Príncipe George

‘¡Shhh George!’, las simpáticas imágenes de los royal kids en el Trooping the Colour

by Carolina Soto

Sin lugar a dudas el Trooping the Colour con el que cada año se celebra el cumpleaños de la Reina es uno de los eventos favoritos de la Familia Real. El Príncipe George lo disfruta especialmente, al ser un total aficionado de las aeronaves. Por su parte la Princesa Charlotte ha demostrado que es una niñita muy social y espontánea, y le encanta saludar al público. Para completar la pandilla en esta ocasión estuvieron Savannah e Isla, hijas de Peter Philips quien fue durante su infancia, el mejor compañero de juegos del Príncipe William y el Príncipe Harry.

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Con la complicidad que solo se puede conseguir a esa tierna edad, estos cuatro pequeños regalaron las postales más adorables desde el balcón del Palacio de Buckingham. Desde el momento más emocionante cuando aparecieron los primeros aviones, la Princesa Charlotte que no podía creer lo que veía y gritaba emocionada, hasta el Príncipe George que no superaba lo que veían sus ojos.

Ante tantas emociones, el Príncipe George dejó de lado la timidez y lo quería reportar todo. Cuando los comentarios ya se salían de control, Savannah de siete años decidió pedirle silencio con un dedo sobre la boca, pero George estaba muy entusiasmado para parar. Como ya no veía otro remedio, la bisnieta mayor de la Reina Isabel tomó las cosas en sus propias manos y cubrió la boca de su primito ante la mirada del Príncipe William que trataba de comunicar a los niños que mantuvieran el decoro. Él sabe bien de lo que hablaba, pues Harry y él no eran ajenos a las travesuras en ese balcón durante su infancia y hasta hace poco –en edición de hace dos años- le tocó su propio regaño de la Reina por estar agachado platicando con su hijo durante el desfile.

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Aunque parecía que todo sería diversión, las cosas se pusieron más complicadas cuando la Princesa Charlotte tropezó con el banquito en el que estaba parada y se asustó tanto que las lágrimas no se hicieron esperar. Ni tarda ni perezosa volteó a buscar consuelo en los brazos de su mami que estaban listos para ella. Entre besos y abrazos, la Duquesa de Cambridge logró calmar a la Princesita ante la mirada preocupada de Savannah, aunque ni eso distrajo a George de su día favorito del año.

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