mitos-agua

Agua y nutrición: No, no es necesario beber 2 litros de agua al día

Existen numerosas creencias relacionadas con la hidratación del organismo que, en realidad, solo son faltos mitos. Resumimos hoy algunas de las más extendidos

by Iraide Almudí

Es curioso cómo creencias que son objetivamente falsas calan de un modo tan profundo en nuestro imaginario. El ámbito de la alimentación en general, y el de la nutrición en particular, está plagado de ellas; desde el inmenso listado de mitos que rodean la pérdida de peso, a las propiedades que se atribuyen a determinados alimentos y que, en realidad no tienen (sin ir más lejos, hace unos días hablábamos a propósito de este tema sobre la relación naranjas, vitamina C y resfriados)…

Hoy nos ocupamos de otro de los grandes mitos que los nutricionistas insisten en que debemos derribar. Y es que, ¿cuántas veces has escuchado eso de que ‘se debe beber, como mínimo, 2 litros de agua al día?...  Sí, es cierto que hidratarse correctamente resulta absolutamente fundamental para la supervivencia de nuestro organismo. Lo que ocurre es que no siempre todo lo que escuchamos en relación a los consejos para una buena hidratación es cierto. Vamos a continuación con algunas de esas creencias que, aunque bastante extendidas, no son ciertas:

CUANTA MÁS AGUA, MEJOR. FALSO.

Indudablemente, el agua no sólo es necesaria sino absolutamente imprescindible (una persona no puede sobrevivir sin ella más de cinco o seis días). Sin embargo, si bien el defecto es absolutamente perjudicial,  también puede llegar a serlo el exceso. Cuando ingerimos agua por encima de nuestras necesidades, se puede correr el riesgo de perder sales minerales esenciales para el organismo u otros desequilibrios.

DOS LITROS AL DÍA: LA RECOMENDACIÓN GENERAL. FALSO

A pesar de lo común de esta creencia, en realidad el consejo de los expertos tiene más que ver con olvidarnos de contar los vasos o botellas de agua que bebemos y hacer caso a nuestra sensación de sed (que variará en función de distintos factores: el clima, realización de actividad física…). Esa sensación de sed es, por sí misma, un magnífico ‘mecanismo natural’ para controlar la hidratación. Hablamos, por supuesto, de población sana. En caso de patologías sería necesario, claro, que un profesional sanitario valorara la hidratación necesaria.

EL AGUA ADELGAZA. FALSO

Como tal, el agua no tiene poder adelgazante. Pero es cierto que puede ayudar a saciar el apetito, a regular el tránsito intestinal, a facilitar el proceso de digestión… Es por ello que debe ser siempre la bebida prioritaria de referencia.

ES PREFERIBLE NO TOMARLA DURANTE LAS COMIDAS. FALSO

También existe la creencia extendida de que no es bueno tomar mucha cantidad de líquido durante las comidas porque puede dificultar las digestiones. Pero, a no ser que se tenga algún problema gástrico, o que se beban litros y litros, beber agua mientras comemos siempre será una buena decisión. Repetimos: agua (ni refrescos ni otras bebidas alcohólicas, que lo único que harán serán sumar calorías vacías, e incluso, deshidratarnos). 

SI ES EMBOTELLADA, MEJOR. FALSO.

En realidad, el mejor agua que puedes beber es la del grifo. En España existen rigurosísimos controles de calidad de agua potable que llega a nuestros hogares. Además, tiene dos ventajas frente a la embotellada: es más barata y su impacto medioambiental es mucho menos. Si lo que te empuja a comprar agua embotellada es el sabor de la del grifo, éste se atenuará metiéndola en botellas de cristal y enfriándola en la nevera.

SÓLO EL AGUA ES CAPAZ DE HIDRATAR EL ORGANISMO. FALSO.

El organismo también se vale para hidratarse del agua presente en los alimentos (son especialmente ricos en ella las frutas y los vegetales). Y, por supuesto, en la bebidas (como el café, las infusiones…) que preparamos con ella. Una nueva razón para no ‘obsesionarse’ con tomar ‘x’ vamos de agua al día. De modo que, deja de hacer cálculos, bebe agua cuando tengas sed y prioriza siempre esta bebida frente al resto.

Activa las alertas de ¡HOLA! y entérate de todo antes que nadie.