Thibautl

El hombre paralizado que pudo volver a caminar gracias a un exoesqueleto

por Samanta Carrasco

Esta es la historia de Thibault, un paciente que padece una severa lesión en la columna cervical, luego de sufrir una caída de 15 metros de altura en un accidente en un club nocturno, daño que lo dejó incapaz de mover sus piernas, desde hace cuatro años. Hoy, el hombre de 28 años, quien no desea revelar su apellido, ha logrado caminar dentro de un traje robótico controlado por su mente, primeros pasos que lo han hecho sentir como ‘el primer hombre en la luna’, como dijo en entrevista con la BBC.

Thibault cambió su destino en el 2017, cuando decidió participar en un ensayo con un traje de exoesqueleto, desarrollado por el centro francés de investigaciones biomédicas Clinatec en conjunto con la Universidad de Grenoble. Aunque esto suena un tanto sencillo, el camino para este chico no ha sido nada fácil, pues el traje funciona a través de un sofisticado software que lee las ondas cerebrales y las convierte en instrucciones para el exoesqueleto; es por esto que Thibault fue sometido a una cirugía en la cual le colocaron dos implantes en la superficie de su cerebro, cubriendo las partes que controlan el movimiento.

Tras una exitosa operación, Thibault continuó el proceso entrenando los dos implantes cerebrales, como a un personaje virtual o un juego en la computadora, pues los implantes envían cada uno 64 electrodos dispuestos a leer la actividad cerebral y con ello, transmitir instrucciones, de esta manera cuando una persona piensa en ‘caminar’ las ondas cerebrales desencadenan una serie de instrucciones para mover las piernas, que es el mismo caso para mover los brazos.

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Aunque podría pensarse que esta innovación podría cambiar la vida de millones de personas, el exoesqueleto aún no esta listo para salir del laboratorio, pues aún existen ciertas limitantes como: el traje esta conectado a un arnés agarrado al techo para minimizar el riesgo de que se caiga mientras se usa el aparato, el exoesqueleto pesa 65 kilogramos y aún no son capaces de restaurar completamente las funciones motoras de quien lo usa. Sin embargo, es un avance notable para enfoques similares que permiten a las personas controlar una sola extremidad con la mente.

Ante la increíble experiencia Thibautl, contó en la entrevista: “No había caminado en años, había olvidado lo que era estar de pie, olvidé que era más alto que muchas de las personas en esta habitación”, explicaba emocionado: “Me fue difícil aprender a controlar los brazos y me tómo mucho más tiempo porque es una combinación de múltiples músculos y movimientos”, finalizó con los sentimientos a flor de piel.

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