No poder beber líquidos: una enfermedad rara que afecta solo al embarazo

No poder beber líquidos: una enfermedad rara que afecta solo al embarazo

Existen enfermedades raras que afectan al embarazo. Una de las más peligrosas se denomina hiperémesis gravídica y consiste en vomitar todo lo que se come y bebe durante la gestación, lo que puede poner en grave peligro tanto a la madre como al bebé.

by si Cristina Soria

Durante el embarazo es completamente normal experimentar náuseas y vómitos, y no solo en el primer trimestre. No hay dos embarazos iguales y puede que estos molestos síntomas se extiendan por más tiempo del habitual, en función de cuestiones meramente orgánicas de la embarazada. Estas náuseas están relacionadas con una subida rápida de los niveles de gonadotropina, una hormona que es liberada desde la placenta. 

Cuando las náuseas y vómitos se limitan al primer trimestre y no evitan llevar una vida normal a la embarazada, es decir, que puede beber y alimentarse con normalidad, se considera que todo está bajo control. Sin embargo, si existe una alteración mayor de estos síntomas, podría considerarse que la embarazada padece hiperémesis gravídica, que es una reacción del organismo que puede resultar grave para la salud de la madre y el bebé, pues acaba por hacer inviable la alimentación está y evita que los nutrientes lleguen al bebé.

La hiperémesis gravídica no tiene una causa conocida

La hiperémesis gravídica consiste en una reacción de náuseas continuas y sin mejoría, que culminan en vómitos ante cualquier ingesta de alimentos, lo que imposibilita la alimentación e hidratación por vía oral de la embarazada, y puede desencadenar una pérdida relevante de peso.

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“Aún no se han llegado a determinar con claridad cuáles son las causas reales de la hiperémesis gravídica, porque no hay estudios concluyentes que la relacionen con las náuseas comunes del embarazo producidas por la hormona gonadotropina, pero existen sospechas para creer que podría tener orígenes genéticos”, apunta el Doctor Ramiro Casas, especialista en aparato digestivo.

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El 10% de las mujeres con HG deben interrumpir el embarazo

El problema de estas náuseas y vómitos constantes es que hace inviable cualquier tipo de alimentación oral, por lo que según el Servicio Británico de Asesoría al Embarazo, el 10% de las británicas que padecen este problema deben interrumpir el embarazo ante el peligro inminente para su propia salud y la inviabilidad de nutrir convenientemente al feto.

Sin embargo, hay estudios que apuntan a que la HG funcionaría bajo el mismo principio de vértigo que nos produce mareos al viajar en coche o autobús, siendo común que las afectadas por la HG deben hacer un reposo estricto y no moverse de la cama durante todo el embarazo. Este hecho asociará problemas de equilibrio con la HG: cuando el movimiento afecta negativamente al estómago, se agudizan una sensación en el olfato, se produce un gusto metálico que conduce a las náuseas y se genera una sensación de mareo general que culmina con el vómito.

“Realmente se trata de una situación muy poco común, pero que se da sin previo aviso, dado que una mujer que no hubiera padecido hiperémesis gravídica en otros embarazos podría experimentarlo en el actual. Sin embargo, estos vómitos severos no están solo relacionados con la hormona gonadotropina, sino que las mujeres que la padecen suelen tener antecedentes de mareos provocados por problemas de equilibrio”, nos explica el Doctor Ramiro Casas.

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Consecuencias

La gravedad de la hiperémesis gravídica el alta, porque una mujer embarazada necesita nutrirse adecuadamente y estos vómitos continuos lo ponen muy difícil, por lo que la embarazada empieza a perder peso. Ese es el síntoma más preocupante, que va seguido de estreñimiento, porque los nutrientes que regulan el tránsito intestinal empiezan a escasear. También existe el riesgo de que exista deshidratación; entonces la piel se reseca y la orina se oscurece.

Para paliar esta situación puede llegar a ser necesario que se administren líquidos a la embarazada por vía intravenosa, además de medicamentos específicos para neutralizar las náuseas y encontrar un periodo de tiempo suficiente para realizar una ingesta y digerirla. “Solo en los casos más extremos se ha colocado una sonda en el estómago de la embarazada para garantizar que tanto ella como el feto reciben los suficientes nutrientes para asegurar la salud en este proceso de gestación”.

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