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Natalia Téllez se sincera sobre como superó un desorden alimenticio

La conductora abrió su corazón y confesó que en la adolescencia cambió sus hábitos para ser una chica talla cero

by Tania Galván

“No me llamo Barbie” fue el título que Natalia Téllez eligió para la que sin duda se ha convertido en su columna más especial. Como cada semana, la conductora de Hoy escribió este texto para un diario de circulación nacional, donde abrió su corazón y tocó por primera vez el tema del problema alimenticio con el que tuvo que lidiar en la adolescencia. Sincera y con la esperanza de que sus líneas toquen a varias jovencitas que pasan por lo mismo, la pelirroja dio detalles de qué pasaba por su mente cuando decidió modificar sus hábitos alimenticios.

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“Cuando cumplí 16 años decidí ya no comer o por lo menos comer lo menos posible, la gente me preguntaba si era porque estaba triste por haber perdido a mi mamá... la verdad es que quería verme como las chicas de las revistas... mientras más parecida mejor. A pesar de haber sido delgada siempre al crecer mi cuerpo generó caderas, piernas, lo odiaba... prefería ser delgada, me parecía elegante y cool, nada mejor que unos jeans talla cero me quedaran aguados aunque el costo fuera ser un zombie que deambulaba sin una gota de energía”, escribió Téllez en la primera parte del texto. 

Continuó relatando cómo los estereotipos de belleza la alcanzaron: “A pesar de haber crecido sin una sola muñeca "Barbie" precisamente porque mis padres pensaban que era introducir un estereotipo irreal en la cabeza de una persona que ni siquiera se ha formado como individuo no me pudieron salvar de lo demás:  las chicas perfectas de los anuncios de piernas infinitas y miradas ausentes, con la ropa siempre holgada y los pómulos marcados, están en todos lados y me haría falta crecer mucho para darme cuenta que no están ahí por casualidad, alguien las puso y el mensaje es muy directo:  tienes que verte como ellas para aspirar a ser alguien, para ser bella y en una sociedad que compra la belleza a cambio de un estilo de vida serlo lo es todo”.

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Ahora que Natalia ha superado este desorden de alimentación tiene la oportunidad y madurez de analizar el daño que los estándares de belleza de la televisión, prensa  y la industria de la moda que, asegura, ejercen una presión indirecta en las mujeres: “Basta con analizarlo muy poco para entender que mientras las mujeres tenemos menos tiempo y opciones de llevar una vida sana la exigencia de "delgadez" es enorme, de esta manera hay que comprar pastillas, geles, fajas, aparatos de ejercicio, entrenadores, gimnasios, una industria interminable para lograr acercarse un poco a ese ideal de belleza que es directamente proporcional a una enorme crueldad en donde sería imposible verse así y tener la energía de llevar el ritmo de trabajo y vida que la mayoría tenemos”.

La conductora de Hoy contó que cuando comenzó sus estudios de actuación se dio cuenta que compartía este problema con otra chica de su clase que padecía lo mismo, fue ahí cuando notó que esto tenía solución: “Al paso de los días conforme las clases se fueron intensificando a la par de mucho ejercicio físico yo empecé a comer más y más y comprendí que si quería hacer “algo” en esta vida, lo que fuera, necesitaba fuerza y, por ende, comida, la otra chica fue expulsada de la escuela porque decían “le faltaba presencia”, aquello sacudió a Natalia quien entendió que si quería conseguir sus metas necesitaba terminar con este desorden.

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Desde aquel momento Natalia se prometió jamás volver a carecer de energía, ni de una sonrisa, ni de fuerzas para alcanzar sus objetivos y, hoy, se ha convertido en una de las conductoras más simpáticas y solicitadas de la televisión. Paradójicamente, su personalidad irradia energía y es sin duda, la más divertida en donde se pare.