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Qué son y cómo puedes distinguir las contracciones de Braxton Hicks

A pesar de lo que muchos piensan, estas contracciones no son una señal de que el parto esté cerca

by Ana Caaveiro

En la recta final del embarazo, es habitual que muchas de las futuras mamás estén pendientes de esas contracciones que indiquen que el momento de dar a luz ha llegado. Pero cuando las contracciones aparecen antes de lo previsto, y de forma inesperada, llega la preocupación. Es lógico que se pregunten cuál es el motivo, y si debe interpretarse (o no) como una señal de que el parto es inminente (lo que, en algunos casos, supondría que fuese prematuro).

Lejos de lo que se pueda imaginar, además de las contracciones efectivas (de parto), a partir del segundo, más en el tercer trimestre, es bastante común que se produzcan otras conocidas como las contracciones de Braxton Hicks (llamadas así en honor a su descubridor, el doctor británico John Braxton Hicks), y que nada tienen que ver con que la gestación vaya a terminarse, y el parto esté cerca. Te lo contamos.

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Qué son y por qué se producen las contracciones de Braxton Hicks

El doctor José Luis Neyro, del Hospital Universitario Cruces, de Bilbao, nos explica que estas contracciones "están provocadas por la elongación (el estiramiento) de las fibras musculares del útero que se produce durante el embarazo, a medida que su desarrollo continúa".

"Las diversas sustancias hormonales que se producen durante la gestación, como la progesterona, hacen que la fibra muscular del útero (cuyas paredes tienen entre unos tres o cuatro centímetros de grosor) se relaje, evitando su contracción para que el útero no haga aquello que le es propio: expulsar todo lo que tiene dentro”, detalla. "Cualquier estímulo sobre la pared del útero supone que éste se contraiga, así que se debe compensar con la relajación, producida por la acción de las hormonas. Por eso, después de un parto, una de las mejores cosas que se puede hacer es masajear el útero para que se contraiga, y reducir, de este modo, la hemorragia", añade.

En definitiva, estas contracciones de Braxton Hicks vienen provocadas por la tensión y relajación del útero y su contractilidad subsiguiente. Dichas contracciones suelen aparecer, comúnmente, a partir de las 20-24 semanas, y tienen las siguientes características:

  • Son involuntarias. No se pueden controlar.
  • No provocan malestar o dolor. No suele ser necesario aliviarlas. Pero si la mujer se siente incómoda se le puede recomendar que haga ejercicios de relajación o camine para que sea más llevadero.
  • No son incompatibles con la vida diaria normal. Ni la actividad laboral ni el ejercicio físico están contraindicados.
  • No son un signo de que el parto se acerca. Esto es lo más importante. El experto afirma que no producen la dilatación sobre el cuello del útero, el mecanismo que inicia el parto.

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¿Cómo diferenciarlas de las contracciones del parto?

Para averiguar si se trata de contracciones de Braxton Hicks, básicamente hay que fijarse en "el tiempo y la frecuencia", responde el ginecólogo. "Las contracciones de Braxton Hicks no son regulares ni responden a un patrón regular fijo", añade.

Por el contrario, las contracciones efectivas, que indican que el parto está cerca y hay que tener muy en cuenta:

  • Sí son regulares. Siguen un ritmo horario fijo, por ejemplo, cada 40 o cada 15 minutos. En cuanto aumentan progresivamente las contracciones, significa que se han puesto en marcha los marcapasos uterinos. En los cuernos uterinos, los lugares más altos y laterales del útero, se encuentran estos dos marcapasos uterinos, que son los que le ordenan (al útero) que se ponga en marcha para el parto.
  • Suelen ser dolorosas, y las molestias comienzan, normalmente, en la zona lumbar, trasladándose hacia el abdomen o viceversa. También es posible que no sean dolorosas. En estos casos, lo que nos ayudará a discernir entre unas y otras será su frecuencia.
  • No se puede realizar ejercicio físico ni ninguna otra actividad. El reposo debe ser absoluto.

Si las contracciones son frecuentes y regulares, el experto indica que la embarazada debe acudir de forma urgente a la consulta de su ginecólogo. Especialmente, si se encuentra en el sexto o séptimo mes de embarazo, dado que podrían advertir de un parto prematuro, y en algunas ocasiones también de otros problemas graves adicionales, como que se haya roto prematuramente la bolsa de aguas.

"Tendrá que hacer reposo absoluto en cama, además de la medicación o solicitud de su ingreso, medidas que tomará y sopesará su médico", concluye.

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