Príncipe Harry y Meghan Markle

En Montecito, California

Se da a conocer el lúgubre pasado del terreno de la casa de Harry y Meghan

La semana pasada se dio a conocer que se habían mudado a un nuevo hogar

by hola.com

Después de meses refugiaos en una residencia prestada en Hollywood, el Príncipe Harry y Meghan Markle se han mudado a su nuevo hogar, una fantástica mansión en California. Ubicada en la exclusiva zona de Montecito, la nueva casa de los Sussex cuenta con todas las facilidades necesarias para establecer a su familia. Pero en medio de el lujo y la sofisticación de esta enorme residencia, han surgido nuevos detalles del pasado del terreno. La casa está ubicada en Riven Rock, en Montecito, California, lugar que tiene una historia bastante particular. Alguna vez, fue propiedad de Stanley McCormick, un multimillonario que padecía de una severa esquizofrenia y que es sujeto de la novela Riven Rock de T.C. Boyle, publicada en 1998. El hombre tuvo que vivir confinado en la mansión por cuatro décadas, al representar un peligro, en específico para cualquier mujer.

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Stanley fue desarrollando severos problemas mentales, por lo que tuvo que ser recluido en su casa en Riven Rock, donde ahora viven el Príncipe Harry y Meghan. Ahí, distintos expertos médicos intentaron ‘curarlo’, pero para entonces no se sabía que la esquizofrenia implicaba algunos desequilibrios químicos en el cerebro, por lo que fue sometido a otro tipo de tratamientos que en ese momento eran experimentales. Su familia, especialmente su esposa Katherine, hicieron todo lo posible por recuperarlo, por lo que permitieron que un científico privado se estableciera en el lugar y creara un laboratorio en la casa para encontrar una cura.

Al ver que las cosas no cambiaban con Stanley, Katherine decidió hacer su estancia en el lugar tan cómoda como fuera posible, por lo que decidió convertir la propiedad en un verdadero santuario para él. Ella creía que esta transformación lo ayudaría para recuperarse. Fue así que importó plantas de Japón y creó un huerto de limón de seis acres. La familia también instaló un campo de golf y un teatro, para que Stanley pudiera entretenerse sin abandonar el lugar. La realidad es que el hombre tenía que ser sometido por sus enfermeros constantemente y dormía sujetado a su cama. El equipo de toda la propiedad tuvo que ser enteramente masculino y ni siquiera su esposa podía entrar a verlo, incluso hay quien cuenta que su madre solo podía verlo a la distancia a través de unos binoculares.

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Mientras esto sucedía en California, Katherine se convirtió en una de las principales representantes del movimiento feminista en su país, dedicando gran parte de su fortuna a la lucha sufragista. Desgraciadamente, todos sus esfuerzos por Stanley no rindieron fruto y el hombre murió de neumonía en 1947, Katherine fallecería 20 años después.

¿Qué pasó con la propiedad?

Al haber sido un terreno inmenso, Riven Rock se fue dividiendo en porciones de tierra y que serían vendidas para la construcción de distintas residencias, entre las que se encuentra la nueva propiedad de Harry y Meghan. No es de sorprender que la mansión cuente con nueve recámaras y 16 baños, además de la casa de huéspedes de dos habitaciones y dos baños que según reportes tiene. Con espacio suficiente, la casa tiene una librería, una oficina, un spa con saunas húmedo y seco, gimnasio, cuarto de juegos, cine, cava de vinos, alberca y cancha de tenis. Por la módica cantidad de 325 millones de pesos mexicanos, los Sussex han comenzado una nueva vida en esta espectacular residencia.

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