Podcast

Julio Iglesias DEL HOMBRE
A LA LEYENDA

Julio Iglesias

Presentamos el pódcast Julio Iglesias, del hombre a la leyenda, cuando se cumplen los cincuenta años de su primera portada en la revista ¡HOLA! Descubrimos a la persona que hay detrás del artista que ha vendido más de 300 millones de discos, cantando en 14 idiomas y que se ha convertido en el español más universal.

Iniciamos un recorrido que arranca en el verano de 1968, cuando un desconocido Julio Iglesias ganó el Festival de Benidorm. A lo largo de estos seis episodios escucharás a quienes presenciaron ese despegue meteórico y la posterior evolución del cantante que batió todos los récords. Una historia que solo ¡HOLA! puede contar.

EPISODIO 1

La vida sigue igual

En este episodio escucharás cómo la vida sonreía al joven Julio Iglesias. Tras una infancia acomodada, aprobaba sus exámenes de Derecho y tenía posibilidades de triunfar como futbolista en el Real Madrid, pero un accidente de coche al cumplir los veinte años lo cambió todo. El deportista murió y nació un cantante que haría del trabajo y la disciplina su forma de vida. Hablamos con Alfredo Fraile, su primer mánager, en la que fue su última entrevista.

EPISODIO 2 - Disponible el 13 de julio

Hey!

En la década de los setenta Julio Iglesias se enfrentó al desafío de emprender una carrera internacional a la vez que en España formaba una familia con una joven que se llamaba Isabel Preysler. Se convirtieron en el matrimonio con más brillo de la época y su divorcio fue una bomba mediática que se comunicó desde la redacción de la revista ¡HOLA!

EPISODIO 3 - Disponible el 20 de julio

Soy un truhan, soy un señor

Para sorpresa de muchos Julio Iglesias comienza a tener éxito en países donde no se hablaba español. Surge así la figura del cantante políglota y se descubre su capacidad innata para transmitir sentimientos. Así se va creando un estilo único sobre el escenario y comienza una expansión sin precedentes para un artista latino. Eso sin olvidar que a veces resulta difícil gustar a todo el mundo.

EPISODIO 4 - Disponible el 27 de julio

Me olvidé de vivir

Instalado en Miami y con una nueva discográfica, Julio Iglesias era ya un Rey Midas, pero a ratos se preguntaba si tanto esfuerzo merecía la pena. Fue en este contexto cuando sucedió el capítulo más angustioso de su vida: el secuestro de su padre a manos de ETA. Contaremos, entre otros, con un testimonio nunca oído, el del comisario que resolvió el secuestro del doctor Iglesias Puga y que posteriormente se convirtió en manager del artista.

EPISODIO 5 - Disponible el 3 de agosto

Me va, me va

En este episodio hablaremos de otro terreno en el que Julio Iglesias ha tenido mucho éxito: con las mujeres. También lo escucharemos cantar en la Casa Blanca y alzarse con el número uno en los mercados anglosajones. Esta gesta inédita la analizaremos gracias al testimonio de las personas que estuvieron a su lado y que fueron clave en su proceso creativo, como Ramón Arcusa, su productor discográfico durante dos décadas.

La carretera
EPISODIO 6 - Disponible el 10 de agosto

La carretera

A Julio Iglesias la vida le tenía preparado un nuevo matrimonio con Miranda Rijnsburger y cinco hijos más. Además, en este episodio narramos cómo su hijo Enrique le siguió los pasos y despegó en el mundo de la música. Una sorpresa que no se esperaba. El artista, que es el mejor embajador de España en el mundo, sigue cosechando triunfos instalado ya en su refugio de República Dominicana.

Episodio 1

La vida sigue igual

LOCUTOR

Las historias que solo HOLA puede contar. HOLA presenta el podcast de Julio Iglesias, del hombre a la leyenda. En este episodio arrancamos como hay que arrancar, por el principio. Cuando Julio, el futbolista abogado se convirtió en el artista latino que más discos ha vendido, en el español más IM. Hemos escuchado todas sus canciones, le hemos entrevistado durante cinco décadas y hemos sido testigo de momentos muy personales de su vida. Eso nos ha servido para descubrir al hombre que hay detrás del artista latino más célebre de todos los tiempos. Él es Julio Iglesias y esta es su historia, una historia que solo HOLA puede contar…

Episodio uno: “La vida sigue igual”

JULIO IGLESIAS 

La vida sigue igual… es la única canción que yo pienso que escribí sin saber que la gente la iba a escuchar. Esta era una historia que me salía de las entrañas. Al final, las obras quedan y las gentes se van. Y yo estaba muerto, o sea, tenía un accidente gravísimo y esa fue una canción de aleluya, una canción de recuperación.

LOCUTOR

Esta es la voz de Julio Iglesias y está contando su propia historia a los micrófonos de ¡HOLA! TV, el Canal de Televisión de la Revista ¡HOLA!, disponible en América Latina y Estados Unidos. Es una historia que comenzó durante el verano de 1968 en la costa española.

SUENA LA VIDA SIGUE IGUAL

“Unos que nacen otros morirán

Unos que ríen otros llorarán

Aguas sin cauces ríos sin mar

Penas y glorias guerras y paz…

LOCUTOR

El régimen del General Francisco Franco había apostado por el turismo de sol y playa y las calles de Benidorm estaban llenas de turistas nacionales y europeos. La noche del 18 julio se celebraba la gran final del Festival Internacional de la Canción. La Plaza de Toros había abierto sus puertas y 10.000 espectadores escuchaban una a una las canciones que habían pasado el filtro de la censura. En esa noche, cálida y húmeda, propia del Mediterráneo, en noveno lugar salió al escenario un desconocido Julio Iglesias. Tenía 24 años, era bastante delgado, arrastraba ligeramente los pies al andar y vestía un traje hecho a medida de un blanco impecable que resaltaba con un bronceado muy intenso, quizá ese era ya su rasgo más llamativo, junto con una sonrisa muy cuidada.

Julio estaba dispuesto a cantar una canción que había escrito él mismo mientras se recuperaba de un accidente de coche. En un principio la iba a cantar otro artista: uno con más opciones de ganar. Cuando se acercó al micrófono, sus movimientos le delataron, estaba nervioso y escondió las manos en los bolsillos.

LA VIDA SIGUE IGUAL: SEGUNDA ESTROFA:

… Siempre hay por quien vivir y a quien amar

Siempre hay por qué vivir por que luchar

Al final las obras quedan las gentes se van

Otros que vienen las continuaran la vida sigue igual…”

LOCUTOR

Julio Iglesias había necesitado literalmente un empujón para salir al escenario, no tenía experiencia, pero se había dicho así mismo que esa era su gran oportunidad. Así que cantó y se convirtió en el gran triunfador de esa noche.

JULIO IGLESIAS 

Ahí empezó todo, sí… Nuestra vida son puras circunstancias y si yo no hubiera tenido la circunstancia, primero del accidente, que es la base de mi vida porque si no, no hubiera escrito La vida sigue igual.  Si no hubiera tenido la circunstancia de que la compañía de discos le daba la canción a Manolo y Manolo, chico canario, guaperas, iba a cantarla y de repente le da la hepatitis y me dice la compañía “¿qué hacemos con la canción? ¿Usted sabe ir a un festival?” y yo “no, nada más tocó la guitarra”, “no es que es con orquesta”... Yo no he cantado con orquesta en mi vida, pero canté. Canté regular, pero tuve la suerte de que la gente se entendiera con la canción inmediatamente.”

LOCUTOR

Así, casi por casualidad, Julio Iglesias se anotó su primer gran triunfo. Aunque él todavía no lo sabía, acaba de cambiar el rumbo de su vida. Esa noche se bajó del escenario eufórico, llevaba las primeras 150.000 pesetas ganadas con su voz y en las manos una sirena de oro a modo de trofeo. Fotógrafos y periodistas ya le esperaban. En cuestión de días su canción sonaba a todas horas...

TERMINA LA VIDA SIGUE IGUAL             

Pocos amigos que son de verdad

Cuanto te halagan si triunfando estas

Y si fracasas bien comprenderás

Los buenos quedan los demás se van

Siempre hay por quien vivir por quien amar

Siempre hay por qué vivir por que luchar

Al final las obras quedan las gentes se van

Otras que vienen las continuarán

La vida sigue igual”…

LOCUTOR

El Festival de Benidorm fue la carta de presentación de Julio Iglesias: allí ganó la confianza necesaria para emprender una carrera que despegaría imparable en solo dos años. Pero hagamos un alto: ¿quién es Julio Iglesias? 

Hay que remontarse al 23 de septiembre de 1943, a la España de la posguerra y sus medios limitados. En un hospital maternal de la calle del Mesón de Paredes, en el castizo y madrileño barrio de Lavapiés, un doctor gallego y su mujer, dieron la bienvenida al primero de sus dos hijos tras una complicadísima cesárea durante la que se temió lo peor…

JULIO IGLESIAS 

Yo creo que el mejor gol de mi vida es cuando mi padre y mi madre decidieron tener un hijo y yo salí chillando porque nací en una cesárea y yo creo que tenía muchas ganas de vivir ya. Justamente mi arranque hacia la luz de la vida fue con ganas, con rabia de salir. No podía salir y salí. O sea que eso ya fue una maravilla. Por eso mi madre me llamó a Julio César, por la cesárea…

LOCUTOR

Sus padres cambiaron de opinión y le llamaron Julio José. Su infancia, feliz, transcurrió en el barrio de Argüelles, en la calle Benito Gutiérrez, en el centro de Madrid. A su padre, el doctor Julio Iglesias Puga, un personaje clave en su vida y sobre el que hablaremos a fondo, le fueron muy bien las cosas y la familia disfrutó de un nivel de vida que se haría progresivamente más acomodado.

El juguete que marcó la infancia de Julio fue el balón. Todavía recuerda cómo su padre se enfadaba cuando lo pillaba marcando la portería con un abrigo recién comprado en El Corte Inglés. A fuerza de recibir balonazos, se terminó convirtiendo en el portero oficial de la escuela y si alguna vez tuvo una inclinación musical, rápidamente se la cortaron.

Sus primeros veranos, antes de que la familia fuera a Peñíscola, transcurrieron en Galicia, donde están los orígenes del doctor Iglesias Puga. La familia disfrutaba las vacaciones entre Orense y el desaparecido hostal O Pote en Cangas do Morrazo. Allí comió marisco por primera vez y se enamoró de una tierra a la que está unido por un fuerte sentimiento de pertenencia.

JULIO IGLESIAS 

La música no fue una connotación natural en mi vida, es decir, yo cuando tenía 15, 16, 17, 18 años, 19 años, para mí la música era pasiva. Sabía quién era Elvis Presley, sabía quién era Sinatra, Nat King Cole, pero no estaba muy interesado en comprar un disco, no tenía nada que ver con eso. Yo era un deportista nato…

LOCUTOR

Con 16 años Julio Iglesias se presentó a las pruebas de acceso del Real Madrid, el equipo del que siempre había sido socio. Fue admitido en los juveniles y compaginó los entrenamientos con los estudios de derecho, una carrera que eligió como trampolín para otra profesión, quizá la de diplomático. No lo tenía muy claro. Al doctor Iglesias Puga no le gustó la idea del fútbol por miedo a que dejara sus estudios, pero terminó apoyándole, como haría toda su vida…  

ALFREDO FRAILE 

“Su padre es la persona que más ha influido en él, de alguna forma quien ha tenido más cerca, le ha acompañado en momentos difíciles. Era una persona muy positiva, le empujaba mucho, también profesionalmente, en todo, en el fútbol; en la carrera, tienes que ser el mejor abogado; como cantante, le decía tú vas a triunfar, era muy positivo”.

LOCUTOR

Alfredo Fraile, manager de Julio Iglesias durante quince años, nos contó esto y muchas cosas más. Accedió a tomarse un café con nosotros durante su última Navidad en Madrid y lo hizo por el cariño que todavía sentía por los fundadores de la revista ¡HOLA! En marzo de 2021 Alfredo Fraile falleció a causa del coronavirus. Queremos honrar su memoria y darle las gracias por esta entrevista, la última que concedió.

ALFREDO FRAILE

“Julio y yo íbamos al mismo colegio, los Sagrados Corazones… a Julio ya le gustaba cantar y tocar la guitarra, en los festivales del colegio salía y cantaba boleros… pero nunca pensó en dedicarse a ello. Le gustaba el fútbol, j Lo fichó el RM en juveniles iba todo bien, hasta que tuvo ese accidente de coche que, desgraciada y afortunadamente, le cambió la vida.”

LOCUTOR

Ese accidente del que nos habla Fraile sucedió en el mes de septiembre de 1963. Julio Iglesias celebraba los veinte años que estaba a punto de cumplir en las fiestas de Majadahonda. Había llegado a esta localidad del noroeste de Madrid conduciendo su Renault Dauphine y junto a sus amigos Tito Arroyo, Enrique Clemente y Pedro Luis Iglesias. Corrieron los encierros de la tarde, cenaron en la calle y bailaron con las chicas que estaban allí de veraneo, algunas ya conocidas de otras fiestas en la capital. Cuando terminó la verbena, los cuatro se montaron en el coche de regreso a Madrid. Charlaban animadamente cuando a la altura del barrio de El Plantío, una curva tomada a alta velocidad provocó que Julio perdiera el control del vehículo. 

Mientras, en el centro de Madrid, la madre de Julio, Rosario de la Cueva, le esperaba despierta, de pie junto a la ventana. Cuando alguno de sus dos hijos salía, ella esperaba despierta su regreso. Esa noche era más tarde de lo habitual; presentía que algo malo estaba pasando.

El Renault rojo que conducía Julio había dado vueltas de campana y estaba totalmente destrozado, en el fondo de una cuneta con las puertas abiertas, la radio sonando y las luces todavía encendidas. Los cuatro ocupantes pudieron ponerse en pie, doloridos y desorientados pensaron que habían tenido suerte, al menos eso parecía. 

Cuando Julio llegó a casa no tuvo más remedio que contar lo sucedido. Sus padres se enfadaron, pero al final quedó el alivio de que nadie hubiera resultado herido. Sin embargo, las consecuencias de ese impacto serían fatales para él.

Tras el accidente comenzó un curso académico y deportivo emocionante. Sus estudios de derecho iban bien y tenía posibilidades de ser portero con el primer equipo. Pero un día, sin previo aviso, mientras entrenaba en la Ciudad Deportiva, Julio Iglesias nota que sus piernas pierden fuerza. Otro día, en el Santiago Bernabéu, le falla el equilibrio. Éstas serían solo las primeras señales. En cuestión de semanas padece unos dolores insoportables y comienza un largo peregrinaje por los mejores especialistas del país. El tiempo pasaba y nadie le daba respuesta. Julio ya no dormía, respiraba con dificultad y el simple movimiento que provoca un estornudo le hizo perder el conocimiento. Cuando llega la Navidad de 1963, tres meses después del accidente, Julio Iglesias se queda parapléjico.

JULIO IGLESIAS 

 “Cuando yo tuve el accidente, mi padre que era un grandísimo cirujano, era el director de una clínica grandísima, me acuerdo que mi padre dejó la carrera casi durante un año y se dedicó a mí solo. A hablar conmigo, a pasear conmigo, a nadar conmigo. Son cosas que uno las tiene pegadas al alma para siempre”.

