Doctor revisando la tripa de una mujer embarazada

¿Qué ocurre si disminuye el líquido amniótico durante el embarazo?

Este líquido es esencial para el desarrollo del feto, por lo que una disminución del mismo supone un problema grave que puede afectar a la salud del bebé

por Ana Caaveiro

A lo largo del embarazo, se realizan numerosas pruebas, pero no cabe duda de que las ecografías son las más conocidas. Gracias a ellas, los médicos comprueban cómo se va desarrollando la gestación, y si existe algún problema, como, por ejemplo, la disminución del líquido amniótico, conocida como oligoamnios.

De la mano del doctor José Luis Neyro, ginecólogo en el Hospital Universitario Cruces de Bilbao y autor de neyro.com, os explicamos por qué es importante el líquido amniótico, cuáles pueden ser las causas que provoquen su disminución y qué supone para el bebé.

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El líquido amniótico, fundamental para el desarrollo del feto

Podríamos decir que el líquido amniótico, ese líquido que rodea al bebé dentro del útero, es fundamental para su desarrollo. “Está fabricado por la placenta y las membranas ovulares, que son las que forman el saco gestacional, el lugar donde tiene que evolucionar la gestación”, destaca el doctor Neyro.

Su papel es tan importante que está presente incluso en el comienzo del embarazo, “desde que se forman las primeras estructuras que van a dar lugar al embrión”.

Sus funciones son muy importantes, ya que crea el entorno propicio para el pequeño, encargándose de protegerlo ante cualquier golpe que pueda recibir su madre, pero, además, facilita su movilidad, regula su temperatura e incluso influye en el desarrollo de sus pulmones.

De ahí que, tal y como nos destaca el experto, cualquier alteración (tanto un nivel bajo como alto) suponga un grave problema para el feto.

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¿Por qué puede disminuir el líquido amniótico?

Las causas que pueden provocar la disminución del líquido amniótico son diversas. Entre ellas, se enumeran:

  • Hipertensión. Tener alta presión arterial es un factor de riesgo y más aún si se presenta durante el embarazo de manera gradual. 
  • Problemas de circulación sanguínea. “La formación de la placenta (que fabrica el líquido amniótico) y las estructuras ovulares del embarazo están relacionadas con la riqueza de los vasos sanguíneos de la mujer”, comenta el doctor Neyro. De manera que, si sus vasos sanguíneos son sanos, su embarazo también lo será.
  • Algún problema de la placenta, como que deje de formar el líquido amniótico.
  • Malformación congénita del feto, que haga que tras tragar el líquido amniótico (como hacen siempre los fetos), sin embargo, no lo recicle. Normalmente, destaca que este tipo de malformaciones pueden estar relacionadas con los riñones. 

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Así es su diagnóstico

Hay que contar que durante el embarazo se hacen, al menos, tres ecografías: a las 11, a las 20 y a las 28 a 34 semanas. Lo más habitual es que en una de esas pruebas, en las que se determina el estado de maduración de la placenta, el ginecólogo detecte este problema que no se manifiesta de una forma específica con síntoma alguno en las gestantes.

La gravedad del oligoamnios variará según la semana en la que aparezca.

“Si esto sucede en las primeras trece semanas de la gestación, se trata de un problema muy grave. 9 de cada 10 casos no tienen solución: se pierde el bebé porque la bolsa se ha roto, por ejemplo”, apunta.

La situación cambia si se detecta una disminución del líquido amniótico en el tercer trimestre del embarazo. Entonces lo primero que tiene que determinar el médico es si se ha roto la bolsa o no con un análisis de la vagina. Una prueba que les “permite identificar la presencia de unas proteínas determinadas que sólo existen en el líquido amniótico, pero no en el cuello de la matriz ni en la vagina”.

La detección de esta proteína indica que hay o ha habido líquido amniótico, y, por lo tanto, que la bosa se ha roto. “Si ha perdido mucho líquido, lo que se intentará es que no se infecte el embarazo y habrá que realizar una evacuación lo más rápidamente posible”, apunta.

En el caso de que el análisis de la proteína dé negativo, la bolsa amniótica no se ha roto, por lo que el bebé sí puede salir adelante, y el especialista determinará si es necesario inducir el parto, mientras que, mediante la ecografía, se analizan los motivos por los que existe ese bajo líquido amniótico.

Como se destacó anteriormente, puede deberse a diferentes razones, que los médicos deberán descartar, como las malformaciones o los problemas de la placenta, y decidir el procedimiento a seguir, que, en cualquier caso, insiste el doctor Neyro, deberá ser individualizado y adaptado a cada caso concreto.

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