Pueblos de Barcelona con mucho encanto navideño

Medievales donde el tiempo discurre a otro ritmo, con un entorno natural perfecto para las excursiones o enfrascados en esta época en sus particulares celebraciones de belenes y otras fiestas. Cualquier excusa es buena para plantearse una escapada rural.

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CORBERÁ DE LLOBREGAT

A Corberá de Llobregat hay que ir para visitar su iglesia de Santa María, levantada sobre los restos de su castillo, pero en esta época ineludible es acercarse hasta el bello paraje natural de la Peña del Cuervo, donde los vecinos celebran desde hace más de cincuenta años el belén (que aquí llaman pesebre) más antiguo de Barcelona y hasta de Cataluña. Los fines de semana y durante la semana de Navidad, excepto el día de Reyes, se puede asistir a esta representación que se extiende a lo largo de un recorrido de 700 metros, acompañado de una narración fiel al texto evangélico, enriquecida con comentarios en prosa y poesía popular. Junto a las diferentes escenas navideñas están otras típicas catalanas de masías y barrios donde se trabajan diversos oficios. También  se cantan villancicos y se hace cagar el tió ante el tradicional pessebre de musgo.

RUPIT

Bonito a rabiar es el pueblo de Rupit, uno de esos en los que nada más poner un pie en él se traslada al Medievo, con calles empedradas y peatonales, casas centenarias y un monumental puente sobre el río que abre el paso hacia la plaza del Cavallers y hacia la iglesia de Sant Miquel, con un esbelto campanario. Ya en las afueras, en un enclave privilegiado, se descubre la capilla de Santa Magdalena. Y, en los alrededores, la espectacular cascada de Sallent, que precipita sus aguas en una caída de casi 80 metros. Un poco más allá, la iglesia románica de Sant Joan de Fàbregues es una sorpresa más al borde del precipicio.

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BAGÀ

Medieval es el pueblo de Bagà, capital histórica del Berguedà, en el que no faltan los rincones para perderse y encontrar la paz que uno necesita en estos días de algarabía navideña. Aunque en Nochebuena sea una excepción, cuando se celebra la fiesta de la Fia Faia, en la que tiene lugar una quema de antorchas y saltos sobre una hoguera. El resto de los días es un gusto pasear por sus calles y plazas empedradas, especialmente la de Galceran de Pinós, mientras se observan los restos de la antigua muralla que lo protegían, no lo es menos descubrir su entorno como puerta del parque natural del Cadí-Moixeró, el segundo más grande de Cataluña y cuya visita debe empezar por el centro de interpretación ubicado en el pueblo.

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CENTELLES

Centelles, en la comarca de Osona, era conocido en otra época como el pueblo de las brujas, en cuyas cuevas vivían y hacían rituales y de las que aún quedan testimonio. Hoy además de admirar en la villa los restos de las murallas que la rodearon, su iglesia barroca de Santa Coloma y su plaza mayor, es punto de encuentro de excursionistas. Y, el 30 de diciembre, de los que quieren participar en su fiesta en honor a su patrona. La tradición, que data de 1751 y ligada a rituales paganos de fecundidad, está declarada de interés nacional y comienza el día de San Esteve, cuando un grupo de vecinos salen a escoger el pino que protagonizará la celebración. El árbol será trasladado en un carro de bueyes hasta la entrada del templo, donde se le hará bailar y será izado mientras se entona el himno de la localidad.

COLLBATÓ

Tiene un casco medieval interesante, con castillo, espacios como la plaza de la Iglesia, el arco de en Bros y una antigua almazara que da testimonio del pasado agrícola de la villa, pero, sobre todo, lo que resulta más curioso es el mundo subterráneo que esconde en su interior: un conjunto de simas y cuevas bajo la compacta montaña que la protege, entre las que destaca la Cueva del Salitre, que tanta admiración ha causado a artistas como Santiago Rusiñol o Gaudí. La acción del agua durante miles de años ha dejado como legado en ella un paisaje kárstico alucinante.

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MURA

Y otro pueblo medieval para descubrir es esta pequeña villa del Bages de apenas doscientos habitantes. Caminar por su decena de calles es todo un placer mientras se van descubriendo sus rincones: pasajes cubiertos por bóvedas de piedra, la iglesia románica de Sant Martí, el castillo, el paseo de Camil Antonietti, los molinos de harina, las fuentes, la ermita de Sant Antoni, la masía del Puig de la Balma… Y después, perderse en el parque natural de Sant Llorenç del Munt i Serra de l’Obac.

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CASTELLAR D N’HUG

Castellar de n’Hug, más que por su arquitectura, tiene el encanto de que en él arranca una de las excursiones a pie más clásicas del Alto Berguedá, la que lleva hasta el nacimiento de uno de los ríos más importantes de Cataluña, el Llobregat, cuyas aguas brotan de manera abundante y natural de la roca formando una bonita cascada. El camino es fácil, apto para todos los públicos y en él hay que invertir unas dos horas entre la ida y la vuelta.

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