Las siestas podrían no ser tan buenas como lo pensábamos

Un estudio reveló que las siestas prolongadas en adultos mayores podrían ser signo de Alzheimer

Por Michelle Quintero

Nada mejor que una siesta de 10 o 20 minutos a medio día o después de una rica comida para recargarnos de energía y continuar con nuestras actividades. Sin duda alguna las siestas se podrían considerar como uno de los más grandes placeres de la vida, sin embargo, pueden mostrar signos alarmantes para nuestra salud. En un estudio reciente, realizado por investigadores estadounidenses, se reveló que las siestas con frecuencia o de forma regular durante largos periodos durante el día podrían ser un signo de demencia temprana en adultos mayores.  

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Los investigadores de la Universidad de Harvard y la Universidad de California en San Francisco realizaron una investigación durante más de una década para determinar los resultados. Los expertos estudiaron a cientos de personas mayores de 80 años y lograron demostrar que las personas que tomaron una siesta una vez al día tenían alrededor de un 40% más de probabilidades de desarrollar Alzheimer, el tipo de demencia más común en el mundo. Los resultados del estudio fueron publicados el pasado jueves por la revista científica Alzheimer’s and Dementia: The Journal of the Alzheimer’s Association y según se explica en el ensayo, los expertos encontraron que el tiempo de sueño también es un factor importante, pues los adultos que dormían por más de una hora corrían un mayor riesgo de desarrollar el padecimiento. Según explicó el autor principal del ensayo, el Doctor Yue Leng, la demencia también puede llevar a las personas mayores de 80 años a tomar siestas más prolongadas ya que desarrollan el trastorno y esto lleva a que el cerebro pueda envejecer de forma más rápida. “Las siestas excesivas durante el día podrían ser una señal de un proceso de envejecimiento acelerado o de envejecimiento cognitivo”, expresó Yue Leng en la publicación. Se registró la actividad de 1401 personas mayores de 81 años, y todos los participantes del estudio usaron rastreadores de movilidad durante un periodo de dos semanas una vez al año hasta por 14 años. Los periodos prolongados sin actividad entre las 9 de la mañana y las 7 de la tarde fueron registrados como una siesta, además los adultos mayores fueron sometidos a varias series de pruebas neuropsicológicas para evaluar su nivel de cognición una vez al año.

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¿A qué se puede relacionar?

Según se informó en la publicación de The Journal of the Alzheimer’s Association, se cree que las proteínas tóxicas que se llegan a acumular en el cerebro son a causa del Alzheimer y estas llegan a afectar partes de nuestra mente que nos ayudan a mantenernos despiertos. “Encontramos que la asociación entre la siesta diurna excesiva y la demencia se mantuvo después de ajustar la calidad y la cantidad de sueño nocturno. Esto puede sugerir que el papel de la siesta diurna es importante en sí mismo y es independiente del sueño nocturno. No creo que tengamos suficientes pruebas para sacar conclusiones sobre una relación causal, que sea la siesta en sí misma la causante del envejecimiento cognitivo, pero la siesta diurna excesiva podría ser una señal de envejecimiento acelerado. Sería muy interesante para futuros estudios explorar si la intervención de las siestas puede ayudar a frenar el deterioro cognitivo relacionado con la edad”, explicó Youe Leng, miembro del Departamento de Psiquiatría y Ciencias del comportamiento de la Universidad de California en San Francisco. Desafortunadamente, no existe una cura para el Alzheimer, sin embargo, los medicamentos pueden retrasar su evolución, pero llegan a ser más efectivos si la enfermedad se detecta a tiempo. Por lo que los avances realizados por los expertos estadounidenses podrían ser muy esperanzadores.