¿Es este el broche que la Princesa Charlotte llevó al funeral de Isabel II?

Una foto de hace casi un siglo parece mostrar la misma joya con la que la hija de los Príncipes de Gales quiso rendir un homenaje a su bisabuela

Por Carolina Soto

El funeral de la Reina Isabel II ha marcado un momento muy simbólico en la historia; después de setenta años en el trono, la monarca ha sido despedida por su pueblo con los más altos honores. Mandatarios de todos los rincones del mundo, así como representantes de 22 casas reales se han desplazado hasta Londres para participar en el funeral de Estado que se llevó a cabo en la Westminster Abbey. Que si en este multitudinario homenaje se encontraban personalidades del más alto nivel, ha sido la Familia Real británica la que ha encabezado este último adiós que se ha llegado de la capital hasta Windsor, en donde se encuentra la última morada de la monarca. Con Carlos III a la cabeza, los Windsor se mostraron devastados ante la pérdida de su matriarca, y entre ellos ha destacado la presencia de los hijos de los Príncipes de Gales, el Príncipe George y la Princesa Charlotte. Ha sido la pequeña, quien con su enorme parecido a su abuela, quien ha acaparado los reflectores.

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Guardando el estricto luto que marcaba la ceremonia, se vio a la Princesa en su versión más formal llevando un abrigo con botonadura al frente y cuello Peter Pan de la firma infantil Ancar. Siguiendo la tradición para este tipo de situaciones, a pesar de sus 7 años, a Charlotte no le ha faltado el sombrero necesario, que en este caso fue estilo canotier en terciopelo negro con un lazo de la casa londinense Jane Taylor. El toque final lo ha dado la primera joya que Charlotte ha llevado de forma pública, un sentido homenaje que hacía al amor por la vida ecuestre de su bisabuela, un broche de diamantes en forma de herradura.

De primer momento, mucho se habló del símbolo que representaba esta joya y de cómo se había cuidado hasta el último detalle, para que la Princesita rindiera un homenaje a esta parte tan personal de la memoria de la Reina Isabel. También se habló de que todo apuntaba a que la joya había sido un regalo de Isabel II a su bisnieta, pero quedaba por descubrirse un secreto detrás del broche.

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Un siglo de historia

Una vez terminada la ceremonia, vino el tiempo para desempolvar los archivos y pronto se llegó a especular que ese broche había sido visto antes y que quien lo había llevado había sido ni más ni menos que la Reina Madre -la tatarabuela de Charlotte-. A esta sospecha se sumaría una fotografía del 1 de enero de 1929, cuando Isabel era todavía la Duquesa de York. En ella se ve a una jovencísima madre de Isabel II posar a la cámara al más puro estilo de aquella época con un sombrero y una estola de pieles por encima de un abrigo. Y ahí, discretamente, casi pasando desapercibido, se ve adornando a su blusa al broche que llevó Charlotte en el funeral.

En la imagen, la joya de diamantes está apuntando a la dirección contraria de cómo lo llevó la Princesa Charlotte, pero el diseño hace que sea casi imposible que se trate de otra pieza. La fotografía fue tomada seis años después del matrimonio de la Reina Madre, por lo que se cree que la joya fue un regalo que recibió de la Reina Mary, su suegra. Si esto fuera cierto, haría de esta una pieza de herencia familiar que se ha documentado en material fotográfico por casi un siglo, con Charlotte como su más reciente guardiana. Considerando que en estas situaciones no se deja nada al azar, a nadie sorprendería que este fuera el caso y que ahora la Princesita que ha heredado el amor por los caballos de su bisabuela, tenga ya su primera joya familiar.

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