LOCUTOR

El doctor Iglesias Puga pidió ayuda a sus contactos y logró reunir a los mejores expertos de la época. Finalmente, uno de los internistas del General Franco advierte que Julio sufre una grave compresión medular y lo ingresa de urgencia en el hospital Eloy Gonzalo de Madrid. Tras ocho horas de quirófano y ya con el quiste fuera de la columna, Julio se despierta. El pronóstico es el peor: podía no volver a caminar.

La radioterapia que le pautó otro de los médicos que estudió su caso, terminó por consumirle. Julio pesaba 45 kilos, tenía la piel pegada a los huesos y se sentía un muñeco roto, hasta que el doctor Iglesias Puga, que nunca estuvo convencido con ese tratamiento, se lo llevó a casa. 

Los meses fueron eternos hasta que sucedió el milagro: Julio Iglesias consiguió mover un dedo del pie. Tal y como había previsto su padre: había esperanza. Padre e hijo se volcaron por completo en su recuperación y fue en ese momento cuando un ayudante del médico puso en las manos de Julio una guitarra.

JULIO IGLESIAS 

Desperté a la música por casualidad, porque, de repente, tuve que hacer terapia con una guitarra, una guitarra que podía haber sido cualquier otra cosa, que tenía que mover mis manos.

Y ahí empecé a hacer acordes pequeñitos y a balbucear alguna canción, y escribí La vida sigue igual, escribí muchas canciones en aquella época, en un momento en que cuando tenía 3 notas en la mano pues era capaz de hacer una canción. Ahora no soy capaz, pero en aquella época sí. Y a través de ese momento circunstancial es cuando yo empiezo a cantar…

Fue una emoción absolutamente independentista. Ahora, todo lo que canté después, todo lo que escribí, ya pensaba -como le había gustado la canción a mi mamá, a mi papá, a mis amigos…- ya siempre pensaba: “¿le gustará esta?”. Pero aquella no. Aquella me gustaba solo a mí. Era una canción muy reflexiva, muy de verdad... 

  LOCUTOR

Con una voluntad implacable, en abril de 1964 Julio Iglesias caminó, primero con la ayuda de dos bastones y meses después solo.

JULIO IGLESIAS 

Siempre tuve, gracias a Dios, la gran suerte de que mi sistema central medular no estaba seccionado, estaba muy herido, con lo cual tuve una oportunidad de luchar contra ese accidente grande y de sobrevivir.

LOCUTOR

El futbolista había muerto para siempre, pero Julio Iglesias había nacido por segunda vez. Era el momento de reorganizar su vida. Su padre le quería que retomara sus estudios de derecho y le anima a irse al Reino Unido a aprender inglés. En la Universidad de Cambridge, Julio Iglesias se enamora de una tal Gwendolyne, a la vez que comienza a tocar en algún pub de Londres. De esta época hay algunas anécdotas curiosas, casi premonitorias, como la que nos cuenta Ramón Arcusa, uno de los componentes del Dúo Dinámico y que con el tiempo terminaría trabajando con Julio. El músico recuerda como estando en Londres para Eurovisión, en abril de 1968 con el La La La que había compuesto para Masiel, un desconocido Julio Iglesias se plantó ante ellos…

RAMÓN ARCUSA

El día antes del Festival… Televisión Española hizo una fiesta en el hotel donde estábamos, en medio de la fiesta vino un chico a vernos, como nos han venido a ver decenas cientos de veces. Dijo: ‘Hola, ¿qué tal? Soy español y estoy aquí estudiando y os voy a decir dos cosas: una, que vais a ganar Eurovisión mañana; y la segunda, es que vais a oír hablar de mí y ese era Julio Iglesias”.

LOCUTOR

Otra anécdota nos la cuenta el futbolista José Martínez Sánchez, más conocido como “Pirri” …

JOSÉ MARTÍNEZ SÁNCHEZ - PIRRI

“Nosotros fuimos a jugar un partido a Londres, a Inglaterra, donde él estaba estudiando. Él apareció por el hotel lógicamente para saludar a Grosso, a Velázquez y a De Felipe, porque habían jugado con él. Y mi compañero de habitación era Grosso entonces Julio vino a la habitación, me lo presentaron, estuve hablando con él, muy bien… Entonces yo recuerdo que le dijo a Grosso: mañana vengo con la guitarra. Vino, nos la cantó en la habitación. Era un chico muy agradable, estaba estudiando en Londres pero no era cantante, no había empezado. Entonces, en ese verano, cuando yo iba con mi mujer hacia Ceuta, que es mi ciudad, oigo una noticia en la radio, que dice: Julio Iglesias acaba de ganar el “torneo” de Benidorm cantando tal… y digo ¡coño!, si esta es la canción que me cantó con Grosso en la habitación. Es casualidad, pero fue así,...

LOCUTOR

Julio Iglesias regresó de Londres dispuesto a abrirse un hueco en el mundo de la música con la canción La vida sigue igual. Tocó en las puertas de todas las discográficas y tras varias negativas, conoció a Enrique Martín Garea, un histórico directivo discográfico que había promovido a alguno de los artistas del momento. Suya fue la idea de que Julio Iglesias se presentara al Festival Internacional de la Canción y suyo fue ese empujón que mencionamos al principio, que le hizo salir casi tropezando al escenario. Tras el éxito de Benidorm, Julio Iglesias apareció hasta en el No-Do, el informativo semanal de la época...

Sonido de radio

“La canción premiada se llama La vida sigue igual, su autor es Julio Iglesias, un muchacho que iba para futbolista, pero al que un accidente dejó en la estacada y ahora es abogado y autor de canciones”.

LOCUTOR

También grabó en Londres su primer disco; protagonizó una película autobiográfica y viajó a los míticos Festivales de San Remo y Viña del Mar. En ese viaje a Chile, que hace en compañía de su padre por su temor a volar, le piden por primera vez un autógrafo. De esos inicios en la música fue testigo José Ramón Pardo, uno de los periodistas que más sabe de música en España…

JOSÉ RAMÓN PARDO

“Yo conocí a Julio en el año 1968 que fue cuando él debuta. Yo entonces escribía de música en el diario ABC y en la Hoja del lunes y él era uno más de los cantantes nuevos que aparecen en el mercado y que nos presentan sus discos. Reconozco que no me gustaba demasiado, cosa que el mismo Julio me ha recriminado muchos años después…”.

LOCUTOR

Aunque no todos apostaran por él, desde el principio Julio Iglesias tenía algo que gustaba, al menos así lo vio Alfredo Fraile, quien, como hemos comentado, terminaría siendo su manager hasta el año 1984.

ALFREDO FRAILE 

Julio tiene ese encanto que dios le ha dado y de alguna forma hacía que a la gente le cayera bien, era educado, correcto, era una cosa diferente encima del escenario, tiene una voz particular cuando lo oyes sabes que es la voz de Julio…. El ser capaz de tener tu sello propio y Julio lo tenía, lo tenía en la voz... y luego en su forma de estar sobre el escenario y fuera del escenario, Julio también tenía mucho encanto cuando bajaba del escenario y la gente se acercaba…

LOCUTOR

Tras el boom de “La vida sigue igual”, la segunda canción conocida de Julio Iglesias fue “Gwendolyne”. Un tema decisivo ya que con él dio el salto internacional en Eurovisión. Pero hagamos un alto, ¿a qué suena el nombre de Gwendolyne?

Esta francesa de ascendencia rusa fue su primer amor después del accidente. Era rubia de ojos claros, simpática, abierta... Gwendolyne tenía 18 años cuando conoció a Julio, de 24. Los dos estudiaban inglés en Cambridge. Su historia de amor fue intensa, como la canción, y tuvo varios capítulos. 

Julio voló a Francia con el dinero que ganó en Benidorm para reunirse con ella en el hotel Hilton de un París que ya había vivido su mayo del 68. 

España estaba a años luz de aquello, pero Julio quería que Gwendolyne conociera los paisajes de su infancia y juntos viajaron a Galicia. La pareja llegó a fantasear con una boda o con la idea de marcharse a los Estados Unidos, sin embargo, la carrera del cantante no había hecho más que comenzar. La distancia poco a poco se impuso entre ellos, las cartas se espaciaron y las llamadas dejaron de ser diarias, pero ese amor juvenil sirvió para que Julio Iglesias escribiera la canción que le abriría las puertas de toda Europa...

RAMÓN ARCUSA

Una canción bien construida, Julio construye muy bien las canciones desde siempre. Estaba muy bien”

 “Siempre que interviene el amor de por medio, el amor real, el amor vivido las canciones que haces son mejores, musicalmente estaba muy bien y la letra correspondía a una canción de amor…”

LOCUTOR

Con este tema, que describe para nosotros Ramón Arcusa, el 21 de marzo de 1970 Julio Iglesias representa a España en Eurovisión, acompañado por el trío La la la y bajo la batuta de Augusto Algueró.

SUENA JULIO IGLESIAS 

 “And now from Spain, Julio Iglesias. He wrote the song he’s going to sing himself. It’s called Gwendolyne”.

LOCUTOR

En su video de presentación, Julio recorre los lugares emblemáticos de Madrid: La Cibeles, la Plaza Mayor, la Plaza de España y, como no, el Santiago Bernabéu. Aunque en ese momento España tenía un único canal de televisión y era en blanco y negro, Julio Iglesias graba ese vídeo para Europa a todo color.

JOSÉ RAMÓN PARDO 

Tenía un defecto que era meterse las manos en los bolsillos. Eso se lo arreglaron en Eurovisión porque le mandaron con un traje sin bolsillos. Entonces empezó a hacer unos gestos: a coger el micro y ponérselo aquí, darse en el pecho, … la verdad es que Julio aprendió a cantar, canta muy bien. Y ha llegado a un nivel absolutamente inimaginable para ningún artista nacional”.

LOCUTOR

José Ramón Pardo es de los que opina que Julio Iglesias perfeccionó su voz y su estilo con el tiempo, pero lo cierto es que ahora, cuando su éxito ya está más que consolidado, pocos recuerdan que con esa actuación no ganó Eurovisión. Lo que obtuvo fue un cuarto puesto, pero la realidad es que consiguió algo que valía mucho más: su canción fue la que más sonó en las radios y televisiones de Europa. Gwendolyne se mantuvo durante nueve semanas consecutivas en el número uno, convirtiéndose en la canción más vendida del año. Un primer éxito de cifras que sería solo el comienzo…

JOSÉ RAMÓN PARDO

“Julio tiene un encanto personal tremendo. Es decir, es capaz de conquistar a un escenario enorme y es capaz de conquistar a cada persona que hable con él, sea hombre o mujer. Tiene una gran empatía con la gente. Y eso le ha servido para todo. Pero sobre todo su capacidad de emocionar a un escenario de 20.000 personas y que cada persona piense que está cantando para él”.

LOCUTOR

Cuando empezaba la década de los setenta, su carrera ya prometía, pero ni él mismo se lo creía. Una muestra es que cuando ¡HOLA! lo entrevistó para la portada con motivo de su inminente boda con una desconocida de nombre Isabel Preysler, él insistió en que era abogado y no cantante. Una vez más el destino tenía otros planes para él, pero primero hay que conocer cómo fue esa boda y cómo se desarrolló un matrimonio que tuvo tres hijos al tiempo que la carrera de Julio Iglesias despegó de forma meteórica. 

ESCÚCHANOS PARA CONOCER ESTO Y MUCHO MÁS EN EL SEGUNDO EPISODIO DE NUESTRO PODCAST

EPISODIO 2

Hey!

Las historias que solo HOLA puede contar. HOLA presenta el podcast de Julio Iglesias, del hombre a la leyenda. En el episodio uno hemos contado como un desconocido Julio Iglesias triunfó en España gracias a la canción que escribió mientras se recuperaba de un accidente de coche. En este segundo episodio su vida volverá a cambiar para siempre. Esta es la historia de Julio Iglesias, contada por ¡HOLA! 

Episodio dos: “¡Hey!”

LOCUTOR

Hay que situarse en la primavera de 1970 para recordar cómo Julio Iglesias conoció a Isabel Preysler. Fue durante una fiesta en la que se homenajeaba a Manuela Vargas, una de las figuras del baile flamenco. Esa noche, el cantante al que todos conocían porque ya había representado a España en Eurovisión, se fijó en Isabel Preysler pero no encontró la forma de acercarse a ella. Pasaron semanas hasta que se reunieron en una fiesta en la Casa de Campo; entonces Julio ya sabía que Isabel era una joven filipina, de origen español, que estaba en Madrid de manera temporal, viviendo con sus tíos mientras estudiaba Secretariado Internacional. 

Era una mujer cosmopolita, que había recibido una educación estricta, hablaba varios idiomas y era la hija del representante del Banco Español de Crédito en Manila. Este segundo encuentro no fue casual, con el tiempo Isabel descubrió que había sido invitada a petición del cantante. Julio nunca ocultó la primera impresión que se llevó de Isabel, es más, la dejó por escrito en sus memorias y fue esta: “Muchos días, a solas, me pregunto qué es lo que me atrajo de Isabel. Y yo, diría que un algo de misterio, este tono enigmático que aún no ha perdido ni va a perder nunca, ese aire tan oriental que me cautivó… Pero no fue un flechazo, fue un toque de fascinación. Tenía mucha clase, era distinta…”.

Julio también contó que esa primera noche llevó a Isabel y a sus amigas de regreso a casa con la esperanza de que Isabel fuera la última en bajarse del coche, pero fue la primera y lo hizo sin darle su número de teléfono. 

Pasó el verano y Julio tenía una “medio novia” en Londres, pero seguía acordándose de Isabel y consiguió su  teléfono. La llamaba todos los días, a veces desde el extranjero porque creía que esas llamadas internacionales con telefonista incluida impresionaban bastante.

Así descubrió ella su constancia, también en el amor, y finalmente acordaron una primera cita en un concierto de Juan Pardo. Los encuentros se volvieron constantes y los dos se fueron ilusionando. Alfredo Fraile, al que conocen del episodio anterior, estaba ya por aquel entonces en la vida de Julio y nos habló de ese momento…

ALFREDO FRAILE 

“Él empieza a salir con Isabel y se enamora, se enamora de verdad, yo le había conocido dos novias más -en dos años le había conocido dos novias-  pero de Isabel se enamora… 

 “Yo procuraba que no se casara tan deprisa, yo sabía que lo de ser casado en aquella época no ayudaba mucho a la carrera de un cantante, era mejor ser soltero, de alguna manera las fans pensaban que alguna de ellas podría casarse con Julio Iglesias…”

LOCUTOR

Ocho meses después de conocerse, la pareja contrae matrimonio en una finca de Illescas, a medio camino entre Madrid y Toledo. Imaginaron una celebración discreta, pero de forma inesperada llegaron autobuses de fans, medio centenar de periodistas, fotógrafos e incluso cámaras del único canal de televisión que había en ese momento.

Todavía hoy esas imágenes nos transmiten cierto agobio. La ceremonia comenzó a las seis de la tarde y no paraba de llover. La capilla era al aire libre, así que la multitud empujaba para resguardarse en el único lugar techado: el altar. Ella llevaba un vestido de cuello alto y seda blanca, con un cinturón de raso beige que le ceñía el vientre, y él un chaqué clásico con corbata y guantes de color gris. Lejos de la boda íntima con la que habían soñado, Julio Iglesias e Isabel Preysler se casaron en esa tarde del 20 de enero de 1971. 

El padre Aguilera en la homilía le dijo como el álamo al camino, como la estrella al anochecer y como sauces al río, siempre serás fiel a Isabel. Julio hizo una canción aprovechando eso que se llamaba Como el álamo al camino y era una declaración de principios de lo que debe ser un matrimonio. La compuso durante el viaje de novios, mientras paseaban por las dunas doradas de la isla de Gran Canaria. Para esa luna de miel, la pareja eligió la misma habitación de hotel que había ocupado el astronauta Neil Armstrong al volver de la luna. 

