Conmoción por la muerte de Jorge Monje, el hombre que amó a Lorena Rojas hasta el final

by hola.com

Jorge Monje amó a Lorena Rojas hasta su último aliento. Y cuando aún no se había cumplido el primer aniversario de la muerte de la actriz –falleció el 16 de febrero de 2015-, el empresario español de Microteatro, afincado en Miami, se ha reunido con ella en ese cielo de los que se aman demasiado y no conciben la vida el uno sin el otro. Cuando a ella apenas le quedaban fuerzas, y la batalla contra el cáncer parecía perdida, sacó de su alma de guerrera las pocas energías que le quedaban para dar el “sí quiero” a este hombre que estuvo a su lado en la salud y, sobre todo, en la enfermedad. Se casaron el 14 de febrero de 2015. Cuarenta y ocho horas después de su boda, ella descansó en paz. Y enamorada.

Lorena Rojas falleció el 16 de febrero de 2015VER GALERÍA

LLAMADAS SIN RESPUESTA

Un año después de toda aquella lucha sin tregua por la vida y el amor, Jorge Monje, hombre del teatro, se retiró de la escena sin hacer ruido. Infinitamente solo. Desde hace unos días, sus amigos estaban muy preocupados: lo marcaban a su casa, a su celular, y no hallaban respuesta. No había noticias de Jorge Monje. Alertados, avisaron a la Policía de Miami, quienes, tras el paso de las horas y dado por desaparecido, acabaron entrando en el departamento del empresario y actor. Lo encontraron ya sin vida. De inmediato, comenzaron las pesquisas por conocer las causas de su muerte. Por el momento, la investigación sigue su curso pero ya se han descartado algunos supuestos, como muerte violenta. Los más allegados al viudo de Lorena Rojas hablan, entre la conmoción y la tristeza, del estado anímico de Jorge, tras perder a la mujer de su vida: “Desde la muerte de Lorena, Jorge no se pudo recuperar. Decía que no tenía sentido seguir viviendo sin que estuviera a su lado la única mujer que había amado en la vida”.

LORENA Y JORGE, SU HISTORIA DE AMOR

Su historia de amor fue breve, un año y nueve meses, pero intensa. Jorge Monje llegó a la vida de Lorena, cuando ella batallaba de nuevo con el cáncer de seno –tras superarlo en 2008, recayó en 2012- y seguía adelante con un proceso de adopción como madre soltera. Entonces, se enamoraron. “Lorena estaba reacia a una relación porque no quería que nadie sufriera por su enfermedad. Cuando conoció a Jorge y se prendió la llama del amor, ella le habló muy claro de su enfermedad. Pero Jorge le dejó saber que la combatirían juntos, y que el amor los iba a mantener unidos en las buenas y las malas”, nos comparte una amiga íntima de Lorena. El empresario cumplió con su palabra. También estuvo muy presente en todo el proceso de adopción de Luciana, una preciosa bebé que llegó a sus vidas el seis de octubre de 2013. Legalmente, la pequeña había sido adoptada solo por Lorena como madre soltera (ella había comenzado los trámites antes de conocerlo). Cuando la actriz falleció, la tutoría de la bebé le correspondió a Mayra Rojas, la hermana de Lorena y otro de los pilares fundamentales de la actriz en los tiempos difíciles.

Celebrando la vida.... Y por ustedes.... Salud..!!

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EL DOLOR DE JORGE

“El desprendimiento por la vida se vio acrecentado en Jorge al no tener tampoco a Luciana, la bebé recién nacida que había adoptado legalmente Lorena, y que desde el primer día que vino al mundo, él también había adoptado en el corazón como hija suya”. En los últimos días de la enfermedad de Lorena, para evitar sufrimiento a la pequeña, Mayra Rojas se la llevó a su residencia de México y, desde entonces, tal como marca la Ley, ha permanecido junto a ella. Pero Jorge Monje no pudo evitar sentir, hace un año, una doble pérdida: la de la mujer que amaba y la de la niña a quien había cuidado sus primeros meses como propia. Se sumió en una profunda tristeza que, según los allegados, le pudo llevar a emprender acciones desesperadas. Fabiola Angulo, actriz y amiga del empresario, recuerda el dolor con el que hablaba de Lorena: “Me dijo que había sido la única mujer que había amado en la vida”. Cuando dejó de contestar los teléfonos, las llamadas a su puerta, y se ausentó de su amado teatro, los amigos se temieron lo peor. Tristemente, acertaron.

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