómo organizar las visitas

A pesar de todo, algunas visitas serán inevitables, así que conviene saber cómo organizarlas para que interfieran lo menos posible en la relación madre-hijo-nueva familia. Estas son algunas normas a aplicar:

  • Programar solo una visita diaria.
  • La visita ha de ser de corta duranción, no más de 35-40 minutos.
  • La visita se producirá en un momento tranquilo, como cuando duerme el bebé o cuando la madre y él están más tranquilos, como a media mañana o a media tarde.
  • El bebé no se debe despertar para presentarlo, ni hay que saltarse sus tomas o el descanso de la madre para atender la visita.

Con respecto a los familiares muy cercanos, lo mejor es asignarles un rol o una tarea concreta, como ir a buscar al colegio al hermanito, ayudar con la compra o con la comida... "Tenemos comprobado que cuando a los familiares se les asigna una tarea concreta, las relaciones fluyen mucho mejor porque la sensación es de 'trabajo en equipo", revela la pediatra.

¿Cambian las circunstancias en tiempos de coronavirus?

La pandemia lo ha modificado todo, y ahora el momento del posparto suele ser más íntimo por las restricciones en las visitas. No obstante, hay algunas normas que son independientes al coronavirus y que deberían estar siempre presentes. "En circunstancias normales recomendamos el lavado de manos al entrar de la calle y tras ir al baño, no besar al bebé en la cara ni manos y evitar las visitas de niños pequeños o cualquier tipo de visita en época de gripe", declara la responsable de MySalus. En general, las visitas en los dos primeros meses de vida del bebé deberían estar muy contoladas, pues hasta esa fecha no recibe las primeras vacunas. Los límites son ahora más estrictos: "En época de COVID las visitas deberían estar restringidas pura y exclusivamente a las personas que ayudan con alguna tarea concreta a la familia. Con uso de mascarilla obligatorio y lavado de manos recurrente".

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