Hora salida adolescentes

Crianza

¿Hasta qué hora dejar salir a un adolescente?

Como sucede con el resto de límites que se imponen a los adolescentes, la hora de llegada a casa puede generar disputa familiar. ¿Cómo hay que establecerla? ¿Qué factores tener en cuenta?

por Terry Gragera

La adolescencia es una montaña rusa para padres e hijos donde hay que desarrollar un potente sentido "negociador". Uno de los aspectos que puede conllevar más controversia es el de los horarios de salida. "Es que a mis amigos los dejan hasta más tarde", "yo quiero quedarme un poco más...". Cada familia tendrá que llegar a sus propios consensos y es importante saber cómo hacerlo.

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Entre la flexibilidad y el control

El adolescente experimenta una fuerte tendencia a querer ser libre. El papel de los padres es no dejar de estar cerca y vigilantes, pero favoreciendo esa creciente autonomía. "Los adolescentes necesitan seguridad, estabilidad y armonía en casa y los horarios son un camino para conseguirlo. Teniendo en cuenta que también hay que ser flexibles con ellos, han de tener unos horarios mínimos de control, pero a la vez combinarlo con la flexibilidad, porque los adolescentes necesitan mostrar su rebeldía y su espíritu de ir contra la norma, por lo tanto necesitarán moverse entre el orden y el caos", explica Jordi Isidro Molina, psicólogo y director de Cedipte-Psicología en Barcelona (www.cedipte-psicologia.com).

Esas rutinas y hábitos que el adolescente comienza a rechazar siguen siendo importantes para él, pero en esta etapa han de conjugarse con una mayor transigencia paterna. "De esta manera, con este juego de equilibrios, conseguirán mayor sensación de autonomía e independencia que generará autoestima, y un mayor control en su gestión de las emociones", detalla el psicólogo.

¿Cuál es una hora razonable de vuelta a casa?

Cada familia es un mundo y las circunstancias del entorno también cuentan. No es lo mismo vivir en una gran ciudad y tener que usar el transporte público para la vuelta a casa que hacerlo en una localidad pequeña donde todos se conocen. Estos aspectos influyen en la hora máxima de llegada, aunque se pueden ofrecer pautas generales: "Sería aconsejable que los días laborables el adolescente siempre cenara en casa y los días festivos sería importante no pasar de medianoche para que se diera cuenta que al día siguiente puede aprovechar las horas diurnas para hacer actividades que le gusten", destaca Jordi Isidro Molina.

Los límites tienen que estar proporcionados a su edad y a medida que vaya cumpliendo años se pueden ir revisando para incrementarlos. En este sentido, tal como apuntaba el experto, es muy aconsejable que esos horarios se liguen claramente a las obligaciones y hábitos del adolescente, "para que asuma la importancia de la responsabilidad". Es importante que los horarios de salida no interfieran con el descanso (hay que garantizar unas horas mínimas de sueño y el ciclo diurno y nocturno), las horas fijas de las comidas y las de las tareas escolares.

¿Se deben consensuar los horarios con los hijos?

Desde el punto de vista educativo y de convivencia, es mucho más productivo consensuar con el adolescente la hora de llegada a casa. "El adolescente tiene que sentir que se le escucha, que puede expresarse y que su opinión es importante", subraya el director de Cedipte-Psicología. No obstante, hay algo claro y es que la última decisión será de los padres, que buscan lo mejor para su hijo. 

Cuando surge un conflicto porque otros amigos tienen distinas normas más permisivas, hay que sentarse a hablar. El objetivo final sería comunicarse y negociar para que el adolescente comprendiera que no es una imposición sin más, sino un consenso entre todos los miembros de la familia. Hay que poder hablar del tema, escuchar al adolescente "e incluso ceder si su argumentación es razonable", aconseja el experto. "La clave siempre es enfocarlo como un negociación 'gano-ganas".

¿Y si no cumple las normas?

"Los horarios son necesarios para que el hijo sepa que hay unos límites en casa y en la vida, y que cuando los incumple hay consecuencias porque se ha producido una falta de respeto hacia las normas establecidas por todos", explica Jordi Isidro Molina. Si el adolescente llega más tarde de lo acordado, estas son sus recomendaciones:

  • Lo primero es hablar con él para que explique los motivos del incumplimiento.
  • Si no hay un motivo de peso o este no es razonable, se decide con el adolescente el "castigo" a recibir.
  • Si el adolescente no asume el error y no participa de esa conversación, se pasa a la fase de "castigo", que puede ser limitarle alguna actividad como una salida prevista o quitarle la tecnología.
  • Estas consecuencias al incumplimiento deben ser siempre adecuadas a la edad del adolescente y a su carácter.
  • Lo importante es que se dé cuenta de que hablando con sus padres puede llegar a un acuerdo.

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