Tras la breve escapada a Canarias, los recién casados pasaron tres meses en México, ya que Julio comenzaba con las giras por Latinoamérica y ella le acompañaba. Él todavía era una estrella emergente, pero su fama y sus compromisos crecían por semanas. Tanto es así que cuando nació la primera hija del matrimonio, en septiembre de 1971, a Julio Iglesias le pilló cantando.

María Isabel, –a la que todos después conocerían como Chábeli- nació en Portugal, mientras su padre actuaba en Albacete.

De forma paralela, Julio Iglesias consigue su primer millón de discos vendidos con “Un canto a Galicia”, que fue número uno en España, en Hispanoamérica, en Europa, en países del norte de África y en Oriente Medio, marcando el verdadero comienzo de su carrera mundial.

SUENA UN CANTO A GALICIA 

LOCUTOR

El teléfono comenzó a sonar de forma constante. El público de Francia, Bélgica, Luxemburgo y Alemania reclamaban una actuación suya. Lo mismo ocurría con el de México, Puerto Rico o Miami. ‘Un canto a Galicia’, igual que ‘Sweet Caroline’ o ‘Río Rebelde’, sonaban con fuerza en las radios de distintos países, y en esa vorágine de grabaciones, aeropuertos y escenarios, Julio Iglesias e Isabel Preysler eligieron ¡HOLA! para desvelar que pronto nacería su segundo hijo. 

En enero de 1973, cuando Julio había alcanzado los 10 millones de álbumes vendidos, el cantante y su mujer abrieron por primera vez a la revista las puertas de su casa, mostrando, como nunca antes, su hogar a todo color en una época en la que la mayoría de la prensa se publicaba en blanco y negro. La pareja posó en el salón de su casa junto a su hija Chábeli, que tenía 16 meses. La estancia estaba presidida por un gran retrato pintado a mano de una jovencísima Isabel Preysler. En la decoración, a base de cortinajes, sofás de terciopelo y muebles de caoba, predominaban los marrones y dorados, por lo que resaltaba una cunita blanca, situada en el centro del salón.

En ese reportaje hemos encontrado una declaración clave, que tiene especial relevancia por lo que terminaría sucediendo entre ellos: Isabel confiesa por primera vez en público que no lleva bien las constantes ausencias del cantante y señala que incluso había llegado tarde a la cena de Nochebuena por estar grabando en París un especial navideño para la televisión francesa.

Ante esa declaración, Julio Iglesias, que ya había conseguido su primer disco de oro en México y decía ser un ídolo desde Chihuahua hasta Chiapas, prometió estar en casa para el nacimiento de su segundo hijo. Eso sí, antes tenía que cumplir con algunos compromisos en Alemania, Francia, Miami, Las Vegas y Chile. 

Finalmente, cuando el bebé vino al mundo en febrero de 1973, Julio Iglesias sí llegó a tiempo a Madrid. El niño nació en la Maternidad Provincial de la calle O’Donell, donde trabajaba el padre del cantante, el doctor Iglesias Puga, quien se encargó personalmente de asistir el parto, como haría con la mayoría de sus nietos. Siguiendo la tradición, el primer niño se llamó Julio José y horas después de su bautizo, su padre tomó un avión rumbo a Caracas para una gira que le mantuvo un mes fuera de casa. 

Poco a poco, se estableció la rutina. Al principio, Isabel sí acompañaba a Julio a las giras, pero con la llegada de los hijos esto cambió: mientras él iba de país en país, ella se encargaba de la familia en España.

Los planes iniciales habían cambiado: cuando se casaron Julio creía que sus días como artista estaban contados y que se ganaría la vida como abogado, pero ya le comparaban con los más grandes. La gloria parecía estar cerca y la música consumía todo su tiempo y poco a poco Isabel pasó de echar de menos a su marido a acostumbrarse a vivir sin él. La familia se completó con la llegada del tercer hijo: Enrique Miguel, en mayo de 1975. Con el tiempo, o con el pasar de los años que diría él, Julio Iglesias reflexionó sobre la paternidad en HOLATV, el canal de televisión de ¡HOLA!, disponible en América Latina y Estados Unidos.

JULIO IGLESIAS 

Yo debía ser muy bruto de joven porque la paternidad para mí era mucho más intuitiva que racional, y así lo he sentido ahora que la razón es más fuerte que la intuición, que distinto… Pues viví una paternidad folclórica, la música rondaba por mi vida, yo viajaba, yo no paraba, y yo pensaba que los hijos iban a criarse solos, tranquilos. 

Mi tiempo estaba lleno de miles de emociones y no las controlaba mi cabeza. Entonces, donde había una emoción, ahí estaba yo. A veces estaba con mis hijos, a veces no estaba, pero justamente cuando pienso en esas cosas que nos pasan a muchos padres, creo que he tenido muchísima suerte porque mi hijo Enrique, mi hijo Julio, mi hija Chábeli son una maravilla de críos.

LOCUTOR

La gente veía en ellos a la pareja perfecta, sin duda, porque lo fueron, pero en 1976 el distanciamiento y la indiferencia eran una realidad. 

Entonces, en privado, Julio e Isabel hablaron por primera vez de separación. Sin embargo, superaron ese bache y ella desmintió todo tipo de rumores en la revista ¡HOLA! En octubre de 1977 Isabel dijo lo siguiente: “No soy celosa, si lo fuera como para volverme loca porque soy consciente de que Julio podría tener todas las mujeres que la diera la gana, pero estoy convencida de que no hay otra mujer en su vida, tanto como que no hay otro hombre en la mía”. Además, en esas declaraciones, desveló que toda la familia se trasladaría pronto a los Estados Unidos.                                                                                                                                                                                                                                              

En aquella época Isabel alcanzó más presencia en los medios de comunicación y eso es porque comenzó a tener vida social, algo que no había tenido hasta ahora. Empezó a salir con amigas, a ser una persona más pública y sus pasos comenzaron a ser seguidos por la prensa.

Así llegó el año 1978, y la carrera de Julio Iglesias era imparable en numerosos países, entre ellos Argentina. El músico y compositor, Andrés Calamaro, con quien Julio ha colaborado en varias ocasiones, recuerda cómo fue la llegada del cantante a su país…

ANDRÉS CALAMARO 

“Nunca hubo duda, nunca hubo duda…. este artista gigante era una leyenda ya en los años 70 que es cuando yo recuerdo que apareció con un terrible éxito y adoración en Buenos Aires, en toda América Latina y aparentemente en el mundo también…  hay discos de Julio Iglesias en todas las casas. Generaciones crecimos escuchando y sabiendo quién es Julio Iglesias. En aquella época yo estaba volcado en ser un músico de rock, le tenía mucho respeto frente a esa figura de gigante que llenaba estadios y se le escuchaba en cada rincón de Buenos Aires y de Argentina. Con el paso tiempo nos hemos conectado más y mejor…”

LOCUTOR

Alfredo Fraile, como manager de Julio, también vivió ese momento, crucial para el artista…

ALFREDO FRAILE 

Las cosas funcionaron, Julio era un ídolo en Argentina, llenaba estadios y teatros, todos los días, y ya empezaba en aquella época todas las niñas alrededor, había niñas que no eran tan niñas que se acercaban y se hacían fotos con Julio y decían que era su novia, y Julio igual no las conocía, otras veces sí, pero… Isabel estaba ya un poco cansada, …

LOCUTOR

Durante una de esas noches, Julio Iglesias llamó por teléfono a Isabel Preysler desde el Hotel Sheraton de Buenos Aires. Ninguno de los dos llegaría a revelar nunca ni el contenido exacto ni el tono de esa conversación, pero sí que fue durante esa llamada cuando vieron que su matrimonio no tenía remedio.

SUENA HEY!

¡Hey!

No vayas presumiendo por ahí

Diciendo que no puedo estar sin ti

¿Tú qué sabes de mí?

¡Hey!

Ya sé que a ti te gusta presumir

Decir a los amigos que sin ti

Ya no puedo vivir

LOCUTOR

La pareja estaba rota solo quedaba comunicarlo…

ALFREDO FRAILE 

“Nos fuimos a ¡HOLA!… pasa esto, entonces vamos a hacer un anuncio... Allí de alguna forma se hizo un diseño de lo que se iba a hacer, de la foto, del comunicado. Fue el primer comunicado que se hizo en este país… que luego ha habido muchos y se ha desprestigiado el tema… se hizo elegantemente y bien, como ¡HOLA! acostumbra a hacer las cosas”.

LOCUTOR

Tenemos ese comunicado que mencionó Fraile, se redactó en las mismas oficinas desde las que estamos haciendo este podcast. Se publicó en la portada de la revista ¡HOLA el 22 de julio de 1978 y voy a leer el contenido íntegro del mismo: 

 “Saliendo al paso de posibles especulaciones o noticias escandalosas, que pueden tener origen en la situación personal nuestra, conjuntamente nos consideramos obligados a explicar de una vez para siempre la determinación a la que libremente hemos llegado al separarnos legalmente. Ante todo, el supremo interés por nuestros hijos, nos obligó a resolver de una forma amistosa y legal nuestras situaciones personales. Las razones por ser íntimas quedarán para siempre en nuestra conciencia”.  

Este comunicado hizo historia y otras parejas, incluyendo algunas de la realeza, siguieron la fórmula. En los días siguientes a su publicación, llegaron a la redacción cartas y llamadas de fans de Julio Iglesias que buscaban una explicación o simplemente saber que su ídolo se encontraba bien. Entonces se tomó la decisión de publicar una segunda crónica en la que se deslizó que no había reconciliación posible, se habló sobre la influencia que el entorno podría haber tenido en la joven Isabel Preysler y se reflexionó sobre el precio que el matrimonio había pagado por la apoteósica carrera de Julio, esa que le había llevado a estar constantemente fuera de casa en un momento en el que ni las comunicaciones ni los viajes eran lo que son ahora. 

Antes de profundizar en ello, y de leer esa crónica, hay que recordar que estamos hablando de 1978. Todavía no se había publicado la Constitución Española y faltaban tres años para que se aprobara la Ley del Divorcio. Este no era un tema del que se hablara con normalidad y los conceptos que se usaron distan mucho de los actuales. La crónica dice lo siguiente: “durante muchos años, Isabel fue una esclava del teléfono. Porque Julio la llamaba a cualquier hora y desde cualquier sitio. Siempre que era invitada a salir, Isabel tenía la misma disculpa, los mismos motivos. ‘No puedo. Julio me va a llamar…’ Y Julio la llamaba. Y el matrimonio iba funcionando, aunque fuera a base de inyecciones telefónicas. Pero un día la tentación fue más fuerte. Alguien le insinuó que dejara el teléfono descolgado y que saliera…”

Un año después de la separación, un tribunal eclesiástico del distrito neoyorquino de Brooklyn les concedió la nulidad matrimonial; un deseo de Isabel Preysler que ambas partes tramitaron de forma amistosa y cuyos argumentos se comprometieron a no revelar. El cantante se enteró de esta resolución por su abogado y por el doctor Iglesias Puga. En el verano de 1979 Julio Iglesias volvía a ser un hombre oficialmente soltero que aseguraba no tener la intención de volver a casarse. En las entrevistas que Julio Iglesias concedió durante este periodo, se percibe que su estado anímico estaba tocado. Sus palabras trasladaban soledad y melancolía, unos sentimientos que influyeron a la hora de seleccionar nuevas canciones. Ramón Arcusa, que ya trabajaba con él como productor discográfico y lo vivió en primera persona, nos lo ha contado…

RAMÓN ARCUSA 

“Había una canción, que yo le hice para Julio, que se llamaba ‘Pobre Diablo’, y que Julio no la quería cantar porque estaba justo en ese momento, divorciándose, o ya se había divorciado y no quería aparecer como un perdedor, al final la cantó y fue número uno en Francia”.

LOCUTOR

Además, nació otra canción clave, ¡Hey!, la que da título a este episodio del podcast y a un álbum con el que Julio Iglesias superó en 1980 los 75 millones de discos vendidos en todo el mundo…

SUENA HEY!

¡Hey!

No creas, que te haces un favor

Cuando hablas a la gente de mi amor

Y te burlas de mí…

LOCUTOR

Julio Iglesias aclaró después de su lanzamiento que esta canción no estaba dedicada a nadie en particular. Eso sí, se alegró de que este grito de orgullo y rebeldía se convirtiera en todo un éxito que se versionó en numerosos idiomas incluido el japonés, el coreano y el tagalo, la lengua mayoritaria del país de su exmujer.

SUENA HEY!

¡Ya ves!

Tú nunca me has querido, ya lo ves

Qué nunca he sido tuyo, ya lo sé

Fue solo por orgullo ese querer

¡Ya ves!

¿De qué te vale ahora presumir?

Ahora que no estoy ya junto a ti

¿Qué les dirás de mí?

LOCUTOR

La canción resultó tan controvertida que hasta Isabel Preysler habló de ella en unas memorias que publicó durante el verano del 81 y lo hizo así: “Cuando lanzó ‘Hey!’, yo le dije, oye Julio, no hay derecho: todo el mundo me dice que esa canción la has hecho pensando en mí”. Él me dijo: ‘Tu deja que piensen lo que quieran’”.

Pasado el temporal y siempre unidos en torno a sus hijos, lo que quedó entre Julio Iglesias e Isabel Preysler fue cariño y amistad. Una muestra significativa es que el cantante se prestó para que ella lo entrevistara en el otoño de 1984 para ¡HOLA! Hagamos un inciso para explicar cómo fue ese cara cara que tuvo lugar cinco años después de la ruptura.

La temporada de lluvias había comenzado y en el aire flotaba la cálida humedad de Florida, Isabel y Julio se encontraron en la terraza de la casa del hermano del cantante en Miami. Él, con 41 años, apareció con camiseta, pantalón, zapatos blancos y con una chaqueta fina en azul marino. No llevaba reloj, estaba relajado, sonriente, muy bronceado y visiblemente en forma. Isabel Preysler tenía entonces 33 años, se había casado con Carlos Falcó, por lo que era marquesa de Griñón, y había tenido con él a su cuarta hija. Su inquietud transmitía la dificultad de la entrevista que estaba dispuesta a hacer. No solo iba a interrogar al artista que ya había batido todos los récords y pisado la Casa Blanca, Julio también era el hombre del que un día estuvo enamorada. Es una charla íntima, intensa, reveladora y que solo está en papel. La siguiente conversación que voy a leer es un extracto de ese momento:

Isabel le pregunta, “¿Te sientes solo a veces?” y él le responde: “La contestación a esa pregunta tú la sabes mejor que nadie. Yo he sido siempre un solitario, un solitario acompañado”.

“¿Cuentas alguna vez cosas que sólo sabemos tú y yo? No –le dice Julio- no las contaría en la vida. Les tengo mucho cariño para contarlas”.

Isabel vuelve al pasado y pregunta: “Julio, ¿qué echas de menos de nuestro matrimonio?”. Él responde: “Posiblemente la emoción, el sentido de la emoción”.

Isabel, entonces, afina el tiro: “¿Te has arrepentido alguna vez de no haber puesto el amor en primer lugar?” Julio le responde con otra pregunta: “¿Me estás acusando?” y ella advierte: “No, te estoy preguntando”.    

