Los cambios más importantes según el mes de embarazo

Los cambios más importantes según el mes de embarazo

Emprender el viaje de la maternidad tiene su primer trayecto largo y sorprendente a lo largo del embarazo. Nueve meses en los que los síntomas se irán alternando mientras que la ilusión por conocer a tu bebé no dejará de aumentar.

by Cristina Soria

No hay dos semanas iguales, pues el cuerpo está en continuo cambio y los síntomas se van sucediendo, dando paso, superponiéndose, disminuyendo y acrecentando. Por eso ayuda conocer de antemano cuál será el periplo por el que atravesará tu organismo y qué fronteras pasarás antes de llegar a conocer a tu bebé.

Primer mes

Justo cuando el espermatozoide se une al óvulo se hace la magia de la multiplicación celular. Primero lentamente, pues la primera división se realiza al día siguiente de la fertilización. Al igual que los envíos de compras online, un día es lo que necesita tu cuerpo para arrancar el proceso. Y seis para que el óvulo descienda por las trompas de Falopio asentándose en el útero. Pero una vez iniciado el proceso, cogerá ritmo de crucero.

El nuevo ser apenas mide lo que una cabeza de un alfiler, y en muy poco tiempo habrá pasado a tener 100 células. Cuando cumplas 2 semanas al óvulo fecundado podremos llamarle embrión y empezarás a anticipar síntomas físicos. Por eso, hasta la semana 2 la prueba de embarazo puede dar falsos negativos, porque todavía tu producción hormonal no ha cambiado.

Cuando las primeras células creadas componen la placenta, empezarás a sentir síntomas, muy similares al síndrome premenstrual: cierto agotamiento, secreción vaginal, dureza del pecho, inapetencia de algunos sabores y alimentos, sabor metálico en el paladar y una mayor sensibilidad olfativa.

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Segundo mes

Recuerda “Érase una vez la vida”, si hubieran dedicado un capítulo al segundo mes de gestación, estaríamos ante un drama cómico de los Hermanos Marx. Tu cuerpo está viviendo una revolución hormonal que lo pone todo patas arriba. Aparecen las primeras náuseas y mareos, y no lo hacen de forma gradual, sino de repente y con toda su intensidad. Salivas más y tienes más necesidad de orinar.

El pecho crece, duele, y en las aureolas aparecen unos nódulos que sirven para su hidratación y minimizar las famosas estrías. Te entra sueño, necesitas dormir más de lo normal como respuesta de tu organismo al gasto energético que está realizando. Cuando te quedas dormida de forma instantánea y en cualquier situación es porque tu cerebro ha ordenado que entre en un estado de “ahorro” de energía, como cuando a los móviles andan faltos de batería.

Tercer mes

Es durante este mes cuando dejaremos de referirnos al futuro bebé como embrión, y podremos llamarle feto, pues ya dispone de los principales órganos vitales, aunque todavía están sin formar del todo.

Si eres primeriza este es el mes en el que tu cuerpo empieza a delatarte. Si no eres primeriza y estás leyendo esto, probablemente el sueño intenso e incontrolable que comentábamos antes sobre el segundo mes te duró más de lo habitual.

En este mes descartas completamente las prendas ajustadas, porque percibes cómo necesitas que la circulación fluya, y comienzas a ver ropa premamá para andar más cómoda. Definitivamente, los cambios en tu físico empieza a preverse.

La náuseas no cesan, sino que se acrecientan y tienes un criterio muy cambiante sobre tu apetito o qué deseas y qué no. Esto tiene que ver con la hormona gonadotropina coriónica, que es la responsable de regular tu apetito en función de tus necesidades nutricionales. Es también por los cambios hormonales que tus encías pueden sangrar, pues produces más saliva y eso las deja más sensibles.

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Cuarto mes

Empiezan a remitir algunos de los síntomas más molestos, como las náuseas y el cansancio. El ánimo de la embarazada suele sufrir un efecto rebote: tras sentirse agotada, nacen en ellas las ganas por imprimir vitalidad a su rutina, y es el mes en el que los planes de futuro son más fáciles de diseñar. No tener nauseas y sueño constante es una gran mejora de la calidad de vida.

Sin embargo, los cambios hormonales siguen produciéndose y todas las zonas de la piel que sean irregulares, como las pecas, verrugas y lunares, podrán sentirse de forma más sensible. La piel es el órgano más grande del cuerpo humano, y durante este mes necesitará mucha protección. Si hace sol, usa crema de alto factor de protección.

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Quinto mes

Llevas cinco meses deseando que llegue este mes, porque el feto empezará a comunicarse contigo mediante un código morse muy primario: las pataditas en la tripa te sorprenderán en el momento menos esperado. 

Tu pelo está en su máximo apogeo, todo el mundo te lo dirá. Algo bueno debía tener haber aguantado cinco meses de síntomas desagradables. No se te caerá un pelo, y lucirás un brillo poderoso y bien poblado. Sin embargo, el vello que no deseas también se hará más fuerte. No se puede tener todo.

Pero algunos síntomas te lo pondrán algo más difícil. Notarás que tu sudoración aumenta y la temperatura de tu cuerpo varía mucho sin que puedas preverlo. Retendrás líquidos, por lo que se te hincharán los brazos y tobillos. Y sufrirás de más gases y estreñimiento.

Sexto mes

La tripa crece y ya es totalmente visible, te pongas la ropa que te pongas. De forma inequívoca, te empezarán a ceder el asiento en el autobús o el metro, si es que no lo hacían ya.

Si ya desde el segundo mes podrían aparecer estrías por el crecimiento del pecho, ahora esto está en su máxima expansión. Tanto es así, que notarás picores tanto en la zona de la tripa, como en la cadena o el pecho. Es muy recomendable que hidrates todo lo que puedas estas zonas para evitar estrías y aliviar el picor.

Séptimo mes

Cada vez llevas más peso encima, y tu musculatura no vive esto como un hecho gradual, sino que los meses de embarazo realmente han sorprendido a tu estado físico. Esto provoca una molestia de espalda más intensa en función de los kilos que hayas engordado. Además, hace que te cueste más respirar, porque tu corazón debe hacer un trabajo extra para bombear sangre a la placenta. El cansancio vuelve a tus síntomas.

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Octavo mes

El bebé debería colocarse boca abajo y lo hace en una situación de estrechez máxima: casi no tiene espacio en el útero. Mientras, cada vez te sientes más cansada, porque no en vano llevas ocho meses viviendo cambios continuos en tu organismo y todos en suma te hacen sentir más torpe y agotada.

Noveno mes

Cuando la tripa baja se vive uno de los últimos cambios fisiológicos clave de todo el embarazo. Esto produce cierto alivio porque el útero deja de ejercer presión sobre el estómago, pero al estar más bajo, ahora quien recibe esa presión es la vejiga, y tu necesidad de orinar se potenciará. Pero ya estás a punto de finalizar con el maravilloso viaje del embarazo para comenzar uno infinitamente mejor, que es la nueva vida con tu bebé.

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