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'Estoy enfermo y cansado de la situación', hombre recibe pizzas que no solicitó por 9 años seguidos

by Ricardo Vidal

¿Te imaginas recibir hasta tu pueta pedidos de pizzas todos los días? Aunque suena como un sueño hecho realidad, la verdad es que para Jean Van Landeghem, un hombre de origen belga que se encuentra en esta situación, se ha convertido en toda una pesadilla. Y es que desde hace nueve años, el hombre ha recibido, sin solicitarlo, pedidos de comida que son llevados hasta su casa con cierta periodicidad e incluso varias veces en un mismo día. En un principio, Jean llegó a creer que se trataba de una broma, pero con el paso del tiempo se dio cuenta de que no era así, por lo que ahora se encuentra en una situación muy complicada, pues las entregas se han convertido en toda una tortura para el hombre, que al no saber quién es el remitente de esas órdenes ni las razones del por qué lo hace, se mantiene en un constante estado de alerta y ansiedad.

El hombre de 65 años ha querido contar su historia al mundo, pues la situación que vive se está volviendo insostenible, por lo que está buscando la forma de detenerla. En más de una ocasión ha denunciado a su acosador, sin que las autoridades hayan logrado dar una respuesta hasta el momento. “Una vez más, cuatro pedidos no solicitados llegaron a mi puerta. No tengo ni idea de la identidad del culpable ni por qué lo hace. Estoy enfermo y cansado de la situación, y deseo que termine. No puedo dormir por el estrés”, se puede leer en un fragmento de la denuncia, a la que el sitio Verne tuvo acceso, la cual presentó el pasado 26 de febrero.

Ningún pedido ha entrado a su casa desde entonces, pues según reveló Jean, las solicitudes las hacen el sitio Takeaway.com, la cual te permite pagar en efectivo, una vez que el pedido se ha entregado, por lo que el trabajo del misterioso ‘enemigo’ de Van Landeghem se facilita aún más. Estos hechos han sumido a la víctima en una profunda crisis de nervios, al no saber en qué momento pueda llegar un nuevo repartidor a hacerle una nueva entrega, al grado de que tan solo con escuchar el motor de una motocicleta cerca de su casa, lo llena de ansiedad.

Pero Jean no es el único afectado con esta situación. Los comercios a los que se hacen esos pedidos preparan desde sus cocinas algo por lo que nadie pagara, lo que obviamente implica una pérdida. Sin embargo, algunos de ellos se han convertido en los grandes aliados de Van Landeghem, pues ya han puesto su dirección en sus listas negras, por lo que ya no hacen envíos. Otros, simplemente no llevan un registro de los falsos pedidos y su relación con las direcciones a los que son enviados, por lo que existen algunos que continúan llamando a la puerta del belga.

“No puede ser una broma porque ha durado demasiado tiempo”, dijo Van Landeghem al medio. “Soy un hombre normal que sale de vez en cuando a pasear y hacer algo con los amigos. Tengo problemas de corazón por lo que no es lo mejor que me levanten de sopetón a las dos de la mañana”, agregó. Por lo pronto, el hombre espera a que su historia sea conocida en el mundo y así frenar esta situación que se ha tornado aterradora, pues hasta el momento, ni las conversaciones con el sitio de entregas, ni sus denuncias, han frenado el acoso hacia él ni un poquito.

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