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Ikigai: la fórmula para ayudar a tus hijos a encontrar su meta en la vida

“No sé qué estudiar”, “no sé qué hacer con mi vida”... Muchos adolescentes llegan a este punto y no siempre los padres tienen las armas para ayudarlos. El pequeño Ikigai es un libro que marca las pistas para guiarlos en la búsqueda de su propio camino.

por Terry Gragera

Ikigai es una expresión que no tiene traducción directa en español. Viene del japonés. Iki significa “vida” y Gai, “valer la pena”. Así que Ikigai recoge el concepto de “vida que merece la pena”, o “misión que da sentido a la existencia”. Muchos jóvenes llegan a ese callejón en que no saben qué estudiar y por dónde dirigir sus pasos.

El pequeño Ikigai (Destino), de Francesc Miralles y Héctor García, está dirigido a todos esos adolescentes que buscan un motor interno o una ilusión con la que empezar la jornada y a todos los padres que desean ayudar a sus hijos a encontrar su camino vital y profesional.

Hemos charlado con sus autores sobre el libro y sobre cómo contribuye el Ikigai a realizarse.

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¿Qué es el Ikigai y cómo puede ayudar a niños y adolescentes?

El Ikigai es el propósito vital, aquello que impulsa nuestra existencia y le da sentido. Puede ayudar mucho a niños y adolescentes para encontrar su rumbo en la vida.

El libro comienza preguntándose ‘¿Qué quiero hacer con mi vida?’. Es una cuestión que atormenta a muchos adolescentes. ¿Cuál sería el punto de partida para identificar tu propio camino?

El punto de partida es el autoconocimiento. Primero debes averiguar quién eres, cuáles son tus talentos y prioridades. A partir de aquí puedes empezar a buscar tu camino. Nuestro libro examina todas estas fases.

La adolescencia es un periodo convulso en cuanto a emociones, ¿qué aporta en este sentido la práctica del Ikigai?

La adolescencia es, típicamente, un momento de crisis existencial. Dejas de ser un niño y empiezas a encontrarte como adulto: descubres la sexualidad, tus principios, tu orientación académica y laboral… Tener un Ikigai te ayuda a orientarte en ese caos de hormonas y de encrucijadas vitales.

En el libro se habla de los cuatro círculos del Ikigai, ¿cuáles son?

El primero es aquello que amas. El segundo, aquello en lo que eres bueno. El tercero, aquello por lo que pueden pagarte. El cuarto, lo que el mundo necesita. Si en tu vida confluyen los cuatro círculos, significa que el Ikigai es tu motor.

¿Con qué ha de contar ese kit del explorador del que habláis en la obra?

Muchos instrumentos que explicamos en el libro. La curiosidad, explorar posibilidades y darnos permiso para equivocarnos y corregir el rumbo estarían entre ellos.

Con respecto a los padres, ¿cómo pueden valerse del Ikigai para ayudar a sus hijos a encontrar el camino en su vida?

Si los padres leen el libro, tendrán herramientas muy prácticas para orientar a sus hijos en esta época de desconcierto. Resulta muy útil para promover conversaciones con ellos que ayuden a clarificar sus elecciones de futuro.

¿Qué aporta el Ikigai en la propia experiencia como padres cuando hay dudas, temores... en cuanto a la educación de los hijos?

En este momento actual de tanta inestabilidad, con un mundo siempre cambiante, si nuestros hijos tienen un propósito vital claro, una misión -personal y profesional- que guíe sus pasos, estarán preparados para navegar en cualquier tormenta.

¿Qué diferencia a las personas que viven con Ikigai y a las que viven sin él?

Las personas con Ikigai son más felices, se concentran mejor porque aman lo que hacen y se adaptan mejor a las adversidades. El filósofo Friedrich Nietzsche lo resumía así: “Quien tiene un porqué vivir puede resistir casi cualquier cómo.”

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