Durante esa entrevista, el que fuera el matrimonio con más brillo de la España de los setenta, también habló de sus hijos, que vivían ya en Miami y regresaban del colegio en ese momento. Entonces Chábeli tenía 14 años y era el ojito derecho de su padre; Julio José junior tenía 11 años y lo definían como el más oriental de todos, con un carácter independiente y enigmático. Del pequeño Enrique, que apenas tenía 9 años, ya adelantaban que era el más parecido a su padre, el más Iglesias de todos.

Isabel terminó la entrevista preguntándole a Julio si quería decir algo más y él le respondió con cariño lo siguiente: “Quiero decir que la entrevista ha sido preciosa, que eres una buenísima periodista y que eres muy lista. ¡Siempre has sido lista, Isabel!”

Entonces ella lanzó esa pregunta que no tenía en el cuestionario: “Julio, ¿cómo me encuentras ahora?”. El cantante respondió: “Yo te encuentro mejor, mejor, mejor…”                   

Para Julio Iglesias su ruptura matrimonial supuso un punto de inflexión, se refugió en la música y convirtió el trabajo en el tema PRINCIPAL de su vida. El cantante se trasladó a Miami buscó nuevos retos y se propuso volar lo más alto posible, pero de todo lo referente a su gesta en la industria discográfica hablaremos en el próximo episodio. 

ESCÚCHANOS PARA CONOCER ESTO Y MUCHO MÁS EN EL SEGUNDO EPISODIO DE NUESTRO PODCAST

EPISODIO 3

Soy un truhan, soy un señor

LOCUTOR

Las historias que solo HOLA puede contar. HOLA presenta el podcast de Julio Iglesias, del hombre a la leyenda. En el último episodio de este podcast producido por ¡HOLA! nos centramos en la vida personal de Julio Iglesias; relatamos cómo fue su historia de amor con Isabel Preysler, cómo formaron una familia y cómo finalmente ese matrimonio se rompió. Sin embargo, de forma paralela a esa historia, Julio Iglesias estaba viviendo otra vida entre escenarios, viajes y estudios de grabación. De eso hablaremos en este episodio, en el que contaremos cómo el cantante español se volvió internacional… 

Episodio tres: Soy un truhan, soy un señor.  

Una carta, con matasellos de Alemania, llegó a la primera y modesta oficina que el manager de Julio Iglesias tenía en la calle Dulcinea de Madrid, cerca del estadio Santiago Bernabéu. El manuscrito le dejó boquiabierto. Le pedían con insistencia una foto del cantante con Galicia, su nueva novia. Daban por hecho que su amor con Gwendolyne había quedado atrás y Julio había rehecho su vida con esa tal Galicia. 

Esta anécdota la recordarían siempre por extravagante, pero lo cierto es que mostraba la sorprendente presencia que Julio Iglesias estaba alcanzando en países donde ni hablaban español, ni estaban al corriente de su vida personal. Este tipo de cartas comenzaron a llegar después de que Julio Iglesias estrenara “Un canto a Galicia”, una canción en la que solo él creía…

SUENA UN CANTO A GALICIA 

“Eu quero che tanto

E ainda non lo sabes

Eu quero che tanto

Terra do meu pai

Quero as tuas ribeiras

Que me fan lembrare

Os teus ollos tristes

Que me fan me chorare

Un canto a Galicia, hey

Terra do meu pai

Un canto a Galicia, hey

Miña terra nai…”

LOCUTOR

Fue en 1971, durante un concierto en Galicia, cuando Julio Iglesias cantó este tema por primera vez sobre un escenario. Gustaba. Era una canción sencilla, que había escrito de un tirón durante un viaje en carretera, pero que tocaba directamente un sentimiento universal: la nostalgia del que vive lejos de su tierra.

SUENA UN CANTO A GALICIA 

“Teño morriña, hey

Teño saudade

Porque estou lonxe

De eses teus lares

Eu quero che tanto

E ainda non lo sabes

Eu quero che tanto

Terra do meu pai…”    

JOSÉ RAMÓN PARDO 

“Le dijo al director de su compañía que tenía una canción… dedicada a su padre, que se llamaba “Un canto a Galicia” y que la quería grabar. Cuando estaba en el estudio, empezó a cantarla y el director le dijo -esto me lo ha contado Julio eh- ‘Mira Julio, comprendo que quieres mucho a tu padre, pero esta canción la va a comprar tu padre y dos amigos suyos’… Vendió cinco millones de copias. Fue número uno en Alemania, fue el comienzo de su carrera mundial…”

LOCUTOR

El histórico periodista musical José Ramón Pardo nos cuenta que esta canción lo cambió todo. Julio Iglesias se había hecho conocido en España gracias a La vida sigue igual y en Europa gracias a Gwendolyne, pero este canto a Galicia, la tierra a la que siempre se sintió más unido que a su Madrid natal, fue el verdadero comienzo de la internacionalización que experimentó su carrera en la década de los setenta. 

Esta canción, que a Julio le recordaba a ese primer tazón de vino Ribeiro que se bebió de un tirón al cumplir los diez años, fue número uno durante varias semanas en países de Europa, Hispanoamérica, norte de África e incluso Oriente Medio. 

La única explicación posible es la acogida que le dieron los cientos de miles de emigrantes gallegos que hay repartidos por el mundo. Es más, a los oídos del cantante llegó que incluso era la canción que Fidel Castro, hijo de emigrante gallego y líder de la Revolución cubana, escuchaba durante los trayectos en su coche personal. El periodista gallego y amigo de Julio Iglesias, Fernando Ónega, lo explica así…

FERNANDO ÓNEGA 

“Para los gallegos tiene el sentimiento del hijo de gallego, que conserva el afecto y canta a la tierra de su padre que eso para nosotros pues tiene un valor sentimental tremendo… el éxito de Alemania francamente no te lo sé explicar… en América era fácil el triunfo porque toda América está poblada de gallegos, de hijos de gallegos y de nietos de gallegos, él presume de ella y los gallegos presumimos de ella, es un poco nuestro himno no oficial después de la Rianxeira”.

LOCUTOR

El éxito que esta canción tuvo en 1972 pilló a todos por sorpresa, pero el director de la discográfica supo cómo reaccionar. Él era Enrique Martín Garea. ¿Lo recordáis? En el episodio uno contamos cómo fue suya la idea de que Julio actuara en el Festival de Benidorm, hasta el punto de que fue él quien le dio físicamente ese pequeño empujón para que saliera al escenario en esa noche de 1968. Viendo la acogida que Julio Iglesias tenía en el extranjero, el histórico directivo discográfico dijo: “¿Sin entenderlo enloquecen con él? Vamos a grabarlo en todos los idiomas que podamos y veremos qué pasa”. 

Parecía una locura, pero Julio Iglesias ya había cantado en japonés. Esto ocurrió tras su paso por Eurovisión cuando representó a España en la futurista Exposición Universal de Osaka. Entonces el público nipón no le entendía, pero mostraba curiosidad por ese hombre latino, bronceado y de maneras más atrevidas a las que se usaban en Oriente, así que después de esa primera toma de contacto, Julio grabó en japonés una versión de Cómo el álamo al camino, esa canción que compuso con las frases de la homilía de su ceremonia de boda con Isabel Preysler.

La canción se llamó Anatamo Uramo y sería solo el comienzo de su larga carrera en Asia. Así que si había funcionado cantando en japonés, ¿por qué no intentarlo con alemán? En este caso fueron un paso más allá y lanzaron un disco diseñado para este mercado. Vendieron un millón de copias.

ALFREDO FRAILE 

“Internacionalmente la gente empezó a ver si Julio podía y empezó a hacerlo y era lo mismo, igual éxito que podía tener en español. Además, Julio tenía cierta facilidad para los idiomas, lo podía hacer, lo hacía bien y a la gente le gustaba...”

LOCUTOR

Su manager de entonces opinaba que Julio nunca habría llegado a ser una estrella mundial si no hubiera tenido el detalle de cantar a cada público en su idioma. Pero, ¿cómo lo hacía? Si bien es cierto que con el tiempo alcanzaría fluidez con otras lenguas, el secreto del cantante políglota no era otro que el de repetir uno a uno los fonemas que le marcaban los traductores. Eso sin olvidar que la dificultad reside no solo en cantar en un idioma desconocido, también está en transmitir con ello un sentimiento, porque eso, al fin y al cabo, es lo que hace la música. 

Julio Iglesias no sabía hablar ni alemán ni japonés, pero era capaz de hacer suyos esos sonidos y de emocionar a un público con el que solo se entendía cantando. Tras el éxito en Alemania, a lo largo de los setenta se sumaron el portugués, el francés, el italiano… y hubo un momento, más adelante, en el que se atrevió con el inglés, el chino, el indonesio o el filipino, entre otros. Así hasta convertirse en el único cantante de la historia que ha sido número uno en catorce idiomas diferentes. Esto le haría entrar en el Libro Guinness de los Records en 1983, como el único artista que ha vendido cien millones de álbumes en seis idiomas. Pero este reconocimiento llegó después de un larguísimo camino…

ALFREDO FRAILE 

“El éxito no se regala nadie y a Julio menos, en ese momento era mucho más difícil, había que ir país por país, pueblo por pueblo…”

LOCUTOR

El mánager se refiere a un tiempo en el que entrar en la industria musical era complicado. Julio Iglesias iba sumando fans en el extranjero, pero, también hay que reconocer que sus inicios no fueron fáciles.

RAFAEL REVERT 

“A mí no es que me entusiasmara, pero te advierto que ya empezó a llamarme la atención la forma que tenía de hacer y de decir, de cantar, que era muy especial y muy personal…”

LOCUTOR

Rafael Revert era una autoridad en el mundo de la música en ese momento. Escribía en Billboard, la prestigiosa revista estadounidense especializada y había puesto en marcha la emisora musical de referencia en el país, Los 40 Principales…

RAFAEL REVERT

“Empezó a venir a la radio a preguntarme qué va a pasar con mi disco,… acabé quitándome el sombrero… viendo lo trabajador que era, lo constante, día por día, lo único que le importaba era eso…”

LOCUTOR

En sus memorias, el mánager de Julio mencionó una crítica en concreto, una que cobrará especial relevancia al final de este episodio. Según Fraile, el popular periodista José María Iñigo llegó a decir en una crónica que si pinchabas a Julio su sangre era de color rosa. Al parecer el cantante reaccionó escribiendo una de sus canciones más conocidas de la época, Minueto, que decía lo siguiente: “No importa su ideal. No tengo edad. Ni presumo de ser liberal. Ni me gusta que hable quien no puede hablar. Ni que me juzgue el azar. Entre bohemia y burguesa. Mi sangre se queja. Nadie la quiere escuchar. Y aunque se diga otra cosa. Es roja y no rosa”.

Sobre estos comentarios hay que hacer algunos matices. Conviene recordar que estamos hablando de un momento muy distinto en términos de comunicación y publicidad. Ahora existen un sinfín de canales con los que un artista conecta con su público de forma directa, pero entonces las críticas eran las que decidían que sonaba en la radio y que no. Tampoco podemos obviar el momento histórico: se vivía el auge de la canción protesta de Víctor Manuel, de la trova de Joan Manuel Serrat o del rock de Miguel Ríos. 

De forma paralela el público latinoamericano reaccionaba con total entusiasmo a la música de Julio; le brindaban sus primeros baños de masas. Así, se fueron dando las circunstancias para que el artista apostara por una carrera internacional, es decir, igual que esos emigrantes a los que conquistó con Un canto a Galicia, llegó el momento de cantar fuera de España. 

Julio Iglesias se enfrascó en una especie de partida de Risk que duraría diez años y en la que fue triunfando país por país de cara a esa dominación global que consiguió en los años ochenta y de la que hablaremos más adelante El español se fue abriendo camino en escenarios de Argentina, México, Chile, Colombia, Venezuela, Ecuador o Guatemala a la vez que consolidaba su carrera en Europa. 

Xavi Rodríguez, una de las voces más conocidas de nuestro país, locutor y presentador de programas musicales, nos cuenta qué implicaba esto en la industria discográfica de entonces…

XAVI RODRÍGUEZ 

“Un artista ahora se puede hacer grande de una forma muy rápida… tú cuelgas algo en Youtube y está disponible en todo el mundo. Entonces no. Entonces para triunfar primero te tenía que fichar una discográfica, y para que te fichara una discográfica tenían que ver algo en ti… antes para triunfar en un país tenías que ir a ese país y la discográfica tenía que hacer un trabajo previo, un trabajo durante el desarrollo de tu carrera allí y un trabajo posterior… 1.00 No olvidemos que Julio Iglesias está reconocido como el cantante europeo con más éxito comercial a nivel internacional, ha vendido, se calcula, porque no se puede saber bien, 300 millones de discos. Ahora mismo cuando intentamos establecer comparativas con los artistas actuales, es que ni se venden discos ya, la comparativa no es posible”.

LOCUTOR

El periodista insiste en la dificultad que entraña esta expansión…

XAVI RODRÍGUEZ 

“Yo creo que es algo inherente a la persona, que es algo innato, cuando alguien es trabajador, luchador y sobre todo cuando alguien está… metido en esa vorágine de giras y éxito y consigues cosas que ahora nos parecen humanamente no posibles”.

LOCUTOR

Tampoco se puede olvidar que esta operación se llevó a cabo a la vez que Julio Iglesias formaba una familia. Mientras recorría aeropuertos, promocionaba su música en televisiones y radios, saltaba de escenarios pequeños a escenarios grandes y pasaba de contratar a los músicos en cada país a que los mejores quisieran estar en su equipo. 

Tomemos como ejemplo el año 1973, cuando sus ventas alcanzaron los diez millones de álbumes: Julio realizó entonces una larga gira por Latinoamérica y solo fue al terminar cuando se pudo reunir con Isabel Preysler y sus dos hijos mayores en México. De allí la familia se marchó a Filipinas para celebrar la Navidad y el comienzo del año 1974, un año en el que Julio Iglesias estuvo de gira, es decir, fuera de casa durante más de nueve meses.

FERNANDO ÓNEGA 

“Julio es un hombre muy tenaz…”

LOCUTOR

Merece la pena detenerse aquí porque cuando hemos preguntado por las claves de su éxito, cada persona del entorno de Julio nos ha dado una opinión distinta. Su manager señaló como fundamental el atreverse con otros idiomas, mientras que su productor habla de una afinación vocal fuera de lo común, y otros señalan su capacidad para emocionar, pero si hay algo en lo que todos coinciden es en un afán desmedido por la perfección. Fernando Onega, ajeno al mundo de la música, pero conocedor de la personalidad de Julio también lo cree así…

FERNANDO ÓNEGA 

“… Él se propuso en su vida alcanzar lo que alcanzó, superó todos los obstáculos que se… encontró… empezando por el accidente que le causó secuelas que sigue arrastrando.... Y lo que ha alcanzado primero es fruto de un propósito firme. Trabaja mucho las canciones está trabajando canciones que fueron un éxito hace no sé cuánto tiempo y le encuentra algún defectillo en algún instrumento en algún acompañamiento y lo corrige, yo nunca he visto a una persona tan tenaz y tan perfeccionista como él…”

LOCUTOR

El cantante habló en ¡HOLA! TV sobre este tema…

JULIO IGLESIAS

 “… la pintura no tiene esa connotación, la pintura está ya armada y no se puede cambiar los colores, pero la música sí se puede cambiar los sonidos… Yo imagino que Carlos Gardel, si hubiera tenido la oportunidad de grabar su voz y su maravilloso sentimiento con un sonido que se pusiera en la radio y que sonara bien, lo hubiera hecho… es importante el dejar lo que es legacía de tu sonido, que esté abierto a un futuro”.

