puma

La joven que creyó haber rescatado un gatito del bosque, descubrió que en realidad estaba criando un puma

por Ricardo Vidal

Florencia, una joven argentina de la provincia de Tucumán no pudo evitar sentir empatía por unos pequeños gatitos que encontró al interior de una cueva, mientras paseaba por el lugar en compañía de su hermano. Ahí, se percató de la presencia de dos cachorritos que se alimentaban del cadáver de su madre, que aparentemente había sido atacada por un animal mayor, pues tenía heridas muy graves en el lomo, lo que le impidió a Florencia darse cuenta del tamaño real de la madre. Fue así que la argentina decidió llevar consigo a los cachorros e incluso los bautizó como Dani y Tito, sin sospechar que en realidad se trataba de unos pumas.

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En entrevista con el diario local El Tucumano, la joven relató que cuidó, alimentó y protegió a los felinos. Sin embargo, Dani no resistió y a una semana de su rescate falleció. Contrario a Tito, quien se volvió en el inseparable compañero de Florencia, creando un vínculo muy especial. “Le gusta jugar, morder y corre bastante rápido. Le gustaba subirse a la mesa y saltar desde ahí, creía que era normal”, contó la jovencita de 18 años agregando que el felino incluso tenía su lugar para dormir, ropita y hasta juguetes, como cualquier mascota.

Fue en uno de esos saltos desde la mesa que el cachorro se lesionó una de sus patitas por lo que la joven decidió llevarlo al veterinario, descubriendo que su felino en realidad no era el tierno gatito que creía haber rescatado. “El veterinario no sabía ni siquiera que era. Él sospechó que no era un gato normal, busqué otros veterinarios, todos me querían cobrar entre 6 mil y 18 mil pesos para operarlo de la patita”. Fue entonces que se puso en contacto con especialistas de una reserva animal del lugar, quienes le confirmaron que su mascota era en realidad un puma yaguarundí.

Florencia decidió llevar a Tito a su universidad, donde la contactaron con la Fundación Argentina de Rescate Animal (FARA), quienes de inmediato acudieron al lugar para revisar al animal y le ofrecieron ayuda a la joven, quien no pudo contener las lágrimas al enterarse de que tendría que despedirse de su querida mascota. “Siento que va a estar triste sin mí. Me preocupa que lo suelten y no sepa hacer sus cosas de siempre porque ya está domesticado, pero calculo que no se le va a quitar lo salvaje. No me quiero desapegar de él, desde la fundación me dijeron que no tienen problema en llevarme cuando ellos vayan y espero visitarlo pronto”, contó a El Tucumano.

Finalmente, Tito fue llevado a un refugio animal donde será rehabilitado de su patita e intentarán devolverle su instinto salvaje que perdió al estar en contacto con humanos desde pequeño, para que así adaptarse a su hábitat natural y pueda regresar a su hogar a la vera del río, dijo Pedro Rodríguez Salazar, presidente de FARA, al diario local, revelando que el pequeño puma tendría alrededor de tres meses de nacido.

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