bebé con su madre

Alegría tras la pérdida: la llegada de un bebé arcoíris

Esos pequeños que llegan al mundo tras el duelo de haber perdido un hijo anterior, bien por muerte gestacional o perinatal

by Gtresonline

Un arcoíris da luz y belleza al cielo después de una tormenta y de ahí viene que a los bebés que llegan tras una pérdida de un hijo anterior se les apode con ese nombre. No es una pérdida cualquiera, sino la de otro hijo anterior, ya sea durante el embarazo por un aborto natural o  en su fase de recién nacido. Los bebés arcoíris devuelven la ilusión al hogar, la de formar una familia, pero son alumbramientos muy especiales y llenos de temores. Según datos de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia, entre el 10% y 20% de las gestaciones resultan fallidas, acabando en abortos espontáneos. Tras la mala noticia, la pareja inicia un proceso de duelo en el que tiene que enfrentarse a sentimientos de enfado, tristeza e, incluso, de culpa.

La Organización Mundial de la Salud recomienda esperar al menos un semestre antes de concebir de nuevo, con el fin de permitirse un tiempo mínimo para superarlo y tener la fortaleza emocional necesaria. No sería justo para el pequeño que su vida venga a cerrar heridas; los padres deben ser responsables y cerrar el proceso para que su nuevo hijo llegue al mundo en un ambiente tranquilo y sano. El dolor hay que pasarlo y solo cuando se desee tener un hijo sin expectativas ni reemplazos la pareja estará preparada.

Un bebé libre de cargas con identidad propia

En cualquier caso, el embarazo no será sencillo. Después de haber vivido la muerte, lo más probable es que esta fase de gestación se afronte con inseguridad, ansiedad y miedo. La mamá tenderá a no querer encariñarse de él cuando esté en su barriguita por miedo a un vínculo temprano. El embarazo será de gran desgaste tanto en el plano físico como emocional, por lo que las personas que rodean a la futura madre son un pilar muy importante. Acompañarla y respetarla es el mejor de los consejos.

Es importante que el nuevo bebé tenga identidad por sí mismo, que su existencia no venga vinculada a la muerte de su hermano. Por ese motivo no es aconsejable ni que se busque inmediatamente ni que se le ponga el mismo nombre si naciera con igual sexo. Esta práctica era muy común hace años y ha quedado demostrado que a nivel psicológico no es favorable ni para la familia ni para la persona que llega al mundo. Conectar con la ilusión de un nuevo bebé es vital y, de no ser así, lo mejor es buscar el apoyo y la ayuda de un experto en psicología que ayude a establecer vínculos saludables y despejar la angustia.

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Cuando no se puede tener hijos

La pérdida de un bebé por aborto espontáneo puede estar provocada por diferentes causas, una de ellas puede ser que no se pueda concebir y llevar a término un embarazo. En este caso, el duelo y el proceso psicológico son aún más duros, pues la pareja, en especial la mujer, debe asumir que no podrá ser madre de manera natural. En caso de adopción, si anteriormente se ha tenido una pérdida, el niño también tomará el apodo de arcoíris.

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