LOCUTOR

Es probable que fuera en este momento de proyección internacional cuando el cantante descubrió su propio potencial. En el episodio anterior contamos que cuando Julio se casó en 1971 le dijo a ¡HOLA! que era muy consciente de que pronto se tendría que ganar la vida ejerciendo la abogacía. Sin embargo, a medida que avanzó la década de los setenta su discurso cambió. Llenó escenarios icónicos, como el Carnegie Hall de Nueva York en el 74, y lo señalaron como “el nuevo ídolo latino”.  Parece que es en este momento cuando Julio Iglesias descubrió que tenía posibilidades de ganarse un hueco en el mundo de la música que fuera suyo para siempre, como lo habían hecho Frank Sinatra, Elvis Presley o Nat King Cole…

JULIO IGLESIAS

“La diferencia entre el gran artista o el pequeño artista es tan mínima que si el pequeño artista lo supiera trabajaría más… Yo cuando era muy  jovencito soñaba dormido y ninguno de los sueños de dormido se cumplieron, los únicos sueños que se han cumplido en mi vida es los que he soñado despierto… porque es el ejercicio de la voluntad, la disciplina, con un pequeño margen al talento”.

LOCUTOR

Estas palabras, relativamente recientes de Julio Iglesias, reflejan el método de trabajo del cantante. Ramón Arcusa, el músico, compositor y productor discográfico que ha estado a su lado veinte años lo sabe bien…

RAMÓN ARCUSA

“Julio tiene muchísimas cualidades. A nivel técnico primero expresa en cada frase, en cada palabra, un sentimiento que llega a las personas. Luego tiene una voz maravillosa, de graves y agudos únicos y también posee una afinación impresionante. Una serie de cualidades que todas juntas han hecho el éxito. Y también el saber elegir los temas, el saber elegir las canciones, el rodearse de gente que ha sabido entenderlo y le ha ayudado a su carrera…”

LOCUTOR

En este punto de la historia, emerge otro rasgo clave. A Julio Iglesias le costó al principio domar sus nervios. El cantante se esforzaba por no meterse las manos en los bolsillos, por no perder el contacto visual o por no dejar de sonreír. En definitiva, luchaba por adoptar esa pose estándar que parecía la norma. Sin embargo, en esto también había evolucionado. Cada vez se sentía más cómodo ante miles de personas y es entonces cuando consolidó ese estilo que es el que le nacía de forma natural. Sabéis de lo que hablo, ¿verdad? Lo imagináis.

SUENA SOY UN TRUHAN, SOY UN SEÑOR 

“… Y es que yo (na-na-ra, na)

Amo a la vida y amo el amor (na-na-ra,na) Soy un truhan, soy un señor…”

LOCUTOR

Tenía la necesidad de cantar a ratos con los ojos cerrados. Sujetaba el micrófono con la mano izquierda ligeramente inclinada hacia arriba y con la otra mano parecía marcar cada una de las palabras con movimientos muy característicos que iban del diafragma al corazón, del pecho a las entrañas. Empezó a llenar el escenario sin apenas moverse. Siempre vestido de forma impecable, lograba que ese brillo sobre la piel bronceada resultara atractivo, para Julio Iglesias el escenario ya era su medio natural…

JULIO IGLESIAS

“Para mí el salir a un concierto es lo más emocionante de mi vida. No hay nada que me haga cambiar en un segundo tan radicalmente… Siempre la actitud de salir al escenario es la mayor alegría que tengo. Pero eso ya no se puede negar, y además es cierto”.

SUENA SOY UN TRUHAN, SOY UN SEÑOR

LOCUTOR

A mitad de los setenta sus discos se vendían a muy buen ritmo, pero todavía podía ir a más… Faltaba un país y un público, y no uno cualquiera: Estados Unidos.

ALFREDO FRAILE 

“Nosotros veíamos que cada día el mundo de Julio era mayor que había más países, necesitábamos una casa de discos importantes… en el Madison Square Garden montamos… un show excepcional, donde había un poco de todo, el Julio Iglesias español, la parte latina, llevamos un espectáculo de salsa con Tito Puente, de toque, una parta mexicana con un mariachi, un programa de TV en vivo, una orquesta sensacional…”

LOCUTOR

Su manager de entonces cuenta cómo se fraguó uno de los mayores golpes de efecto de la carrera de Julio Iglesias. Cantar en el Madison Square Garden de Nueva York marca un antes y un después. Si triunfas en el escenario de Manhattan entras en la historia y para ellos, en ese momento, era además el escaparate perfecto para encontrar la discográfica que le diera el alcance global que necesitaba…

ALFREDO FRAILE 

“Invité a los cuatro presidentes de las compañías de discos y luego pasaron uno a uno al camerino, pero todos estaban allí para ver quien le quitaba la pieza al otro, fue un día muy importante… los cuatro nos citaron en su oficina, el que más me gustó fue Dick Asher el de la CBS porque tenía más entusiasmo”.

LOCUTOR

Sí, la música es arte, es emoción, es sentimiento, pero también es un negocio y uno lucrativo si tienes el éxito de Julio Iglesias. Así se hizo un trato con el que se dejaría atrás a la discográfica española de los inicios para firmar con una gran multinacional. El acuerdo con la CBS tardó dos años en firmarse, pero fue la confirmación de que Julio Iglesias ya era un artista cien por cien internacional y único en el mundo por su capacidad de vender discos en muchos idiomas.

DIEGO MANRIQUE 

“Una evolución muy inteligente porque comienza en los años 70 trabajando el mercado hispano parlante y a finales de los 70 cuando ficha por la CBS se hizo el planteamiento de convertirlo en un cantante internacional en todos los mercados. Eso es una genialidad…”

LOCUTOR

Relata Diego Manrique, especializado en crítica musical desde 1975, Premio Ondas, Premio Nacional de Periodismo y dueño de una de las  mayores colecciones de música que hay en este país....

DIEGO MANRIQUE 

“Se conjugaron varios elementos…  tuvo un lanzamiento internacional y que en ese momento los canales de difusión estaban muy controlados por las grandes discográficas, entonces él realmente lo que tuvo delante de sí fueron unas autopistas a las que entró corriendo a toda velocidad, eso no disminuye en nada su habilidad para meterse al público en el bolsillo… 9:08  llegó en buen momento y aprovechó maravillosamente ese buen momento…”

LOCUTOR

Este cambio de socios fue clave para que el cantante llegara en los ochenta al número uno de los mercados anglosajones, los más complicados para un artista latino. Ahora podríamos seguir avanzando y contar como este español llegó a la Casa Blanca, pero es que hay una espinita que se ha quedado clavada desde hace un rato. ¿Qué pasó con aquella crítica que hablaba sobre el color de su sangre?

SUENA SOY UN TRUHAN, SOY UN SEÑOR 

“ Na-ra, na-ra, na-na-ra

Na-ra, na-ra, na-na-ra

Na-ra, na-ra, na-na-ra

Na-ra-na, na-na

Na-ra, na-ra, na-na-ra

Na-ra, na-ra, na-na-ra

Na-ra, na-ra, na-na-ra”               

LOCUTOR

Antes de dar el salto definitivo a los Estados Unidos, Julio Iglesias regresó a España para una actuación que formó parte de una noche histórica. Fue el 15 de junio de 1977, cuando se celebraron las primeras elecciones democráticas. El único canal de televisión de la época había organizado una gala musical para amenizar el recuento de votos que se hacía de forma manual y que dictaría el rumbo del país. 

El presentador fue José María Iñigo, el que años antes había escrito, según el manager, esa crítica sobre el color de la sangre de Julio. Esa noche, en la que todo el país estaba pendiente de las pantallas, desde un plató como eran los de antes, en los que flotaba el humo del tabaco y con copas en las mesas, el periodista reconoció a su manera que no había acertado.

Iñigo dijo literalmente: “Es un hombre en el que no muchos creíamos en un principio, debo confesarlo, yo por lo menos, un hombre cuyo éxito es absolutamente reconocido en este momento en Europa y en América”.

SUENA SOY UN TRUHAN, SOY UN SEÑOR

“Confieso que a veces soy cuerdo y a veces loco

Y amo así la vida y tomo de todo un poco

Me gustan las mujeres, me gusta el vino

Y si tengo que olvidarlas, bebo y olvido…

Mujeres en mi vida hubo que me quisieron

Pero he de confesar que otras también me hirieron…”.

LOCUTOR

Esa noche Julio Iglesias, que por aquel entonces tenía ya 33 años, estuvo grande, simpático, y hasta con un punto canalla. No dudó en vacilar con un público compuesto por lo más destacado de la sociedad del momento; entre los que estaban una jovencísima Isabel Pantoja o unos veteranos como Manolo Escobar y Peret. Julio no tuvo problema en contar que la letra no era suya y que no se sabía del todo la canción, así que se tomó la libertad de bromear, de ponerse unas gafas y de sacar la canción anotada en un papel…

SUENA SOY UN TRUHAN, SOY UN SEÑOR

“Y es que yo (na-na-ra, na)

Amo a la vida y amo el amor (na-na-ra, na)

Soy un truhan, soy un señor

Algo bohemio y soñador

Y es que yo (na-na-ra, na)”

LOCUTOR

Soy un truhan soy un señor, que cuatro décadas después sigue sonando, fue además el inicio de una de las colaboraciones profesionales más largas y fructíferas para el artista, la que inició entonces con Ramón Arcusa, al que la mayoría siguen recordando por ser del Dúo Dinámico…

RAMÓN ARCUSA

“Era febrero del 77, creo recordar y entonces Julio me envió a Alfredo Fraile. Vino a verme: oye que Julio ha escuchado las canciones que haces con varias personas y… Le gusta mucho cómo trabajas con tus artistas y quisiera proponerte trabajar con él. Yo le dije que no, que gracias. Julio era muy obsesivo en sus cosas, muy puntilloso y que prefería trabajar como lo había hecho hasta entonces con libertad… Pero, al llegar a Madrid, ese verano escribí una canción que pensé que solamente Julio la podría cantar: “Soy un truhan, soy un señor”.

Los veinte años siguientes, Julio Iglesias y Ramón Arcusa trabajaron juntos… En el próximo episodio de Julio Iglesias que se llama Me olvidé de vivir, hablaremos de cómo fueron los comienzos del cantante en Miami. También contaremos cómo esa vida saltó por los aires cuando recibió la llamada que le comunicó que su padre había sido secuestrado.

ESCÚCHANOS PARA CONOCER ESTO Y MUCHO MÁS EN EL CUARTO EPISODIO DE NUESTRO PODCAST

EPISODIO 4

Me olvidé de vivir

Las historias que solo HOLA puede contar. HOLA presenta el podcast de Julio Iglesias, del hombre a la leyenda. En el episodio anterior la carrera de Julio Iglesias ya había despegado imparable. Continuamos con el capítulo más angustioso de su vida: el secuestro de su padre, mientras, ya instalado en Estados Unidos, el cantante buscaba superar su separación de Isabel Preysler. Esta es la historia de Julio Iglesias, contada por ¡HOLA! 

Episodio cuatro: Me olvidé de vivir.

La mañana del 30 de diciembre de 1981 Julio Iglesias dormía en su casa de Miami tras una noche de trabajo. Había estado hasta muy tarde en los estudios de grabación Criteria. Trabajaba en el que sería su álbum de estudio número quince, un disco que se llamaría Momentos.

ALFREDO FRAILE 

“Me llama mi cuñado José María…”

Mientras, al otro lado de la bahía, en la zona residencial de Bay Point, su manager, Alfredo Fraile, relata una llamada con la que todo saltó por los aires. Era el marido de su hermana, el célebre periodista deportivo, José María García. Le llamaba desde la Dirección General de la Policía española en Madrid…

ALFREDO FRAILE 

… y avisa y  me dice lo que ha pasado, dice vete para casa de Julio porque le vamos a llamar ahora, y le vamos a contar y es mejor que estés allí…”

El padre de Julio Iglesias había desaparecido. El manager, con un nudo en la garganta, atravesó Miami Beach a toda velocidad para llegar hasta Indian Creek. En su casa, el cantante iba a desayunar cuando el manager irrumpió corriendo. No tuvo que decir nada. Al verlo Julio Iglesias le lanzó la pregunta con miedo: “¿Qué le ha pasado a mi padre?”

Hagamos un breve paréntesis para explicar cómo era la vida de Julio Iglesias hasta entonces. En 1981 lanzó De niña a mujer, con su hija Chábeli en la portada y consiguió cifras de venta sin precedentes. Se puede decir que hasta esa mañana había sido un buen año. Sobre todo, si lo comparamos con los anteriores, en los que Julio Iglesias luchó contra una depresión…

SUENA ME OLVIDÉ DE VIVIR

“De tanto correr por la vida sin freno

Me olvidé que la vida se vive un momento

De tanto querer ser en todo el primero

Me olvidé de vivir

Los detalles pequeños…”

No desvelamos ningún secreto, ya que lo contó el propio Julio en las memorias que publicó en esa época, si decimos que los meses posteriores a su separación de Isabel Preysler fueron complicados. Tras la ruptura del matrimonio el cantante se instaló en Miami, siempre con la mirada puesta en la conquista del mercado estadounidense, pero, al menos una vez al día, se preguntaba si merecía la pena el precio que pagaba por su éxito.

 

SUENA ME OLVIDÉ DE VIVIR

“… De tanto jugar con los sentimientos

Viviendo de aplausos envueltos en sueños

De tanto gritar mis canciones al viento

Ya no soy como ayer

Ya no sé lo que siento

Me olvidé de vivir

Me olvidé de vivir

Me olvidé de vivir

Me olvidé de vivir…”

Julio Iglesias fue superando ese bache siguiendo su instinto. Llenó su cabeza de música, de idiomas, de viajes, de grabaciones, de discos y de una obsesión total por el trabajo. De ese momento fue testigo Ramón Arcusa, que ya era una persona clave en su proceso creativo desde el éxito de Soy un truhan, soy un señor.

RAMÓN ARCUSA

… Lo supe enseguida que era perfeccionista, detallista, repetía en el estudio las frases, las palabras, una por una, hasta que estaban perfectas de emisión, perfectas de sentimiento, perfectas de afinación y no es que Julio cantara en absoluto mal, porque a la primera que cantara cualquier canción, ya valía, pero bueno, le gustaba la perfección máxima en todo, no...”

Componían durante el día y grababan en el estudio por la noche, de allí volvían a casa, donde la madre de Julio les esperaba con la mesa puesta…

RAMÓN ARCUSA

“Siempre que terminábamos en el estudio, sobre todo en los primeros años, en Miami, pues íbamos a la casa después de haber estado en el estudio 8 o 10 horas. Había una cocinera estupenda… Y la madre de Julio, Charo, siempre preparaba una tortilla de patatas que la devorábamos evidentemente... era maravillosa....”

Rodeado de los suyos y centrado en la música, Julio Iglesias fue dejando atrás esos momentos de angustia. Encontró además el lugar en el que quería vivir: la isla privada de Indian Creek, un paraíso al que tienen acceso muy pocos. Precisamente fue en esa casa en la que el cantante y su familia celebraron la Navidad de 1981. Cuatro días después el doctor Iglesias Puga desapareció…. 

