Anna Sorokin, la mujer detrás del nuevo show de Netflix, da una entrevista desde prisión

La joven que se hacía pasar por una multimillonaria para estafar en NY es la inspiración detrás de Inventing Anna

Por Carolina Soto

Hay historias que parecen salidas de un guion de Hollywood, y si la película de El Estafador de Tinder dejaba a más de uno con el ojo cuadrado, la serie de Netflix Inventing Anna que ha retratado la vida de Anna Sorokin parece una completa ficción…pero no solo sucedió, sino que sigue dando de qué hablar hasta ahora. La joven que se hizo pasar por una heredera alemana para estafar a la elite neoyorkina y algunas instituciones bancarias, ha dado una entrevista desde prisión. Manteniendo el estilo mainstream que la caracterizó mientras desarrollaba sus crímenes, la charla la concedió al popular podcast Call Her Daddy y su conductora Alexandra Cooper, hablando abiertamente de lo que sucedió en aquellos años que la llevaron a cumplir una pena en la cárcel.

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“Supongo que es más fácil pedirle a alguien a quien no conoces 20 millones cuando ya piensan que tienes el dinero”, respondió al cuestionarle si creía que el que la gente pensara que era rica le facilitaba conseguir los préstamos. La entrevista fue grabada el pasado 7 de marzo desde la Orange County Correctional Facility en Nueva York, por lo que la joven apareció en el uniforme típico de prisión, eso sí, llevando sus lentes oftalmológicos de Celine, manteniendo su gusto por las firmas de diseñador.

“Simplemente odiaba que me dijeran qué hacer. Odiaba que me pusieran cualquier restricción, cualquier regla. Era alérgica a la autoridad, las reglas, especialmente cuando pensaba que no eran razonables, odiaba tener que justificarme. Porque, simplemente estaba tan acostumbrada a ser libre, y cuando intentaron quitarme eso o imponer algún tipo de restricciones para mí, en verdad no reaccioné”, explicó sobre su personalidad, antes de comenzar a describir cómo en el dinero encontró la solución a su problema, “Yo solamente quería tener la libertad que viene con él. Simplemente quería hacer lo que quisiera. Viajar, ir a lugares y hacer cosas. Si le pides a tus papás dinero, entonces tienes que pedirles permiso, pero si tienes tu propio dinero, simplemente vas y haces lo que quieras. El dinero solo siempre ha representado libertad para mí”.

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A pesar de que en sus épocas en Manhattan, Anna fingía tener una herencia de más de 60 millones de dólares, apegada al personaje que se ha hecho de ella en Netflix, la mujer respondió durante la entrevista: “60 millones está casi en la línea de pobreza en Nueva York. Hay tanta gente rica que no puedes impresionar a nadie”. Por supuesto, Alexandra intentó en más de una ocasión descifrar si Anna se consideraba culpable, pero fue hasta que le preguntó si se consideraba una estafadora que consiguió una respuesta: “Absolutamente no. Nunca intenté lastimar criminalmente a alguien”.

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Qué hizo Anna Sorokin

Entre 2013 y 2017, Anna se hizo pasar por una heredera alemana de apellido Delvey con un fideicomiso de 67 millones de dólares, lo que le permitió relacionarse con la crema y la nata de la Gran Manzana. En esos años estafó no solamente a personas sino también a algunos bancos, por lo que en abril del 2019 fue encontrada culpable de 4 cargos y sentenciada a cuatro años en prisión, pero fue puesta en libertad en febrero del 2021 buena conducta. Esto duraría poco, pues desde marzo del 2021 se encuentra en una correccional en Nueva York por haber excedido el permiso de su estancia en Estados Unidos ante el vencimiento de su visa y espera ser deportada a Alemania.

A pesar de haber sido encontrada culpable, durante la entrevista, cuando se le preguntó explícitamente si se hacía pasar por una heredera alemana, Anna respondió: “¿Qué clase de oración es esa? Es completamente ridícula. Pienso que la gente se hizo su historia después de que el fiscal publicó el comunicado de prensa original, de cuando se realizó en el 2017. Eso es lo que asumo. Es difícil descifrar esto, porque estuve en prisión todo este tiempo”.

Antes de llegar a Estados Unidos, Anna tenía una vida normal, muy lejana a los lujos de los que se hizo en la Gran Manzana. Creció en Moscú y se mudó a Alemania a los 16 años, su padre es chofer de camiones y su madre tiene una pequeña tienda de conveniencia. Vivió momentáneamente en Londres y París, en su búsqueda de una vida de glamour, pero no fue sino hasta que llegó a Nueva York que comenzó su trama.

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