Bebé en la consulta del pediatra. Desnutrición Infantil.

Salud Infantil

Aunque tu hijo tenga un peso normal, ¿sabes que podría sufrir malnutrición?

Se conoce con el nombre de fallo de medro y es un grave problema que suele venir asociado a otras enfermedades crónicas, como una cardiopatía o una insuficiencia respiratoria. Su peso puede ser normal, pero no estar recibiendo los nutrientes necesario

por hola.com

La malnutrición infantil puede tener consecuencias sobre el desarrollo físico, intelectual y psicológico de los niños. Así lo han confirmado los expertos médicos en las II Jornadas de Actualización en Nutrición Pediátrica, organizadas por Danone Specialized Nutrition. Un grave problema que, a nivel mundial, afecta al 40% de los niños menores de 5 años (según los últimos datos de UNICEF) y que, en los países occidentales, también existe; como en el caso de la malnutrición asociada a enfermedades.

Esta malnutrición, que clínicamente se conoce con el nombre de fallo de medro, se asocia a patologías crónicas como, por ejemplo, una cardiopatía o una insuficiencia respiratoria. Y no se limita tan solo a niños que están por debajo de su peso, sino que también puede afectar a niños obesos, con sobrepeso e, incluso, con un peso normal. Ha sido y es una enfermedad generalmente ignorada y sus consecuencias, si no se trata, pueden ser serias.

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Existen varios tipos de malnutrición

Para entender bien de lo que hablamos, existen dos tipos de malnutrición:

  1. Una malnutrición no relacionada con una enfermedad física, sino que se debe a factores ambientales, como el no-acceso a alimentos. En este caso, la ingesta de nutrientes es escasa y se produce un desequilibrio entre los requerimientos de nuestro cuerpo y lo que le damos.
  2. Una malnutrición relacionada con la enfermedad que requiere, sin embargo, un estado de inflamación previo y que produce un desequilibrio energético por diversos mecanismos: aumento de las pérdidas energéticas o disminución del apetito, por ejemplo. En este caso, se mantiene una ingesta inadecuada.

Es precisamente este segundo caso el que más aparece en Europa y el que nos ocupa en este artículo. Se trata de “una malnutrición que provoca interferencias en el crecimiento normal del niño y origina alteraciones en su composición corporal y en la funcionalidad de órganos y tejidos, tanto a corto como a largo plazo”. Así nos lo confirma el Dr. Ignacio Ros, especialista en Gastroenterología y Nutrición Pediátrica del Hospital Miguel Servet de Zaragoza.

Causas de la malnutrición asociada a enfermedades

En las etapas iniciales de la vida de un niño, el crecimiento es muy rápido. Y así debe ser. En sus primeros 12 meses, los niños triplican su peso y aumentan en un 50% su talla. Sin embargo, en ocasiones, los lactantes no pueden alcanzar los niveles esperados y sostener un crecimiento normal se complica: “produce lo que se conoce como fallo de medro”, nos cuenta el Dr. Ros. El crecimiento se retrasa, afectando tanto al peso como a la talla, sobre todo, en los niños menores de 3 años. En la mayoría de las ocasiones, se debe a que existe un aumento de las necesidades energéticas del niño que:

  1. No somos capaces de ver, y
  2. Son causadas por una enfermedad grave como una insuficiencia respiratoria, una cardiopatía o algún tipo de infección.

Dos factores que hacen imposible que el niño pueda seguir la curva de ganancia de peso que le corresponde por sexo y edad. Esto puede tener graves efectos en su salud, derivando en problemas físicos o psicosociales, sobre todo, durante sus primeros años de vida. Puede llegar ,incluso, a causar alteraciones en la funcionalidad de órganos y tejidos.

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Tratamiento para luchar contra el fallo de medro

Para el Dr. Ros, “la prevención y el diagnóstico del fallo de medro se establecen mediante revisiones periódicas pediátricas y con una adecuada valoración del estado nutricional de manera evolutiva”. Es más, el peso, la talla y el perímetro cefálico son medidas necesarias en el inicio de la vida, “pero también se deben incluir exploraciones más complejas” enfocadas a detectar esa posible insuficiencia de nutrientes derivada de un aumento del consumo energético.

Por eso, lo ideal es un tratamiento nutricional individualizado y, en los casos que se consideren, realizar las modificaciones dietéticas oportunas. En el caso específico de, incluso así, no conseguir el aporte calórico suficiente, el Dr. Ros nos recomienda “emplear incluso fórmulas infantiles específicas”.

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