La mañana del 29 de diciembre de 1981 el padre de Julio Iglesias acababa de regresar a Madrid desde Miami y pensaba ir a su trabajo en el Hospital Maternal de la calle O’Donnell. Hacía meses que esquivaba las peticiones de un periodista para participar en un documental sobre su hijo. Al doctor no le apetecía hacerlo y había declinado la propuesta, incluso le llevaron a casa el cuestionario al que respondería si cambiaba de opinión. El doctor Iglesias Puga era amable con la prensa, como padre de una estrella se sentía obligado a ello, y finalmente la presión le hizo ceder. Julia Higueras, su biógrafa, nos ha ayudado a entender en este episodio a un hombre del que la prensa se quedó solo con su imagen simpática…

JULIA HIGUERAS

“Él era una persona que confiaba en los demás, no hubiera podido vivir sin confiar en los demás…”

El doctor era un padre totalmente entregado, un médico brillante, el más joven de su época en la sanidad pública y un pionero en España en las técnicas de parto sin dolor. Sabía reírse de sí mismo, era vital, positivo, tremendamente educado y capaz de abordar cualquier tema de conversación sin prejuicios.  Quienes estuvieron a su lado nos cuentan que era imposible no cogerle cariño. 

Aquella mañana de diciembre de 1981, cuando finalmente accedió a dar esa entrevista, le recogió un coche que supuestamente iba a llevarle a los estudios de televisión de Prado del Rey. El vehículo lo conducía un hombre de unos veinte años. Al lado iba otro exhibiendo una gran cámara. El doctor se sentó en la parte trasera del vehículo, junto al periodista que creía conocer y éste le dijo: “Es usted muy importante para su hijo, se nota que le quiere”. Entonces el coche cambió de rumbo. 

El padre de Julio Iglesias les advirtió que se estaban equivocando de camino. Se hizo el silencio. Uno de ellos sacó una pistola y se la apretó contra el vientre. Le dijo: “Esto es un secuestro y si no cooperas te mato”.  En ese tiempo, España vivía sus “Años de Plomo”. 

La banda terrorista ETA asesinaba y secuestraba como medida de financiación y chantaje. Fueron años de violencia. Los informativos abrían con bombas, ejecuciones y secuestros. Fue en ese contexto en el que desapareció el padre de Julio Iglesias. Lo último que recordó de ese día es que le obligaron a tragar un puñado de pastillas, le vendaron los ojos y le dieron un golpe seco con la puerta del Seat 131 rojo en el que se lo llevaron…

Desorientado en medio de la oscuridad, el doctor de 66 años abrió los ojos. Hacía frío, pero no un frío cualquiera: uno insoportable. Calculaba que estaría a tres grados. Estaba tumbado boca arriba, sobre una cama estrecha. 

No le habían quitado nada: conservaba su cartera y su reloj de pulsera. Cuando sus ojos se acostumbraron a la oscuridad, descubrió que estaba en una pequeña habitación donde solo había un cubo para sus necesidades; una jarra con agua casi helada y un lavabo sucio, parecía que alguien se había afeitado allí. 

Viendo ese lavabo, con los restos de la barba de otro hombre, sin saber por qué, el doctor Iglesias Puga se acordó de Luis Suñer, un empresario valenciano que había sido liberado después de que su familia entregara a la banda terrorista más de 300 millones de pesetas, el equivalente a 1’8 millones de euros. ¿Cuánto pedirían por él? 

Esta era una de las preguntas que se hacía continuamente el doctor, aunque la clave no era “cuánto”, sino “quién”. Porque nadie había reivindicado su secuestro. Ni dentro ni fuera de ese zulo se conocía la identidad de sus captores.

COMISARIO DOMINGO MARTORELL

“ETA político-militar, que fue la organización que lo secuestró, encubrió desde el primer momento como que eran delincuentes comunes…”

Él es Joaquín Domingo Martorell y esta la primera vez que habla, no solo sobre el secuestro del doctor Iglesias Puga, que él mismo resolvió, sino sobre cómo este suceso le cambió la vida. En ese momento él era Comisario Jefe de la Brigada Central de Información y el director del Mando Único de la Lucha Antiterrorista. 

Nos recibió en su oficina de Madrid, con unas vistas impresionantes de la Plaza Colón, y nos explicó la investigación de un secuestro en el que la banda terrorista camufló su identidad para desviar la atención, ya que a la vez estaban negociando una tregua con el gobierno que presidía Leopoldo Calvo Sotelo.

COMISARIO DOMINGO MARTORELL

“Ellos se hicieron pasar por una televisión alemana para hacerle una entrevista… y le regalaron un televisor que pagaron con un cheque sin fondos… necesitaban dinero y encubrieron el secuestro como delincuentes comunes. Entonces cuando entra la unidad nuestra de antiterrorismo es cuando tenemos ya la certeza de que ha sido ETA político-militar. Y arrancamos desde ahí en la provincia de Vizcaya…”

Volvamos a Indian Creek. Horas después de que la noticia del secuestro del doctor Iglesias Puga llegara a Miami, agentes del FBI se instalaron en casa de Julio: pincharon los teléfonos y montaron guardia. Esa fabulosa casa, rodeada de agua y árboles tropicales, se llenó de tensión y sabemos que fue así, porque ¡HOLA! fue el único medio de comunicación que estuvo dentro durante el tiempo que duró el secuestro. Eso fue posible, al margen del interés internacional que despertó la noticia y que atrajo a decenas de medios a Miami, porque entre ¡HOLA! y el cantante la relación ya era de amistad. La revista fue testigo de cómo se sucedían los días sin recibir noticia alguna, Julio pasaba horas con la mirada puesta en el teléfono, esperando una llamada, esperando que alguien pidiera un rescate. 

Su madre, que caminaba nerviosa del salón a su dormitorio y del dormitorio al salón, que rezaba en voz baja haciendo promesas que nunca revelaría. Ramón Arcusa trataba, sin éxito, de distraer al cantante sin éxito. Le animaba a sentarse en el piano, negro, de la marca Yamaha, sobre el que se apilaban cientos de cartas y telegramas de apoyo llegados de todo el mundo. En el momento del secuestro trabajaban en una canción que decía: “No me vuelvo a enamorar, me da miedo la tristeza. Me hace daño hasta el llorar, el vivir de esta manera”. Cuando caía la noche algunos se retiraban a las habitaciones y otros se quedaban de duermevela en el salón. Entonces, el silencio solo era interrumpido por una radio que sintonizaba noticias españolas y que nunca se apagaba. 

Cuando el parte meteorológico anunciaba bajas temperaturas, Julio siempre se lamentaba: “Pobre papá, estará pasando frío, con esa manía de salir sin abrigo”. Entonces el cantante caía desplomado sobre la mullida moqueta beige del suelo. Su perro perdiguero, de color blanco y negro, corría a enroscarse a su lado. Se llamaba ¡Hey!, como la canción y también tenía la mirada triste. Tumbado boca arriba, con los ojos clavados en el techo, nadie podía evitar que a Julio le golpeara la culpa. 

En una de esas largas noches, con estas palabras lo confesó a ¡HOLA!: “El secuestro de mi padre es un tributo más, el más grande, el más dramático y duro que yo pago por mi éxito. Si no fuera quien soy, a mi padre no lo hubieran secuestrado. Eso está claro. Eso me atormenta. No puedes imaginarte las noches que paso en blanco mirando al techo, dando vueltas a una serie de acontecimientos de mi vida que me han marcado profundamente: mi nacimiento, la enfermedad que cambió el rumbo de mi existencia, mi boda con Isabel, el nacimiento de mis hijos, el fracaso de mi matrimonio y el secuestro de mi padre. Esto último ha colmado el vaso y me obliga a replantear mi vida y, por supuesto, mi escala de valores.  Lo preocupado que estaba por entrar en el mercado americano, ya no me importa. Solo quiero ver a mi padre sano y salvo…” 

Llegó la Nochevieja, el día de Reyes y, el 8 de enero amaneció con horror. ¡HOLA! escribió esta crónica esa misma mañana desde la casa del cantante: “El despertar no puede ser ni más desagradable ni más doloroso. El teléfono, la televisión de Miami en todos sus canales y todas las emisoras de radio, repiten una y mil veces la noticia de que el doctor Iglesias Puga ha sido asesinado en Portugal… Fácil es imaginar, aunque no se tenga imaginación, la impresión que dicha noticia produce en todos los que estamos en esta casa, aunque ya se sabe que se trata de una broma de incalificable gusto o del montaje de una noticia cruel y criminal”. 

El padre del cantante seguía vivo y se concentraba en la cuenta de sus pasos: ocho mil pasos, nueve mil pasos, diez mil pasos… En la habitación que estaba encerrado podía dar dos pasos y medio, así que había calculado que para caminar ocho kilómetros tenía que dar unos veinticinco mil pasos al día…

JULIA HIGUERAS

“Cuando se dio cuenta que le secuestraron, él como hombre inteligente, como médico, sabía que se tenía que mantener activo, físicamente e intelectualmente, él contaba que en los pocos metros que tenía todos los días seguía una rutina física de ejercicios para poder mantenerse físicamente potente y esto ayudaba a que los pensamientos fueran positivos, el secuestro lo que demostró es su fortaleza no, su fortaleza mental, era un hombre que nada se le ponía por delante…”

El doctor quería poder defenderse y le preocupaba que no le respondieran las piernas si tenía la oportunidad de escapar. Tenía miedo. Le daba vueltas a la cabeza, a la cantidad de dinero que habrían pedido por él y por qué no se pagaba el rescate. Se preguntaba si sus hijos le habrían olvidado. También se acordaba de su hermano Pepe y de la Guerra Civil que vivieron juntos, eran un par de críos a los que una noche sacaron de la cárcel de Aranjuez para fusilarlos, de ese camino de veinte minutos que hicieron agarrados de la mano, pensando que iban a morir. Sentía lo mismo: un enorme vacío…

Entonces algún ruido le sacaba de esos pensamientos. Escuchaba aviones, el tintineo de un rebaño de ovejas y conversaciones con acento de Aragón. No andaba desencaminado: lo tenían encerrado a las faldas de la sierra del Moncayo, en un minúsculo pueblo de Zaragoza de cien habitantes.

COMISARIO DOMINGO MARTORELL 

“Yo participé desde la primera investigación hasta la última, hasta la entrada en Trasmoz en la casa donde lo tenían”.

Joaquín Domingo Martorell, el comisario que obtuvo la primera pista sobre el paradero del doctor, nunca reveló sus fuentes. Pero sí confiesa que en parte fue fortuito, ya que el rastro que seguía era el de otro secuestrado. En el transcurso de esa investigación se enteró de que el doctor Iglesias Puga estaba en manos de la banda terrorista. La confirmación definitiva le llegó tras una detención en el País Vasco, en la que encontró en el bolsillo de un terrorista una carta firmada por el doctor Iglesias Puga. Los secuestradores le habían obligado a escribir una prueba de vida que reproducía un texto publicado en el diario ‘ABC’ del 14 de enero de 1982. Martorell tiró de ese hilo y logró estrechar el cerco en el pueblo de Trasmoz. Cuando habían pasado 15 días del secuestro, la Brigada Operativa comenzó a infiltrarse en la zona. Al otro lado del Atlántico, Julio Iglesias no sabía que la policía española se estaba acercando a su padre… 

Martorell decidió que la operación se ejecutaría en la madrugada del 17 de enero, para aprovechar el movimiento de las fiestas de San Antón. Como jefe de la unidad operativa, debía decidir entre forzar un diálogo con los secuestradores o hacer que los GEO –el Grupo de Operaciones Especiales de la Policía española para intervenciones de alto riesgo- entrara en la casa por asalto. Optó por lo segundo y uno de los GEO que llegó esa noche al pueblo, como siempre, siguiendo instrucciones y sin información precisa del objetivo, nos lo cuenta. Él es Miguel Jarque…

MIGUEL JARQUE 

“Todavía no estaba claro cuál era el habitáculo exacto de donde podía estar secuestrado el padre de Julio Iglesias… 7:06 Con las informaciones que ellos tenían que se trataba de una casa por el centro... por las características de la puerta de entrada…”

Jarque nos cuenta que hasta esa misma noche la unidad operativa no había tenido la oportunidad de acercarse a la casa sin ser vistos. Así que mientras los GEO se escondían esperando a actuar, dos inspectores, hombre y mujer, se infiltraron en la verbena del pueblo haciéndose pasar por una pareja. Así averiguaron exactamente cuál era la casa y la mejor forma de entrar en ella, pero también corrieron un riesgo y es que sin saberlo se cruzaron con los secuestradores...

MIGUEL JARQUE 

“El asalto no era muy complejo en cuanto que éramos, lo típico, que la fuerza dominante gane en número... El factor sorpresa, a pesar de eso, es fundamental, porque perdida ésta pueden... surgir mil hipótesis…”

Era ahora o nunca. No podían fallar y a las tres de la mañana comenzó el operativo...

Tras explosionar la puerta de la casa, 16 GEOS entraron en línea, agrupados por parejas, con pasos coordinados y equipados con chalecos antibalas, cascos y subfusiles MP5.

MIGUEL JARQUE 

“El primer binomio de asalto debía ir a la última habitación y así hasta ocupar toda la casa…”

Sus compañeros desde el exterior, rompían las ventanas con granadas aturdidoras...

MIGUEL JARQUE 

“Fue cuestión de 5 o 6 segundos no más… no le dio tiempo a nadie de reaccionar...”

En la planta baja de la casa, con el ritmo cardíaco acelerado, el comisario Martorell avanzaba tras el comandante Holgado, jefe de los GEO, ellos tenían la misión de evacuar al padre de Julio Iglesias cuanto antes. Derribaron la puerta con una maza y gritaron: “Somos policías y hemos venido a liberarle”. Así lo recuerda el comisario Martorell...

COMISARIO DOMINGO MARTORELL 

… Él oyó los ruidos de la entrada, de las explosiones que se produjeron. Y estaba sentado encima de la cama y cuando nos vio entrar al comandante de los GEO y a mí, lo único que nos dijo es: “¡cuánto habéis tardado!”.

En la casa comenzaron las detenciones y los inspectores se dieron cuenta que los secuestradores eran los mismos que horas antes se habían cruzado en la verbena. En ese momento el doctor Iglesias Puga ya sentía el aire fresco en la cara y la buena noticia corría desde Madrid hasta Miami. Casualmente esa noche, la de la liberación, Julio Iglesias no estaba en su casa. 

Era la primera vez que salía desde que comenzó el secuestro, pero tanto su familia como su equipo le habían animado a regresar al estudio de grabación. Fue allí donde sonó el teléfono. Era su hermano Carlos desde Madrid. Le dijo que por fin la pesadilla había terminado. Julio estaba emocionado y solo podía decir: “¡Charly! ¡Charly! ¡Dime que es cierto!”. 

El cantante fue a casa para abrazar a su madre. Todos lloraban y comenzaron a descorchar botellas de champagne.

COMISARIO DOMINGO MARTORELL 

“Julio me llamó por teléfono a las 10 de la mañana del día siguiente, más o menos… que me agradece mucho porque él tiene con su padre una relación tan especial que no podía vivir, no podía dormir, no podía hacer su trabajo. Estaba completamente hundido. Y que había sido la mejor noticia que le habían dado en toda su vida…

Yo tardé luego siete años en irme con Julio…”

Cuando el comisario Martorell habla de irse con Julio, se refiere a trabajar para él en Miami, pero de eso hablaremos más adelante. El doctor Iglesias Puga reveló con el tiempo algunos detalles de su secuestro como que su hijo al conocer su desaparición metió mil millones de pesetas (unos seis millones de euros) en un avión rumbo a Madrid. 

