Los testimonios de Kavanaugh y Blasey que podrían cambiar el rumbo de la Suprema Corte de Estados Unidos

Se escribió un emotivo episodio en las acusaciones de acoso sexual contra Brett Kavanaugh

Por Carolina Soto

Cuando Donald Trump nominó a Brett Kavanaugh para juez de la Suprema Corte de Justicia de los Estados Unidos, nadie sospechaba la avalancha que se daría. Todo comenzó con una mujer, Christine Blasey Ford que al enterarse de la nominación decidió levantar la voz y denunciarlo de abuso sexual. A ella han seguido otras dos mujeres con sus propias acusaciones, además de todo tipo de comentarios que buscan tanto reforzar como desacreditar los señalamientos. Ante esta situación, esta mañana, la Dra. Blasey tomó el estrado del Senado para dar a conocer su historia.

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“Mi nombre es Christine Blasey Ford. Soy profesora de psicología en la Universidad de Palo Alto e investigadora de la escuela de Medicina de la Universidad de Stanford...Estoy aquí no porque quiera estar. Estoy aterrada. Estoy aquí porque creo que es mi deber cívico el decirles lo que pasó cuando Brett Kavanaugh y yo íbamos en la preparatoria. He descrito estos hechos de forma pública antes. Los resumí en mi carta al Ranking Member Feinsterin, y una vez más al presidente Grassley. Entiendo y aprecio la importancia de que escuchen directamente de mí lo que me pasó y el impacto que ha tenido en mi vida y en mi familia”, comenzó el discurso.

 “En mis primeros años de preparatoria, cuando tenía 14 y 15 años, mi grupo de amigas se llevaba con Brett y sus amigos por un corto período de tiempo. Yo había sido amiga de un compañero de Brett por un período corto durante mi primer año, y fue a través de esta conexión que asistí a varias fiestas en las que Brett también estaba. No nos conocíamos bien, pero yo sabía de él y él de mí. En el verano de 1982, como casi todos los veranos, pasamos la mayor parte del tiempo en el Columbia Country Club en Chevy Chase, Maryland, nadando y practicando clavados. Una tarde de ese verano, después de un día nadando en el club, asistí a una reunión en una casa de la zona de Chevy Chase, Bethesda”.

“Había cuatro chicos que recuerdo estaban ahí: Brett Kavanaugh, Mark Judge, P.J. Smyth y otro chico del cual no recuerdo el nombre. Me acuerdo que mi amiga Leland Ingham estaba ahí. No me acuerdo de todos los detalles de cómo se organizó la reunión, pero como en muchos en ese verano, seguramente fue algo de última hora. En verdad me gustaría darles una respuesta detallada de todas las preguntas que han sido y serán preguntadas sobre cómo llegué a la fiesta, dónde fue y más. No tengo las respuestas, no recuerdo tanto como me gustaría”.

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Pero los detalles de esa noche que trae aquí hoy son los que nunca olvidaré. Se han grabado en mi memoria y me han perseguido en episodios como adulto. Cuando llegué a la reunión, la gente estaba bebiendo cerveza en un cuarto pequeño en el primer piso de la casa. Tomé una cerveza esa tarde. Brett y Mark estaban visiblemente borrachos. Temprano esa tarde, fui a las angostas escaleras que llevaban a la sala del Segundo piso para ir al baño. Cuando llegué a la parte superior de las escaleras me empujaron a un cuarto. No pude ver quién me empujó”, la doctora sigue describiendo lo que pasó y nombra personalmente a Brett y Mark constantemente. “Pensé que me iba a violar. Traté de gritar por ayuda. Cuando lo hice, Brett puso su mano sobre mi boca para evitar que gritara. Esto fue lo que más me aterró, y lo que más impacto ha tenido en mi vida. Era difícil respirar y pensé que Brett me iba a matar accidentalmente”.

Según la narración, Christine logró escapar del lugar. “El ataque de Brett alteró drásticamente mi vida. Por mucho tiempo, tuve miedo y me daba pena decirle a alguien los detalles.  No quería decirle a mis padres que yo, a los 15 años, estaba en una casa sin padres presentes, bebiendo con chicos. Traté de convencerme de que como Brett no me había violado, debía dejarlo ir y pretender que nunca había pasado”. La mujer narró cómo comenzó a hablar de lo sucedido tras un pleito con su marido durante la remodelación de su casa en el 2012 durante terapia de pareja. Ella insistía en tener una salida más, pocos imaginarían que la quería para escapar en caso de que algo similar le volviera a pasar.

Después de someterse a una serie de preguntas, Christine dejó el estrado para que fuera ocupado por Kavanaugh. Con la voz entrecortada y luchando contra las lágrimas en más de una ocasión, el candidato a la Suprema Corte dijo que nunca ha abusado o atacado sexualmente a nadie, y que aunque eso no significaba que el ataque del que ha hablado la doctora haya pasado, él no había estado involucrado en los hechos que tuvieron lugar esa noche.

Después de enumerar los muchos puestos que ha ocupado en su carrera y las investigaciones que el FBI ha hecho de él, dejó claro que en todos estos años nadie lo ha acusado de nada como lo que ha pasado en las últimas dos semanas. “Mi familia y mi nombre han sido total y permanentemente destruidos”, dijo con visible emoción. También retomó algunos diarios que ha escrito a lo largo de su vida, para dejar claro que no es posible que haya estado en donde se dice hace más de tres décadas. “Lo que dice la doctora es inconsistente con mi persona y con lo que he hecho a lo largo de mi vida”, dijo Kavanaugh. El candidato dijo que siempre ha tenido amigas mujeres y que ellas estaban detrás de él en la sala apoyándolo. El juez admitió que cuando comenzó la carrera a la Suprema Corte, él y su esposa sabían que sería difícil pero ni en la peor de sus pesadillas imaginaron que esto sucedería y que lo más difícil que ha tenido que hacer es explicar lo que está pasando a sus dos hijas. "Una acusación de hace 36 años es suficiente para acabar la vida y carrera de alguien", dijo antes de cerrar su testimonio, "Les pido que imaginen que lo que me está pasando le sucede a su padre, a su esposo, a su hermano, a su hijo...Bajo juramento...soy inocente de este cargo".

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