vALENTINA

La italiana que lo dejó todo y se refugió en el Polo Norte en la pandemia

por Ricardo Vidal

La pandemia sin duda alguna ha impuesto a todas las personas del mundo nuevos estilos de vida. Desde quienes se han tenido que adaptar al trabajo desde casa casi de forma permanente, hasta los que han tenido que dejar su casa para poder cumplir con una misión en específico sin poner en riesgo a sus seres queridos, tal y como lo han hecho algunos trabajadores del personal sanitario. Como es el caso de Valentina Miozzo, una mujer italiana que antes de la pandemia trabajaba como guía de turismo sustentable y pasaba gran parte del año viajando por el mundo, pero que debido al confinamiento tuvo que quedarse en casa y ponerle pausa a su instinto viajero. Y aunque los primeros meses de cuarentena se entretuvo escribiendo en su blog sobre sus viajes, lo cierto es que su alma aventurera le pedía salir de ahí cuanto antes, por lo que en el momento que recibió una oferta laboral que implicaba dejar su lugar natal, no la pensó dos veces y se dispuso a preparar su nueva travesía. El destino: Noruega, un país ubicado dentro del Círculo Polar Ártico.

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Fue así que, un mes después de haber aceptado la oferta de trabajo, la cual consistía en dirigir un alojamiento en el extremo norte de Noruega, Valentina viajó más de 3 mil kilómetros desde su casa y llegó a Kongsfjord, una pequeña localidad en la que apenas hay 28 habitantes de diferentes nacionalidades como alemanes, letones, italianos y tailandeses, quienes han logrado hacer comunidad con los lugareños con quienes se comunican en inglés.

En este remoto lugar hay muy poco alrededor. De hecho, para ir al supermercado, es necesario hacer un viaje de aproximadamente 40 kilómetros, por lo que la gente suele acudir una o dos veces por semana. Por otro lado, el hospital más cercano se encuentra a más de 300 kilómetros de distancia y para llegar al aeropuerto local hay que recorrer al menos 64 kilómetros. Es decir, se encuentra a la mitad de la nada.

Por lo que Valentina ha mostrado en sus redes sociales, las cuales le ha servido como una especie de diario para documentar sus vivencias y viajes, todo parece indicar que ha disfrutado mucho de su estancia en Kongsfjord, a pesar de las limitantes y el inhóspito clima. Recordemos que, por su ubicación, la mayor parte del tiempo el lugar está cubierto de nieve y en invierno los vientos alcanzan hasta una velocidad de 120 km por hora. Además de que desde mediados de mayo y hasta mediados de julio, el sol no se oculta, un fenómeno que se le conoce como sol de medianoche. Sin embargo, los siguientes meses son de total oscuridad, pues impera la noche.

¿Regresará Valentina a Italia?

Aunque su contrato terminó hace dos meses, Valentina decidió rentar una casa y prolongar su estancia en este lugar. Eso sí, tiene muy claro que no será definitiva su mudanza, pues espera continuar con su travesía por el Círculo Polar Ártico, ahora en Svalbard, el lugar más septentrional del mundo que está habitado y donde incluso los pobladores caminan entre osos polares. Para llegar ahí, la italiana se ha hecho de un auto con ayuda de su amiga Eugenia. Tras su visita a este lugar, finalmente harán otra parada para trabajar otro alojamiento en las Islas Lofoten. Eso sí, para el otoño, Valentina planea estar de vuelta en su natal Italia, donde espera recuperar su trabajo de guía.

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