También contó que Julio Iglesias llamó personalmente al Presidente de los Estados Unidos, Ronald Reagan, para pedirle que no frenara esa salida de divisas. Quería esa cantidad disponible en el caso de que los secuestradores exigieran el pago de un rescate. 

Otra curiosidad que confirmó el doctor Iglesias Puga es que el rescate sí se pidió, pero tarde. Concretamente un día después de su liberación, una carta con matasellos de Siria pidió exactamente esos mil millones de pesetas por él.

RUEDA DE PRENSA LIBERACIÓN - DOCTOR IGLESIAS PUGA

“¿Doctor Iglesias, le amenazaron? Jamás. ¿Le explicaron el motivo del secuestro? Jamás, sabían que había mucho dinero. ¿Pero no le preguntó los fines? No hablaban conmigo. ¿Doctor Iglesias, pagó un rescate por usted? Ni un céntimo”.

Este audio corresponde a la rueda de prensa que el doctor Iglesias Puga dio desde el Jockey Club de Miami tres días después de su liberación. El interés era máximo y había medios de comunicación de todo el mundo, Julio Iglesias trató de guardar silencio ante las cámaras pero cuando alguien le dijo que el secuestro podía haber terminado en tragedia no pudo más…

RUEDA DE PRENSA LIBERACIÓN - JULIO IGLESIAS

“Nosotros estamos hablando ahora de un final feliz, no estamos hablando de ninguna suposición, todo está ya pasado…. yo no quiero saber qué hubiera pasado… Queremos agradecer de verdad profundamente, y esto lo digo con mucho cariño,  porque yo sé el esfuerzo de muchas gentes y que van a decir que porque esto no se hizo en Madrid, yo no he ido a Madrid nunca, ha sido mi hermano el portavoz de toda esta circunstancia para evitar que mi llegada a Madrid provocara  más especulaciones y pusiese en peligro la vida de mi padre”.

Horas antes de esa rueda de prensa, ¡HOLA! fue el único medio que presenció el encuentro de Julio Iglesias y su padre, que había volado desde Madrid en compañía de sus nietos Chábeli, Julio José y Enrique, los niños, por motivos de seguridad, terminarían viviendo en Miami. ¡HOLA! describió el reencuentro: “Mientras se abrazaban, el cantante musitó con la voz entrecortada por la emoción y los ojos arrasados por las lágrimas: ‘Papá papá’; el doctor lloraba como un niño y decía una y mil veces: ‘Julito, ha sido terrible, terrible, terrible. Yo temí que me pasara algo y que tú no volvieras a cantar’. Y se separaban para mirarse y volvían a reencontrarse en un emocionado abrazo. Así una y varias veces”. 

El doctor nos concedió una entrevista en ese momento. Fue entonces, recordando los detalles de su cautiverio, cuando confesó entre lágrimas cuál había sido su principal preocupación: “Julito, yo sabía que con mi muerte te destruía”. El doctor conocía a su hijo: triunfaba como artista pero venía de atravesar horas bajas, por eso, tanto sus padres como su hermano Carlos, se habían instalado en Miami. Julio Iglesias se centró en el trabajo para superar esa depresión que arrastraba desde su ruptura matrimonial pero, en muchos sentidos, era “un hombre solo”, lo que acabó dando título a uno de sus discos más célebres.

JULIA HIGUERAS

“Su padre para Julio Iglesias era una persona francamente importante en su vida, él sabía perfectamente cómo su padre ayudó a forjar su carrera, era un hombre muy inteligente, tenía las cosas muy claras. Y luego en la enfermedad cómo se enfrentó a aquellos doctores que estaban errando en su diagnóstico, él como médico no lo tenía claro, fue fundamental para que Julio… siguiera caminando y empezara en una carrera de éxito sin parangón”.

Tras el secuestro, el doctor Iglesias Puga vivió 24 años. El final de su vida lo pasó en Jacksonville, Florida, al lado de su segunda mujer, Ronna Keith, 48 años más joven que él. Relata el periodista y amigo de Julio, Fernando Ónega…

FERNANDO ÓNEGA

“De toda la familia Iglesias, los que estaban más unidos naturalmente durante más tiempo han sido el padre, el doctor iglesias, y el hijo Julio… La relación era absolutamente cordial, relación que se extendió además hacía la mujer del doctor, la segunda mujer del doctor, con la que tuvo su hijo, al llegar a los noventa años, que asombró al mundo, pero fue verdad…  y esa relación se mantiene todavía yo creo que se mantiene porque era la mujer que quería su padre y él la sigue queriendo exactamente igual…

El 18 de diciembre de 2005 el doctor se encontraba de viaje en España y fue al estadio Santiago Bernabéu para ver el partido que enfrentaba a su equipo, el Real Madrid, con el Osasuna. Al salir del estadio llamó a Julio. Comentaron las mejores jugadas, se interesó por la grabación de su nuevo disco y cuando su hijo le preguntó por su salud le respondió con la frase de siempre: “Tranquilo, que tienes padre para mucho tiempo”. Horas después el doctor falleció de forma repentina. Días antes había anunciado el embarazo de su segundo hijo con Ronna: una niña, la única y a la que no conoció.

SUSANA URIBARRI

“Desgraciadamente cuando falleció… Julio estaba fuera, su hermano Carlos también…”

Nos lo cuenta Susana Uribarri, popular manager de “celebrities” que formó parte del equipo de trabajo de Julio durante los años noventa…

SUSANA URIBARRI

…Me quedé toda la noche hasta que Julio apareció a las cinco de la mañana, procedente de Miami… lo hice con el corazón primero porque le adoraba yo también, al doctor Iglesias Puga, le adoraba, y segundo porque vi a Julio destrozado. Nunca se me olvidará ese momento, en el que él perdió a su padre y llegó al tanatorio, lo que rezamos, cómo nos abrazamos y cómo lloró Julio…. realmente esa unión era maravillosa”.

Julio Iglesias ha hablado de esa unión en HOLATV…

JULIO IGLESIAS

 “Es que yo me parezco tanto a mi padre… lo recuerdo libre, liberal, sin miedo, no libertino, pero liberal, sin izquierdas, sin derechas, solo con la generosidad de querer a sus hijos de una manera increíble. Todos los días de mi vida, todos, como si un golpe me diera aquí en la nuca, y venga el reflejo de mi padre inmediatamente, todo lo que hago y que pienso que voy a hacer siempre tengo una reflexión como diciéndome “qué lástima que mi padre no esté aquí”. Pero es una cosa natural...Son reflexiones genéticas, que van dentro de la sangre y que no se pueden olvidar nunca”.

En el próximo episodio contaremos cómo Julio Iglesias llegó a la Casa Blanca, cómo conquistó Hollywood primero y el mercado estadounidense después. También hablaremos de su faceta como seductor. En definitiva, escucharemos cómo el hombre se convirtió en leyenda…  

 

EPISODIO 5

Me va, me va

 

Las historias que solo HOLA puede contar. HOLA presenta el podcast de Julio Iglesias, del hombre a la leyenda. En este episodio relataremos como Julio Iglesias llegó a la Casa Blanca, a Hollywood y al número uno de las listas británicas y estadounidenses. Una gesta inédita para un cantante español. ¿Cómo lo consiguió? Hablaremos sobre eso y sobre una leyenda de conquistador que resiste el paso del tiempo. Esta es la historia de Julio Iglesias, contada por 

Episodio cinco: Me va, me va

Eran las once de la noche del 22 de marzo de 1984. Julio Iglesias se había marchado de la mesa presidencial para ponerse el segundo smoking de la noche. No quería salir al escenario con el mismo que había llevado durante la cena de gala. Apenas había tocado la comida: consomé, salmón y un beef de ternera. Iba a cantar ante los líderes de dos potencias mundiales en el Salón Este de la Casa Blanca…

SONIDO CASA BLANCA

“Ladies and gentleman: Mister Julio Iglesias… Aplausos…”

Tenía 40 minutos por delante. Había escogido cuidadosamente un repertorio de ocho canciones con clásicos en español y guiños en inglés y  francés. Escuchamos el audio original de esa noche que todavía se conserva en la biblioteca presidencial...

JULIO IGLESIAS CANTANDO EN LA CASA BLANCA

“Música…Tanto tiempo disfrutamos de este amor,…”

En primera fila, a menos de cinco metros del escenario, estaban el presidente de los Estados Unidos, Ronald Reagan, y la Primera Dama, Nancy, ferviente admiradora de Julio; y sus invitados de honor: el presidente de la República Francesa, François Mitterrand, y su esposa, Danielle. Más o menos a la mitad de la actuación, Julio Iglesias confesó que estaba nervioso.

JULIO IGLESIAS

“I’m nervous…”

Llevaba más de cinco años viviendo en los Estados Unidos y estaba a punto de lanzar su primer gran álbum en inglés, pero todavía no se sentía del todo cómodo con el idioma…

JULIO IGLESIAS

“… I remember that my father…”

Julio recordó a Gwendolyne sin nombrarla, explicó ante los cien invitados que cuando era joven su padre le había enviado a Cambridge, pero él se había enamorado de una francesa y por eso dominaba mejor este idioma…

SONIDO DE LA CASA BLANCA

Risas del público y primeras palabras de Julio Iglesias cantando en francés…

Era comprensible que estuviera nervioso: se trataba de su primera actuación en la Casa Blanca y era el único artista invitado. Además, no hay nada escrito sobre ello en los libros de diplomacia y protocolo, pero tradicionalmente se busca un artista que represente al país invitado o al que invita. 

Este español había sido número uno en Francia y el Presidente de los Estados Unidos lo veía como un representante de Europa. Así que esa noche, el conservador Reagan y el socialista Mitterrand -aliados frente a la Unión Soviética y enfrentados por distintos asuntos de Centroamérica- cuidaron de sus relaciones bilaterales escuchando un repertorio mayoritariamente interpretado en español.

JULIO IGLESIAS CANTANDO EN LA CASA BLANCA

“Amor, amor, amor…”

Cuando el concierto terminó y las luces se encendieron, los Reagan se subieron al escenario a darle las gracias. La Primera Dama y el cantante tenían confianza. Ella ya había contado con él para distintos eventos celebrados en teatros de Washington, como el concierto de Navidad, el homenaje al humorista Bob Hope o el tributo que habían brindado a la recientemente fallecida princesa Grace de Mónaco, que también fue fan de Julio. 

Ronald Reagan se acercó al micrófono y le lanzó una broma en clave política: “Para estar nervioso acabas de ganar unas primarias”. El presidente no se equivocaba. En cuestión de meses, cuatro millones de estadounidenses comprarían su nuevo disco.

Recordemos que Julio comenzó a fantasear con Estados Unidos a mitad de los setenta. Después cerró su acuerdo con la CBS, una discográfica multinacional; y se instaló a vivir en Miami. Cuenta el periodista musical José Ramón Pardo…

JOSÉ RAMÓN PARDO

“Es el hombre que descubre a todos los demás que hay que irse a Miami porque es la clave del mundo latino. Miami es desde dónde se irradia, desde Chile o Argentina, hasta Estados Unidos, cantando en español”…

Desde sus primeros conciertos en los Estados Unidos, sus discos se vendían a buen ritmo, pero todavía estaba muy lejos de las grandes cifras que conseguía en Europa o América Latina. Si hubiera que elegir un solo comienzo para contar la historia de cómo Julio Iglesias empezó a cantar en inglés, apostaríamos por Begin the Beguine.

Julio Iglesias lanzó este tema en 1981 dentro del disco De niña a mujer. La idea llegó de forma casual, pero resultó clave. Con esta canción descubrió cómo reaccionaba el público anglosajón al ver al artista latino versionar uno de los grandes clásicos de Cole Porter. Begin the beguine solo contenía una frase en inglés, pero llegó al número uno en 90 países, entre ellos el Reino Unido, algo que nunca había conseguido un español. El éxito de esa canción duró años. Como os contaremos,  con ella, lloró en público una Reina.

Este tema le abrió en 1981 las puertas de los grandes teatros de Londres y le llevó a alternar con las estrellas británicas por excelencia: los Beatles y los Rolling Stones. Fue entonces cuando corrió el rumor de un nunca confirmado romance entre Julio Iglesias y Bianca Jagger, a raíz de una cena en Venecia. Ella estaba separada del cantante de los Rolling y él vivía el apogeo de  su faceta de conquistador.  Es más, vamos a hacer un paréntesis en esta historia para irnos a otro terreno, otro en el que el cantante tenía éxito: las mujeres….

JULIO IGLESIAS

“Yo soy un flirteador, he nacido para flirtear, pero no es que lo tenga estudiado, es que lo tengo natural”.

Julio Iglesias tenía un enorme poder de seducción sobre el escenario. Relata Susana Uribarri, que  ha formado parte  de su equipo.

SUSANA URIBARRI 

“Julio arrancó volviendo locas a todas las mujeres del mundo entero, es un grandísimo seductor; pero además a la antigua”.

Era una combinación de lo físico y de lo emocional, de lo que se veía y de lo que  no…

DIEGO MANRIQUE

“Yo diría que ha vendido una imagen internacional que es la del latin lover…”

Habla Diego Manrique, una autoridad musical que describe a Julio Iglesias como un cantante melódico especializado en llegar al corazón de las personas con cierta madurez emocional...

DIEGO MANRIQUE

"Es una imagen un poco más desarrollada que el anterior español que triunfó allí que era Xavier Cugat… Era alguien capaz de seducir a todo tipo de mujeres y eso pues le ganaba un cierto respeto y una cierta admiración sobre el público masculino".

El cantante español desataba la locura con gestos sencillos pero emocionales, con sus trajes italianos hechos a medida, con su intenso bronceado y con una capacidad única para transmitir en cualquier idioma, o la melancolía. La famosa periodista Barbara Walters le dijo en esta entrevista que su éxito con las mujeres se debía a la soledad que transmitía su mirada. “Las mujeres sienten que pueden hacerle feliz porque usted, mister Iglesias, da la sensación de no tenerlo todo”.

“Cuando lo tienes todo no aprecias nada”, le contestó él…

Tras su divorcio de Isabel Preysler tuvo un sinfín de romances. Sonadísimas fueron sus relaciones con la actriz estadounidense Sydne Rome, que acababa de rodar una película con David Bowie y regaló a Julio su perro ¡Hey!; con Priscilla Presley, la viuda de Elvis, el rey del rock; o con la espectacular Giannina Facio, la actriz costarricense que ahora está casada con el director de cine Ridley Scott, pero que por aquellos tiempos se conocía por su romance con Phillipe Junot, al tiempo que el francés se divorciaba de Carolina de Mónaco. 

Sus relaciones con mujeres de portada encantaban a la prensa, pero también había otras, menos populares y quizá más significativas, como la que mantuvo con Virginia Sipl, a la que Julio llamaba “La Flaca”. El cantante escribió sobre ella en las memorias que publicó en 1981.  Dijo que ella era la mujer que más intensamente feliz le había hecho en un período más corto de tiempo. Ramón Arcusa, que trabajaba con Julio, recuerda bien a esta modelo venezolana de raíces austriacas.

RAMÓN ARCUSA

“La Flaca. Primero era una mujer despampanante. Guapísima, simpatiquísima, buena gente, desinteresada. Y es, quizás, evidentemente la mujer que más le ha impactado, aparte de sus matrimonios, con todo el respeto, y de sus cientos de novias que tuvo y que sé que es cierto porque conocí a muchísimas, ella es la más especial porque lo tenía todo”.

