'Tips' de cocina: consejos para reducir el desperdicio de alimentos

Conseguirlo sólo depende de una serie de gestos cotidianos muy sencillos

by hola.com

Es cierto que desde que la crisis económica comenzó a tener una presencia más impactante en España, se ha producido cierto cambio de actitud en los hogares en lo relativo al desperdicio de alimentos. No obstante, aún nos queda muchísimo camino por recorrer en este sentido (y ya no sólo por una cuestión económica, que también). ¿Cómo hacerlo? En realidad, la solución pasa muchas veces por cambiar algunos hábitos cotidianos muy simples. Pequeños gestos como estos que nos propone Fundación Española de la Nutrición (FEN):




Antes de ir al mercado
Elige los productos según las necesidades de tu hogar. Antes de planificar la compra, comprueba el estado de los alimentos que tienes en casa, sobre todo los productos frescos o con fecha de caducidad. Planifica los menús diarios o semanales teniendo en cuenta el número de personas que van a comer.

La importancia de almacenar y conservar alimentos correctamente
Es importante conocer qué alimentos se deterioran antes y consumirlos en perfectas condiciones. También es fundamental almacenarlos y conservarlos como es debido.

Caducidad y consumo preferente
Para evitar tirar alimentos, lo primero es conocer las etiquetas del envase y entender bien su significado:

-Fecha de caducidad. Se utiliza para alimentos perecederos y con riesgo microbiológico, como carnes y pescados crudos o platos precocinados. Su significado indica que a partir de esa fecha, el alimento puede ser peligroso para la salud. Los identificarás con el mensaje 'Fecha de caducidad'.

-Fecha de duración mínima o de consumo preferente. Los identificarás con el mensaje 'Consumir preferentemente antes del' y se utiliza en alimentos como galletas, bollos, aperitivos salados, pastas secas, etc. Se refiere a su duración mínima y que a partir de esa fecha su consumo no es perjudicial para la salud, pero se pueden observar cambios en sus aspectos sensoriales como en el sabor, el olor o la textura.

La importancia de la higiene
Una buena higiene a la hora de manipular los alimentos también cuenta. Hábitos como lavarse las manos o mantener limpias y desinfectadas las superficies de la cocina pueden evitar una posible contaminación del alimento y disminuir los desperdicios.

A cada ración, el tamaño adecuado
La mejor manera de evitar que sobre comida es servir las raciones que se van a consumir. Si finalmente tenemos sobras de alimentos de las comidas, piensa que puedes reutilizarlos en los próximos días para realizar nuevas recetas, o bien congelarlos y consumirlos en otra ocasión.

Un nuevo destino para los alimentos
El nuevo destino de unas sobras de alimentos que no vayamos a consumir pueden ser nuevas recetas o platos para los días siguientes.

Desperdiciar comida es desperdiciar dinero
Ten en cuenta tu presupuesto y piénsalo bien: toda la comida que compres y luego no consumas, acaba afectando a tu economía doméstica.

Organiza tu frigorífico
Guarda los alimentos crudos en los estantes inferiores, debajo de alimentos cocinados o listos para el consumo. No sobrecargues la nevera y comprueba a menudo que la temperatura se mantenga entre 0 ºC y 5 ºC. Evita colocar grandes cantidades de alimentos calientes para enfriar dentro del refrigerador, ya que disminuye mucho la temperatura de la nevera. Como solución, se pueden poner los envases en agua fría antes de guardarlos en la nevera.

Descongelación: ¿cómo y dónde?
Los alimentos descongelados se deben consumir en menos de 24 horas, ya que son más susceptibles de ser alterados, y no se pueden volver a congelar. Para descongelar de manera correcta y evitar el crecimiento de microorganismos indeseados, puedes hacerlo de tres formas:

-En la nevera: manteniendo el alimento o plato en su propio envase.
-En el microondas: colocando los alimentos crudos en una fuente con rejilla, para evitar que se mezclen los jugos. En el caso de los ya cocinados, metiéndolos en un recipiente destapado e ir removiendo.
-Directamente a la sartén o cacerola: las verduras y hortalizas se pueden cocinar directamente sin necesidad de descongelarlas previamente.