Así fue la vida del Charro de Huentitán

Con más de 100 discos publicados y más de 300 canciones grabadas, Vicente consolidó una historia profesional y personal colmada de inigualables anécdotas

Por hola.com

La irrepetible vida de Vicente Fernández, quien falleció este 12 de diciembre a los 81 años tras permancer varias semanas hospitalizado,  ha sido inspiración para generaciones. Gracias a su talento vocal, logró convertirse en uno de los máximos exponentes de la canción ranchera no solo en México, sino también a nivel internacional, con una carrera de poco más de medio siglo sobre los escenarios. Pero el universo del ídolo no sólo se reduce a su obra musical, pues su historia personal es digna de ser recordada como la de un hombre que desde pequeño luchó más allá de sus posibilidades para conquistar el sueño de convertirse en uno de los grandes. A los 8 años, Chente, como era llamado de cariño, recibió de manos de su padre la primera guitarra, instrumento que junto con su voz, le abrió las puertas a un mundo en el que encontraría años más tarde su realización, sin imaginar el prolífico rumbo que tomaría su destino.

VER GALERÍA

MÁS NOTICIAS RELACIONADAS

Vicente nació el 17 de febrero de 1940 en el pueblo de Huentitán El Alto, en el estado de Jalisco, de ahí que el apodo con el que se le conoció a lo largo de su trayectoria, El Charro de Huentitán. De acuerdo con su biografía oficial, fue a los 6 años cuando el pequeño Chente supo firmemente que quería dedicarse a la música, por lo que sus padres, el ranchero Ramón Fernández y Paula Gómez, le brindaron todo su apoyo para conquistar cada uno de sus propósitos en este arte, especializándose en música folclórica. De ahí en adelante, las puertas comenzaron a abrirse para él, consiguiendo sus primeros trabajos como cantante en algunos eventos familiares y de amigos, así como en restaurantes.

VER GALERÍA

Tras el doloroso fallecimiento de su mamá, en el año de 1963, la vida de Vicente dio nuevos giros, no solo la música sirvió de refugio para el cantante, sino que meses después, dio uno de los pasos más importantes en su existencia, el de unirse en matrimonio con Cuquita Abarca, quien le sobrevive, y con la que procreó cuatro hijos: Vicente, Gerardo, Alejandro y Alejandra. Así el ídolo ranchero comenzó a conformar a una de las dinastías musicales que se ha ganado el aprecio y amor del público, pues si algo caracterizó a Vicente fue su notable cercanía con todos aquellos que en algún momento le expresaron admiración.

En la década de los 60, Vicente se muda también a la Ciudad de México, en donde consigue importantes oportunidades en radio, pero fue hasta el año de 1966 cuando logra grabar sus primeras canciones Tu Camino y El Mio, Perdóname, entre otros. De ahí en adelante la grabación de discos se convirtió en una de las principales actividades para el intérprete, cuya fama comenzó a crecer como la espuma por la pasión que mostraba sobre los escenarios, algo que de inmediato le abrió las puertas de un terreno en el que también dio muestra de su inagotable talento, el cine. Fue así como en 1971 graba su primera película, tras la cual siguió uno de los títulos que le otorgó uno de sus grandes éxitos, La Ley del Monte. Tiempo después, la grabación del tema Volver, Volver lo colocó en el centro de la atención, siendo este quizá uno de sus mayores éxitos y el cual le permitió llegar a públicos nuevos, ganando fama más allá de las fronteras mexicanas.

VER GALERÍA

El ídolo de México

En 1980, Vicente fue nombrado El Ídolo de México, pues a su vez comenzó a sumar una serie de reconocimientos, entre ellos las llaves de varias ciudades importantes, entre ellas las de San Antonio, Texas, según recoge parte de su biografía. Ya para la década de los 90, el cantante había protagonizado más de 20 películas, lo que lo consolidó como uno de los máximos ídolos de México. Lo cierto es que Vicente siempre se rindió ante el público que lo aclamó, de ahí su reconocida frase: “Mientras ustedes no dejen de aplaudir, su Chente no deja de cantar”. Cabe destacar que a lo largo de su vida, Vicente grabó más de 100 discos y más de 300 canciones. Este significativo logro le ha merecido ser llamado El Sinatra de las Rancheras, de acuerdo al titular que daba el diario The Houston Chronicle en el año de 1991. Entre otros reconocimientos que recibió don Vicente están el Premio a Persona del Año por la Academia Latina de la Grabación, el Premio Billboard a la música latina. Entre otras cosas, Chente también obtuvo su estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood, esto en el año de 1998. Entrado el siglo XXI, Vicente continuó ocupando el privilegiado sitio de ser uno de los máximos exponentes de la música ranchera, quien anunció su retiro oficial en el año 2016 con un espectacular concierto en el Estadio Azteca. “Yo no quiero (retirarme) pero la garganta no es eterna, no quise que el público me viera caminar mal… Duré 55 años cantando…”, dijo en entrevista con Mara Patricia Castañeda.

VER GALERÍA

En palabras de Vicente Fernández

Para don Vicente Fernández lo más importante fue siempre brindar a los suyos el mayor de los afectos. Refugiado en su rancho Los Tres Potrillos, el cual logró comprar en la década de los 80, honró a sus padres dándoles ahí su última morada. Del mismo modo, fue en ese entrañable sitio que a lo largo de su vida se rodeó del cariño de su esposa, sus hijos y sus nietos, quienes fueron su mayor ilusión. “Tengo muy buenos hijos, tengo once nietos que me adoran, una bisnieta… Entonces yo soy feliz con mis nietos. Yo quiero que mis nietos lleven una vida (agradable)…”, declaró el cantante durante esa charla que sostuvo con Mara Patricia.