Entonces comenzó a circular el rumor de que Julio Iglesias tenía una agenda con tres mil nombres de mujeres. Seguro que ya sabéis de lo que hablamos porque forma parte del mito. Sobre esto Julio escribió: “Bien está que me llamen ‘el nuevo latin lover’, pero una cosa es eso y otra que hablen de récords. También me divierte y me asusta lo del ‘sex symbol del año’. Sobre todo, porque creo que a las mujeres no hay que conquistarlas, hay que quererlas”.

Hubo poquísimas a las que Julio presentó como novias. Ese fue el caso de la modelo tahitiana Vaitiare, a la que conoció en la Polinesia y con la que se dejó ver en bastantes ocasiones. También presentó en la portada de ¡HOLA! a la brasileña Dasy Nuñez, una Miss a la que conoció actuando en Río de Janeiro. 

Dicen que son ciertas esas historias sobre las mujeres que se colaban a hurtadillas en su habitación del hotel. En una ocasión, una de ellas le dio una buena propina a un botones y se escondió debajo de la cama a esperar la llegada de Julio. También nos cuentan que a su oficina llegaron disparatadas ofertas económicas para pasar una velada a su lado. Eso y los conciertos en los que intentaban arrancarle la ropa. 

En alguna ocasión, Julio Iglesias se lamentó de que se le preguntara más por sus relaciones que por su trabajo, pero en líneas generales lo encajó con humor y con frases como ésta: “No puedo ir desmintiendo cada día los amores que me achacan. Necesitaría, y no es por ser presuntuoso, una oficina especial solo para ese tipo de cosas”.

Estados Unidos ya había conocido su capacidad de seducción…

“He is very romantic… he is very sexy…”

… pero Julio todavía tenía que llegar al número uno en las listas de música de los Estados Unidos, El cantante se proponía entrar en un mercado que era ajeno a sus éxitos anteriores y en el que la imagen pública lo es todo. Así Julio y su equipo descubrieron que tenían que poner al mismo nivel los aspectos artísticos y los mediáticos. 

Iban a por todas: contrataron a Rogers and Cowan, la mejor empresa de relaciones públicas del país, y también a la agencia de contratación del momento, William Morris. Julio acudía a las fiestas más exclusivas, a los eventos de Hollywood, se rodeó de figuras icónicas, aparecía en las revistas estadounidenses y concedía entrevistas cuidadosamente seleccionadas…

“Julio Iglesias… no flash, no dance, but a pleasing voice…”

Entre 1983 y 1984 los estadounidenses pasaron de preguntarse “¿Julio quién?” a saber perfectamente cómo se pronunciaba su nombre y a fascinarse por su historia. La del futbolista que había sufrido un accidente de coche y la del abogado que había ido a Eurovisión. Querían saber más y Julio era invitado a los programas de máxima audiencia como el del mítico humorista Johnny Carson…

“It's great to have him back! Julio Iglesias!... GRITOS”                                                                :                                   

Todos le hacían la misma pregunta: “Si ya eres una estrella en todo el mundo, ¿por qué te la juegas en los Estados Unidos?”

“That is the dream…”

Era su sueño y ahora parecía más cerca que nunca. Para preparar ese primer disco destinado al mercado estadounidense, se mudó a Los Ángeles. Julio Iglesias se instaló en un chalet en el número 1100 de Bel Air Place y si os suena esta dirección es porque el disco terminaría llamándose así. Los Ángeles lo tenía todo, era la meca del entretenimiento. Allí estaban los mejores productores del mundo, también musicales, y las estrellas que influían en todo el planeta. Kirk Douglas, Gregory Peck, Charlton Heston o Joan Collins recibieron a Julio como a uno más y terminó convirtiéndose en la estrella que todos querían en su fiesta. Por ejemplo, cuando Frank Sinatra cumplió 68 años, su mujer, Bárbara, pidió a Julio que cantara en el cumpleaños televisado que se celebró para el mito de la canción… 

Julio eligió ese “Begin the beguine” con el que había triunfado en el Reino Unido, quizá como una forma de aproximarse al idioma del mercado que quería dominar.

Las expectativas eran altas y la presión constante. Julio Iglesias no lo decía, pero sabía que estaba preparando el disco que definiría su futuro profesional. Además, el mercado estadounidense era complejo. Por ejemplo, el público latino estaba de su parte, pero, también había que llegar a la América más tradicional.

Para eso el cantante grabó un dueto con Willie Nelson, la estrella del country. Poco tenían que ver, pero la mezcla resultó un exitazo. Diego Manrique, crítico musical desde los setenta, analiza:

DIEGO MANRIQUE 

"Tengo la sospecha de que hay un hombre esencial, por lo menos en las primeras décadas, que es Ramón Arcusa, el del Dúo Dinámico, que tuvo unas intuiciones brillantísimas, por ejemplo, el acercarle a finales de los 70 principios de los 80 a unos ritmos discotequeros, muy discretos esos sí, pero que le permiten tener éxitos internacionales, pero luego está la propia chispa de Julio, el unirse a Willie Nelson que es un cantante country es una cosa tan disparatada que funciona y funcionó a todos los niveles... salió esa canción que tuvo enorme éxito sobre todo en los EEUU A todas esas chicas que he amado antes…"

“To all the girls I've loved before'' hizo a Julio conocido en el sur profundo de los Estados Unidos, en los estados más conservadores. Mientras que Willie Nelson alcanzó las listas europeas, australianas y sudafricanas. Este tema fue premiado como la mejor canción country del año y supuso todo un reto para Julio Iglesias, como él mismo recordó en HOLATV, el canal de televisión de ¡HOLA!…

JULIO IGLESIAS 

"Yo cuando llegué a Estados Unidos, hablaba muy poco inglés, poquísimo. De hecho, cuando hice el dueto con Willie Nelson, 'To All the Girls', tardé como cinco, seis meses, en aprender a dar un poco de emoción a las letras en inglés, pero después me di cuenta el significado que tenía tan grande el poder interpretar la música con la lingüística natural del mundo anglosajón. Aprendí inglés… lo suficiente para entenderlo y para emocionarme cuando lo cantaba. Después canté con todos, desde Sinatra a Stevie Wonder, he cantado con mucha gente…"

Entre ellos estuvo Diana Ross. Es inolvidable su dúo con la diva de la música negra y ese videoclip en el que ella, vestida de dorado, le rodeaba con su pierna. Esa química no hubo que trabajarla. Se hicieron amigos desde el minuto uno y All of you, sirvió para calentar motores. Finalmente, el 13 de agosto de 1984, salió a la venta 1100 Bel Air Place. 

José Ramón Pardo, que presenció el debut de Julio en 1968 con 'La vida sigue igual', nos cuenta detalles de ese lanzamiento….

JOSÉ RAMÓN PARDO 

“Que le hicieran los coros los Beach Boys, los de la música surf. Cualquier cantante español, o italiano, o francés que consiga que los coros se los haga un grupo que ha sido número uno un montón de veces, lo destacaría en la portada. Y aquí era un acompañante más… 16:34 Ese nivel de Julio no lo ha tenido nadie. El estar entre los artistas que más ha vendido. Ha pasado más de 300 millones de copias. Es decir, el ser el artista más importante de una compañía multinacional donde estaba, por ejemplo, Bob Dylan. Y, sin embargo, para esa compañía el artista básico, el fundamental era Julio Iglesias…”

El disco superó todas las expectativas. En poco tiempo vendió cuatro millones de copias solo en los Estados Unidos y otros cuatro millones en el resto del mundo. Julio se embarcó entonces en una gira mundial de 124 conciertos que él mismo narró  en primera persona para ¡HOLA! 

En una de esas crónicas, escribió lo siguiente: “Durante estos cinco meses he dormido en 89 camas diferentes y me dicen que he volado más de 250 horas. He dado 80 ruedas de prensa y en todas me han preguntado por la clave de mi éxito y cuál es mi próxima meta. He saludado a más de 800 periodistas y he viajado 90.000 kilómetros, dos veces la vuelta al mundo. He vendido más de un millón de entradas y es imposible calcular el número de autógrafos que he firmado.  He tirado 20 chaquetas al público y he cantado 3.360 canciones. Nunca he gozado, ganado, sufrido, triunfado, viajado, perdido, vivido, reído, peleado, pensado y amado como haciendo este disco: 1100 Bel Air Place. Al fin mi arte y mi nombre se conocen en los Estados Unidos”.

SUENA “ME VA, ME VA”

“Me va, me va, me va, me va, me va

Hacer amigos, andar caminos, me va, me va

Soñar contigo y haber nacido para cantar

Me va el amor de verdad

Everywhere, every way

We can hear the music play

We can feel when love is there

Everyday and everywhere

Me va, wey-ah”

No habían terminado los años ochenta y Julio Iglesias estaba en lo más alto posible

COMISARIO JOAQUÍN DOMINGO MARTORELL

“Él llenaba estadios en lugares donde no había nadie que hablara español. En San Luis, en Seattle, en Hawai, donde fuese. Por el norte de Europa, en Australia, en Japón, en China… 17:56 Íbamos cuatro semanas al año a Las Vegas… Y al entrar en Las Vegas era... entraba un Dios. Un Dios de la época romana. Se paralizaba la ciudad con Julio Iglesias…”

Él es el comisario Joaquín Domingo Martorell. Siete años después de resolver el secuestro del doctor Iglesias Puga, Julio lo fichó en su equipo. El policía devolvió su placa, dejó Madrid y se fue a vivir a Miami…

COMISARIO JOAQUÍN DOMINGO MARTORELL

“... Cuando yo fui a su vida, que fue en el año 87, él estaba en la cumbre. Era facilísimo ser manager de Julio Iglesias porque no tenía más que ir a la oficina y seleccionar las ofertas que llegaban. Él era una persona que significaba tres multinacionales en una sola persona. Que era la multinacional de los conciertos. Él arrastraba técnicos, músicos... Los escenarios los montábamos nosotros, todo lo hacíamos nosotros. Tenía que llevar un avión auxiliar para llevar todo eso... Luego la multinacional de los discos. Él vendía discos en todos los países del mundo. Y todos los días tenías que saber los discos que se habían vendido. Y luego la multinacional de las empresas suyas. Sus casas, sus negocios, sus aviones, sus yates…”

Su manager nos cuenta un sinfín de anécdotas pero hay una que le sigue emocionando. Sucedió en Brasil, cuando el presidente era Fernando Collor de Mello.

COMISARIO JOAQUÍN DOMINGO MARTORELL

“Él era un gran admirador… hizo un desfile militar en honor de Julio. Y cuando ya se va… la banda de música militar… comienza a tocar ‘¡Hey!’. Eso es uno de los momentos más emotivos que se pueden vivir. Él no podía ni hablar… fíjate la grandeza. No podían tocar el himno nacional de España porque no estaba representando a España ni era ninguna autoridad española. Pero la banda de música en vez de tocar el himno de Brasil, para despedir al presidente, tocan ‘¡Hey!”

Martorell cuenta otra historia de aquella época: la primera vez que acompañó a Julio al Radio City Music Hall de Nueva York, posiblemente el teatro más importante del país. Recuerda que el cantante temía a Stephen Holden, uno de los críticos más reputados de la Gran Manzana. Escribía en el New York Times y se refería a Julio como “el crooner mediterráneo”.  

COMISARIO JOAQUÍN DOMINGO MARTORELL

“Él actuó por la noche, y cuando fuimos al hotel me dijo: no te acuestes hasta que no consigas un periódico”. Dije: los kioscos hasta las seis, siete de la mañana no abren” (comenta entre risas). Me dijo: no, pero a las cinco los repartidores dejan los paquetes en la puerta del kiosco... Tú corta la cinta y cógeme uno y me lo traes.

Y le llevé el periódico. Y este señor decía...: dicen que no habla inglés, dicen que no se mueve, dicen que no sabe cantar. Señores, la grandeza de este señor es como transmite y de qué forma transmite. Porque si nos cantara en ruso lo entenderíamos igual”.

Ejemplo de esa capacidad innata para emocionar, la encontramos en una anécdota desconocida hasta ahora que sucedió en el Palladium de Londres. Esa noche, de 1988, Julio había llegado, como siempre, pronto a su camerino. Le gusta vestirse con calma.... 

JULIO IGLESIAS 

“Tengo un ritual y es que yo tengo que tener la taleguilla apretada, estoy flaco pero apretada, como los toreros… el ritual del traje es importante. Primero me pongo los calcetines, los pantalones, los zapatos,… Pero no hay ese ritual de santiguarse y pedir a Dios”. 

Esa noche no fue una excepción y cuando terminó recibió una visita totalmente inesperada de la que Martorell fue testigo…

COMISARIO JOAQUÍN DOMINGO MARTORELL

“Vino la Reina Madre a saludarle al camerino”...

El mánager se refiere a Elizabeth Bowes-Lyon, madre de la soberana británica, Isabel II…

COMISARIO JOAQUÍN DOMINGO MARTORELL

“Ella va con su escolta, pero al salir del camerino … de pronto se vuelve y me dice: ‘¡Ay, perdone! Se me ha olvidado pedirle al señor Iglesias que cante ‘Begin the beguine’ porque es… la canción que a mi marido le encantaba…”

Su marido, el rey Jorge VI, había muerto en los años cincuenta, sin embargo, ella seguía acordándose de él cada vez que sonaba el clásico de Cole Porter que Julio Iglesias versionó en los ochenta…

COMISARIO JOAQUÍN DOMINGO MARTORELL

“Entonces le dije a Julio: oye la Reina ha pedido que quiere escuchar ‘Begin the beguine’. Y me contestó: coño, pero si no la tengo montada. Hace años que no la canto” ... Llama a Rafa Ferro, dijo Julio, que era el director de la orquesta. ‘Rafita, hay que montar ‘Begin the beguine’ aunque sea a capela. Hay que cantarla como sea. En mitad del concierto se puso a cantarla… La Reina, en el palco, de pie, llorando, pero llorando. Unos lagrimones que le caían... Y así toda la canción, la presenció de pie llorando…”

Ese mismo 1988,  Julio Iglesias recibió el premio más grande para un artista musical, el que concede la Academia Nacional de Artes y Ciencias de la Grabación de Estados Unidos: un Grammy. Fue por el álbum “Un hombre sólo”.

ANDRÉS CALAMARO 

“Tengo particular gusto, interés y admiración por el disco completo…”

Andrés Calamaro nos cuenta que está orgulloso de haber estudiado la obra de Julio y también de ser su amigo. El músico nos habla de su disco favorito, que precisamente es con el que Julio Iglesias ganó su primer Grammy...

ANDRÉS CALAMARO 

“Un hombre solo, un disco  escrito con Manuel Alejandro, a la limón, Lo mejor de tu vida me lo he llevado yo... Julio ingresando en otra etapa de  su vida, lo bordó con ese disco, fue una clase magistral… por la época en general me hizo prestarle más atención a Julio Iglesias convertido ya en un cantante adulto definitivo que se puede comparar con Frank Sinatra”. 

En el próximo episodio de este podcast: Julio Iglesias, del hombre a la leyenda, hablaremos, entre otras cosas, de la aparición de Miranda en su vida, la mujer con la que formaría una nueva familia numerosa. 

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  • Una idea original de ¡HOLA!
  • Dirección: Mercedes Urrea
  • Guion: Sira Acosta
  • Coordinación: Ana Toro
  • Locución: Marina Ortiz y Pedro González
  • Supervisión: Carmen Martínez
  • Diseño gráfico: Jaqueline Vanek, Inés Lopez Cobo y José Antonio Jiménez
  • Consultoría editorial, diseño sonoro y edición: Así como suena

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