williamportada

¿Quién es la mujer por la que William Levy perdió la razón?, él lo revela

El actor concedió una entrevista en Colombia donde habló como nunca de su historia de vida y de cómo la paternidad lo ha cambiado

por Tania Galván

Desde finales del año pasado, William Levy se encuentra en Colombia grabando la nueva versión de Café con Aroma de Mujer, un proyecto que lo tiene muy entusiasmado, pues con él regresa a su papel de galán de telenovelas. Como parte de su estancia en aquel país, el actor ha comenzado a hacer promoción de este proyecto, razón por la cual concedió una sincera entrevista al canal RCN donde, como nunca, habló de su infancia en Cuba, de sus inicios en el modelaje y de la mujer que lo hizo perder la razón. Divertido, el galán mostró un lado que no le conocíamos y se animó a contestar preguntas del público, como qué ha hecho cuando tiene que besar a una actriz con la que no se lleva bien: “Sí ha pasado que no ha habido mucha química, pero es parte del trabajo”, respondió sincero.

williamhijiaVER GALERÍA

MÁS NOTAS RELACIONADAS

En esta serie de preguntas destacó una en la que fue cuestionado sobre la mujer que lo tiene loco y no es otra que su pequeña hija Kailey: “Mi hija, tiene 10 años ya y vivo enamorado de ella, con ella he aprendido tanto de la mujer, todas las mujeres son candela desde chiquititas, saben cómo hablarnos, sin que le hayamos enseñado, me tiene babeando”. En ese sentido, el cubano reconoció que su mayor miedo en la vida tiene que ver con sus dos hijos, Christopher y Kailey: “Yo antes no le tenía miedo a nada, pero ahora que tengo hijos, le tengo miedo a muchas cosas que tengan que ver con ellos, cualquier cosa que les puede pasar, no quiero ni mencionar las cosas que me dan miedo, pero todo lo que tenga que ver con ellos es lo que me preocupa”.

williamhijosVER GALERÍA

En esta conversación, William también recordó la ocasión cuando, por querer impresionar a una modelo en París, gastó todo el dinero que había ahorrado para trasladarse a aquel país y cumplir su sueño sobre las pasarelas: “Llegué a París, estaba soltero, empezaba a modelar, yo terminaba de ser constructor, estaba trabajando en la construcción y tenía este deseo de ser artista y empecé a modelar, me empezó a ir y lo primero que dije fue: ‘¡Me voy a París! En la agencia en París, vi una chava, súper guapa, muy hermosa, lo primero que pregunté fue: ‘¿Cómo me puedo comunicar con esa chava?’, porque está hermosa y quiero invitarla a cenar”.

En su afán de conquistarla, el actor se metió en un gran aprieto: “Como yo nunca había estado en París y no sabía los precios, además yo como mucho, soy muy comelón, entonces, los primeros platos que me trajeron eran muy lindos, pero todo era chiquitito, seguí pidiendo, más y más, la cuenta esa, cuando era de 3 mil dólares. Ella me decía: ‘¿De aquí a dónde vamos?’ y yo, ¡A ningún lugar!, no, no, qué clase de locura. Terminé yendo a una gasolinería y a comprar espagueti para todo el mes”, recordó divertido. Sobre qué es lo que lo enamora de una mujer, respondió: “Que sea niña, sabes, porque yo soy un niño también, porque yo tengo responsabilidades, obviamente, pero hay que ser niño, no se puede perder el niño que llevamos dentro”.

williamVER GALERÍA

Su infancia en Cuba

Como nunca, William recordó su vida en su natal Cuba, una infancia que estuvo marcada por las carencias, razón por la cual, cuando llegó a Estados Unidos, se asombró con pequeños detalles que nadie imagina: “Nací y me crié en Cuba, hasta los 15 años, obviamente es un país Comunista donde todo es por raciones; entonces, tiene por ejemplo, un pan al día por persona, un cuarto de pollo por persona al mes, no había casi nada de alimentos, por eso los alimentos se hicieron lo más importante en mi vida. Cuando llegué a Estados Unidos, nunca había probado una manzana, entonces, cuando llegué a casa de mi tío, lo primero que vi fue un plato lleno de manzanas y dije wow. Fue una experiencia linda y así con muchas cosas, porque en Cuba no tuve casi nada”, contó.

 

 

Activa las alertas de ¡HOLA! y entérate de todo antes que nadie.