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El hombre que se hizo una prueba de ADN por diversión y descubrió que uno de sus hijos no es de él

por Ricardo Vidal

Hay muchas formas de pasar el tiempo en familia, desde las más tradicionales como ver una película o los juegos de mesa, hasta las más extravagantes, como hacerse una prueba de ADN por simple diversión. Sí, suena un poco descabellada la idea, aunque para Donna y Vanner Johnson, un matrimonio originario de Utah, Estados Unidos, entraba en su idea de diversión. Sin embargo, las cosas no salieron con ellos esperaban y los resultados que recibieron tras hacerse la prueba los dejó sumamente consternados, pues descubrieron que uno de sus dos hijos no era precisamente biológicamente suyo.

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Como si se tratara del guion de una telenovela, Donna, Vanner y sus dos hijos pasaban un rato de ocio pensando en cómo divertirse, cuando se les ocurrió hacerse una prueba de ADN a través de unos kits de recolección de saliva que se pueden hacer en casa y que se envían por correo para su análisis en laboratorio. Un mes bastó para que los Johnson tuvieran los resultados en sus manos, llevándose una sorpresa no tan agradable al descubrir que los genes de su hijo menor, de 12 años, solo coincidían con los de la madre y no con los del padre, algo con lo que la familia se mostró un tanto incrédula, creyendo que tal vez todo se debía a un error. “¿Qué quieres decir con eso si yo soy su padre? Supimos que debía haber algo mal”, comentó el padre en entrevista con el medio ABC4, sobre la leyenda que venía inscrita en los resultados de sus pruebas, en donde claramente se podía leer: “Padre desconocido”.

El matrimonio recordó que en 2007, Donna se sometió a un tratamiento de fecundación in vitro para poder engendrar a su segundo hijo, al no poder hacerlo de forma convencional. Y aunque sabían que en todo ese proceso podría haber algunos errores, las posibilidades de que así fuera eran remotas, por lo que al recibir los resultados de su prueba casera, decidieron corroborarlos con una nueva prueba de ADN, ahora sí directamente en una clínica especializada en este tipo de test. Sus sospechas eran reales: la fecundación in vitro no se hizo correctamente y en realidad el padre biológico del pequeño no era precisamente Vanner.

¿Qué fue lo que pasó?

Dispuestos a ir hasta las últimas consecuencias, los Johnson comenzaron a hacer su propia investigación, uniendo algunos cabos y recabando algunas pruebas. Fue así que dieron con Devin McNeil, residente en Colorado, quien resultó ser el padre biológico del hijo de Donna y Vanner. Y es que la pareja descubrió que Devin y su esposa también visitaron la misma clínica de fertilidad, el mismo día que lo hicieron los Johnson e incluso a la misma hora, por lo que de ahí pudo haber venido la confusión. Ambas parejas han decidido conocerse y de hecho los hijos de ambos, concebidos con ayuda de la clínica, han compartido de algunos momentos de juegos.

Por otro lado, los dos matrimonios han decidido emprender acciones legales en contra de la clínica. Mientras tanto, Donna y Vanner han decidido hablar de este tema con su pequeño, de hecho lo hicieron antes de emprender la búsqueda del padre biológico de su hijo. “Hemos tenido que superar muchas emociones. Primero, la de separar de este tema el amor que tenemos por nuestro hijo que no ha cambiado. Y a la vez, seguir lidiando con el problema”, expresó Vanner.

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