Higiene del hámster: prevénle de parásitos en su jaula

Mascotas

Consejos para la higiene de tu hámster

Los barrotes son zonas donde se asientan los parásitos y microbios, límpialos con especial atención porque el hámster adora roerlos.

por David Navarro

El mantenimiento de un hámster no es complejo, sin embargo a veces suele ser una tarea sin cumplir porque este tipo de mascotas en ocasiones forman parte de las responsabilidades de los más pequeños de la casa. Un hámster es una muy buena opción para empezar a inculcar a los niños el valor de la responsabilidad y del cuidado, sin embargo, si concedemos este deber al menor no deberemos perder detalle de hasta qué punto la higiene del animal está siendo atendida, pues estas posibles carencias pueden limitar el tiempo de vida del animal.

De entre todos los animales domésticos, probablemente el caso de los hámsters solo sea equiparable al de los gatos: les gusta estar limpios y parecen obsesionados con limpiarse. Continuamente podremos verle lavándose y atusándose el pelaje. Se limpian el hocico después de cada comida, y constantemente se están pasando las patitas por la cara. Por esta razón, si los humanos le ayudamos, el hámster no debería desprender ningún olor fuerte. Para estos roedores casi es tan importante la higiene como la alimentación.

Antes de entrar en la higiene de la jaula, también es importante decidir bien dónde situaremos la jaula. Debe ser un lugar con buena ventilación y que propicie que el aire transite de forma constante. Además, vigila que la temperatura ambiente sea la adecuada. 

No es recomendable que el hámster esté en habitaciones cerradas. Recuerda que generalmente el lugar donde transcurre la vida familiar es el sitio donde mejor se está: probablemente el salón. Por el contrario, también debes tener en cuenta las corrientes de aire, si la ventilación es excesiva puede provocar problemas de salud a tu roedor.

Leer más: ¿Sabes que las mascotas pueden ayudar a la salud emocional de los niños?

Elige bien los materiales de su suelo

Añadir un elemento que sirva de suelo a la jaula del hámster es una de las primeras decisiones que tomarás. Existen varias opciones: tierra para gatos, virutas de madera (que es la opción más extendida), serrín, heno, papel o papeles de periódico. 

De entre todas ellas la arena para gato es una de las peores opciones porque reseca las patitas del hámster y puede producirle heridas. El papel de periódico tampoco es recomendable ya que la tinta es tóxica, y porque concretamente con el papel podrás tener un problema: al hámster le encantará hacerlo trizas. 

Recuerda que el material que pongas como suelo servirá como absorbente de sus heces y orina. Se recomienda cambiar el suelo una vez a la semana si solo tienes un hámster y cada tres días si tienes dos. El tiempo varía también en función del tamaño y número de animales.

Leer más: Hámster ruso, el minirrodedor más dócil y sociable

Ritmo de limpieza

Puedes limpiar la jaula al completo una o dos veces a la semana. Todo ello influye en el nivel de suciedad que se podrá acumular en la jaula. Esto implica sacar al hámster y posarlo en otra superficie segura, y repasar la limpieza de todos los elementos de la jaula: juguetes, casita, bebedero…

Una vez a la semana deberías limpiar el comedero y el bebedero, puedes utilizar para ello agua caliente y un poco de jabón suave, el que utilizas para la vajilla puede funcionar porque no es muy agresivo, pero recuerda siempre aclarar bien.

Para limpiar el exterior de la jaula es recomendable utilizar un estropajo o un cepillo pequeño, así podrás acceder a los barrotes de la jaula con facilidad. Ten en cuenta que en esta zona es donde más parásitos se depositan, por lo que aunque creas que la zona superficial está limpia recuerda que está plagada de microbios. Su higiene es importante porque el hámster pasa horas entreteniéndose mordiendo los barrotes.

Otra zona muy sensible son las esquinas, como habrás observado los hámsters también son animales de costumbres, y es común que hagan sus deposiciones en un rincón o una zona concreta. Presta más atención a esa zona para que la higiene sea superior.

Mientras limpias la jaula el hámster debe esperar fuera, para ello puedes meterlo en un cajón de madera con arena, esto es una aventura para él. Recuerda vigilar los conductos de respiración del cajón donde le metas, que no esté totalmente cerrado pues su ritmo de respiración es muy veloz, y si el recipiente está cerrado el hámster acabará con el oxígeno del interior rápidamente.

En tiendas de animales venden unas burbujas de plástico especiales para hámster, que le permite desplazarse por la casa sin perderse, hacerse daño o romper nada, y así hacer ejercicio. No tienen ventilación, por lo que no deberían utilizarla más de 15-20 minutos.

¿Bañar o no bañar?

Los hámsters son tan limpios que podríamos dudar entre bañales o no hacerlo. Efectivamente, no es aconsejable darles un baño, pues pueden resfriarse. Cuanto más limpia esté su jaula, menos probabilidad de que el animal desarrolle olores o su higiene propia sea insuficiente. Una jaula limpia propicia un hámster higienizado.

Sin embargo, si el hámster se ha manchado accidentalmente o se da otra circunstancia que hace ineludible un baño, se recomienda hacerlo con agua tibia y sin jabón, con especial cuidado de que no se le moje la cabecita. Tras el aseo envuélvelo en una toalla y realiza fricciones sobre él para que se seque.

Después de un baño o lavado del hámster vigila de forma muy especial que la jaula no esté en una zona de corriente, con el pelaje aún húmedo el hámster se podría resfriar. Un lugar cálido será la mejor opción.

Leer más: Ni erizos ni agapornis: estos son los animales prohibidos en España