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Únete a la dieta de los 'Big MACs'

Nuestra nutricionista Blanca García-Orea nos anima, como ella, a seguir esta dieta que asegura funciona y que solo esconde un secreto.

by Blanca García-Orea

El secreto empieza por saber que existen dos tipos de fibra: una fermentable y otra no fermentable. La fibra no fermentable es muy eficaz a la hora de tratar el estreñimiento, pues facilita que las heces absorban más agua y ayudan a que el tránsito intestinal sea más ágil. La otra, por su parte, es la base de la dieta que os invito a seguir: la dieta de los Big MACs.

Esta dieta se basa en los carbohidratos complejos procedentes de las frutas, verduras, legumbres y granos integrales –como el arroz o el trigo sarraceno de grano entero- que, a partir de ahora, llamaremos MACs (carbohidratos accesibles para la microbiota). Este es el primer tipo de fibra, la fermentable.

Los MACs son el alimento del que se nutren nuestras bacterias intestinales. Por tanto, cuánto más rica es nuestra dieta en MACs, mayor diversidad de bacterias intestinales tendremos. Y es que lo que comemos también determina qué microbios internos nutriremos, cuáles de estos se multiplicarán con mayor rapidez y, por tanto, cuáles serán más abundantes.

Receta de puré de calabacín, puerro, brócoli y AOVE con garbanzos.VER RECETA

Uno de los beneficios de comer MACs es que estos generan ácidos grasos de cadena corta (AGCC), lo que hace que nos sintamos saciados durante más tiempo, con lo que reducimos la ingesta de calorías a lo largo del día. Es decir, la producción de AGCC a partir de una fruta o de una ensalada, por ejemplo, es posible que nos haga sentir lo suficientemente satisfechos como para resistirnos a esa galleta de chocolate que tanto nos llama o cualquier otro tipo de postre.

Tanto los miembros de nuestra comunidad intestinal (es decir, las bacterias), como las funciones que desempeñan son el resultado directo de lo que comemos. Por eso, una de las teorías que predomina hoy en día sobre la investigación de la flora microbiana normal (toda la comunidad de microbios que habitan en nuestros intestinos) es la idea de que la falta de fibra alimentaria en la dieta ha alterado esa microbiota moderna; lo que explicaría muchas de las enfermedades occidentales actuales.

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Así, proporcionar más fibra fermentable a esta comunidad intestinal probablemente produciría una mayor pérdida de peso, menor inflamación y disminución del riesgo de contraer las enfermedades más comunes en países desarrollados, como la diabetes y la obesidad. Incluso, hay investigaciones que sugieren que las personas que mantienen una dieta rica en fibra presentan una mayor cantidad y variedad de bacterias en sus intestinos (con algunos tipos de microorganismos que ni siquiera estarían presentes en los individuos de los países occidentales), y con un índice mucho menor de enfermedades inflamatorias.

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