Entre juegos de bebés y el amor de sus padres, el Príncipe Alexander es bautizado

El primogénito del Príncipe Carlos Felipe y la Princesa Sofía se portó muy bien durante la ceremonia, incluso cuando recibió el agua bendita en la pila bautismal

Por Tania Galván

Este año es sin duda el más festivo de la Casa Real Sueca. A sólo cuatro meses del bautizo real del Príncipe Oscar, Estocolmo se vuelve a vestir de fiesta, esta ocasión, para celebrar al Príncipe Alexander, Duque de Södermanland. Sonrientes y rodeados de toda la familia Real, el Príncipe Carlos Felipe ySofía de Suecia bautizaron a su primogénito.

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A diferencia de otras casas reales europeas, donde los bautizos son eventos de carácter privado, en Suecia, es una fiesta que se comparte con el pueblo. La capilla del Palacio de Drottningholm, misma residencia real donde se casó la Princesa Magdalena y donde fueron bautizados sus hijos- Leonore y Nicolas-, fue el escenario que los padres eligieron para que el niño recibiera este sacramento.

Alrededor de las once de la mañana (hora de Estocolmo), el sol alumbró la isla de Lovön hasta donde, uno a uno, fueron llegando los invitados que fueron recibidos por la guardia de honor que se apostó a la entrada de la capilla real del palacio.

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En el interior del templo, con capacidad para ciento cincuenta personas, la Familia Real Sueca se reunió con la familia Hellqvist. Padres, hermanos y tíos de la Princesa Sofía compartieron con miembros de otras casas reales, miembros del Gobierno, líderes políticos y los embajadores de Noruega y Dinamarca; miembros de la Corte y amigos personales de los padres del Príncipe. Sin duda, el invitado más atípico fue el equipo médico que asistió a la Princesa durante el parto de Alexander quien, a decir de paso, fue el mismo que atendió el nacimiento del Príncipe Nicolas.

A su llegada a la capilla vimos a la Princesa Victoria ataviada en un estiloso vestido color salmón. Sonriente posó con su familia, la vimos cargar al Príncipe Oscar, mientras su pequeña Estelle se mostró muy quietecita de la mano de su papá, el Príncipe Daniel. Seguidos de ellos llegaron los padres de la Príncesa Sofía, Marie y Erik Hellqvist. El sonido de las trompetas anunció la llegada de los Reyes de Suecia, quienes arribaron para cobijar a su hijo, el Príncipe Carlos Felipe y su familia.

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Una vez que todos los invitados habían tomado su lugar en la capilla, el gran protagonista llegó. En los brazos de su mamá, el Príncipe Alexander, apareció adorable en su lindo ropón. La arzobispa Antje Jackelen, asistida por el capellán del Rey, el obispo Johan Dalman y el pastor de la Real Academia, el capellán regular de la Corte, Michael Bjekhagen, fueron los encargados de oficiar el servicio.

El príncipe Alexander contó con cinco padrinos (tres mujeres y dos hombres) quienes ocuparon las sillas doradas de la primera fila. Las madrinas mujeres del pequeño fueron, nada más y nada menos, que las hermanas mayores de sus padres, la Princesa Victoria, para quien Alexander es su ahijado número 18 y Lina Hellqvist (su nombre de soltera), hermana mayor de la Princesa Sofia.

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Entre los padrinos también fue elegido Victor Magnuson, hijo de la Princesa Cristina y sobrino del Rey. Además de Jan-Ake Hansson, mejor amigo del Príncipe Carlos Felipe, a quien conoce desde el internado de Leundsbers. Por su parte, la Príncesa Sofía también tuvo la oportunidad de elegir a Wendy Larsson, una de sus mejores amigas, como madrina de su bebé.

Durante la ceremonia, los bebés reales dieron la nota. El Príncipe Oscar no puedo evitar jugar con el Príncipe Alexander. Los primos no pararon de reír y de intercambiar caricias, mientras sus mamás los observaban sonrientes. Pero los bebés no fueron los únicos inquietos del día. Quien se convirtió en “princesita a la fuga” fue Leonore, quien fue la primera en aburrirse y salir corriendo a la puerta de la capilla. A diferencia de otros eventos, la Princesa Estelle se mostró muy madura y, serena, se mantuvo en su lugar.

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Como es tradición, el Príncipe Alexander estrenó su escudo de armas,  diseñado por el artista heráldico del archivo nacional, Henrik Dahlström. El ropón elegido por los padres fue el mismo que utilizó el Príncipe Gustavo Adolfo durante su bautizo en 1906, el mismo que a lo largo de un siglo han utilizado varios miembros de la familia real. Desde 1935 este vestido lleva bordado en el forro los nombres de todos los Príncipes con las fechas de sus bautizos y que, hoy, suma a su lista el nombre de Alexander.

Sin llorar, el Príncipe recibió las aguas en la pila bautismal creada por Johannes Meijding a finales de 1600. Como lo ha hecho en sus pocas apariciones desde que nació, Alexander demostró que es un muy buen bebé y se comportó muy bien durante la ceremonia, que también pasa a la historia por ser la primera en la que una mujer se encarga de vertir el agua bendita en un Príncipe.


Tal como ha sucedido en los bautizos de sus cuatro nietos, el Rey Carlos Gustavo de Suecia aprovechó  tan señalada fecha para entregar la primera condecoración al Príncipe Alexander. Se trata de la Orden de los Serafines que sólo podrá volver a usar cuando cumpla la mayoría de edad. Al final de la ceremonia, como es costumbre, la Familia Real Sueca posó para el retrato en grupo, donde, los abuelos, tíos y primos del festejado cobijaron al Príncipe Alexander.