Cómo la resiliencia puede ayudarte a superar la infertilidad

Cómo la resiliencia puede ayudarte a superar la infertilidad

Descubrir que no podremos tener hijos de forma natural puede acabar provocando una crisis importante en la pareja y un golpe contundente a tu propia autoestima. Controlar estos efectos adversos recae sobre la posibilidad de aplicar resiliencia a una situación de cambio.

by si Cristina Soria

Los problemas añadidos de la infertilidad no son físicos, sino psicológicos. Los trastornos emocionales derivados de los problemas para tener hijos de forma natural están relacionados con la tristeza y la culpa, y afloran como depresión, ansiedad y serios conflictos de pareja.

Gestionar anímicamente el deseo de tener hijos y la imposibilidad de llevarlo a cabo es una de las razones principales para la ruptura de las parejas que se ven inmersas en este conflicto, pues supone un impacto notable que puede hacer tambalear los cimientos de la relación y generar frustraciones, sentimientos contradictorios y complicados procesos de discusión que podrían enquistarse.

Que implica la resiliencia a casos de infertilidad

Todo camino vital que iniciemos nos conducirá a un destino inesperado. Pocas veces la vida es tal cual la imaginamos y proyectamos, sino que a cada decisión o deseo le van asociadas una serie de consecuencias que pueden ir o no en relación a nuestros planes. Por eso, cuando emprendemos infructuosamente el cometido de tener hijos, las consecuencias son arribar a un destino muy diferente del que hubiéramos esperado.

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Pasar del deseo de tener hijos propios, naturales, a la constatación de que no será posible, implica realizar un viaje de un punto a otro. Y aunque creamos que seguimos en el mismo sitio, pues no hemos conseguido avanzar, hemos transitado a un nuevo estado, el de la infertilidad. Ser conscientes de ello nos obliga a asumirlo y a poner las cartas sobre la mesa de forma activa, pues es una nueva condición con la que hay que mirar al futuro.

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Desde un punto de vista resiliente, admitir este hecho implica lograr componer nuestra identidad con la nueva pieza del rompecabezas que se nos ha dado, y ensamblar este hecho junto a los deseos, expectativas y esfuerzos que han sido levantados en pareja y que, por suponer una decepción, pueden hacer daño a la propia relación.

El primer y más importante paso para aprender a superarlo y ser parte de la solución es fortalecer los vínculos de la pareja, establecer cuáles son las necesidades más urgentes para que no existan fisuras entre ambos y regar de comprensión la digestión de este proceso. Puede ser primordial pedir la ayuda de un profesional de la psicología, no solo para ti o tu pareja, sino para la mediación como pareja a la hora de analizar vuestro proceso de “duelo” ante esta situación y cómo la integráis en vuestra relación.

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Transtornos más comunes

La culpa es uno de los sentimientos más relacionados con la infertilidad, porque genera en quien es estéril la sensación de que ha fallado a la pareja. Esto no solo es una sensación que puede jugar en contra de la propia autoestima, sino que a la larga puede generar un efecto rebote y provocar susceptibilidades y discusiones muy complicadas de analizar en las que subyace un sentimiento de culpa revestido de otros motivos colaterales. Si sentimos culpa, podemos acabar desarrollando, de forma subconsciente, la necesidad de encontrar también motivos para culpabilizar a la pareja, bien sea con relación a la infertilidad o sobre otras cuestiones, y poco a poco podría hacerse una bola de nieve que aparentemente no guarde relación con este problema, pero que haga temblar los cimientos de la relación de forma general.

Entre otras cuestiones asociadas a la infertilidad, la depresión es un trastorno bastante común, pues las ilusiones puestas en tener hijos  se pueden tornar en frustración y, tras una primera fase de transición, esta necesidad de tener descendencia puede provocar sentimientos de aislamiento, rechazo, fatiga y desmotivación.

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