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Atala Sarmiento revela un duro pasaje de su vida: 'Juré que nunca más permitiría volver a sentirme desestimada'

by Gabriela Cortes

Si hay algo que caracteriza a Atala Sarmiento además de su simpatía y carisma, es sin duda su sinceridad y transparencia. A través de su columna, la conductora de televisión suele compartir con sus seguidores algunas simpáticas anécdotas, pero también profundas reflexiones. En el contexto que se vivió hace unos días en México, la presentadora abrió su corazón para relatar una dura vivencia que le ocurrió hace tiempo, en la que confesó haberse sentido menospreciada por su condición de mujer.

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Un día después de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, se realizó un multitudinario paro nacional en el que cientos de miles de mujeres protestaron contra la situación de violencia de género que se vive en el país. A tenor de este clima, Atala contó una experiencia en la que de alguna manera se sintió desestimada. “Hace un par de años un importante músico internacional me incluyó en su gira de conciertos como traductora de sus shows”, inició el relato en su columna Anecdatario publicada en El Heraldo de México, sin revelar más detalles sobre dicho artista. “La producción no me entregó vestuario ni maquillaje y me pidió que corriera por mi cuenta bajo advertencia de previa aprobación del director general”, continuó.

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La conductora explicó que al prepararse para la cita con el vestuario y maquillaje requeridos en la que recibiría el visto bueno se retrasó. Tanta era su angustia por apresurarse, que al llegar al lugar sufrió una pequeña caída. “Sin que nadie presente me ayudara, dije incorporándome: ‘Lo siento, hice mi mejor esfuerzo’”, recordó. Pero la respuesta a su disculpa fue por demás fría: “Pues no fue suficiente, ¿tienes el vestido?”, continuó en su texto al recordar las palabras de dicha persona.

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 Pero lo que más le sorprendió fueron las palabras del director general cuando ella se apresuró a mostrarle el vestido que había elegido. “Cortado y seco me interrumpió: ‘¡No, no, así no! Ve a ponértelo y me lo vienes a modelar’”, recordó. “Me quedé de una pieza, petrificada sin poder hablar, y caminé hacia mi improvisado camerino para hacer lo que se me ordenó”. Y si ese momento ya había sido por sí mismo más que incómodo, la situación empeoró cuando salió con el vestuario puesto. “Todos los ojos puestos en mí hasta que llegué frente a él. Se levantó y no dijo nada, sólo me escaneó de pies a cabeza; me hizo girar para que me viera desde todos los ángulos posibles mientras me recorría con su mirada de arriba a abajo y de regreso”, contó. “Finalmente dijo: ‘Ok, funciona, ¿hiciste prueba de audio?’. Respondí con timidez que sí y salí de allí”.

El hecho de que dicha persona diera más peso a su aspecto y vestimenta antes que a su talento profesional fue para ella muy difícil. “Volví a mi camerino temblando y con ganas de llorar, sin embargo, fui profesional y salí como si nada, pero juré que, bajo ninguna circunstancia, nunca más, permitiría volver a sentirme desestimada, indigna o sutilmente agredida”, concluyó la conductora.

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