Yael Sandler, Paulina Díaz Ordaz y Fernando Botero Zea celebran la amistad y la buena vida en 'Le Dîner en Blanc México'

Por hola.com

En una noche fresca, pero dominada por el calor de la amistad, Yael Sandler, Paulina Díaz Ordaz, Fernando Botero Zea y tres mil entusiastas se reunieron para celebrar una edición más de "Le Dîner en Blanc", una idea que surgió en Francia en 1988 y que a lo largo de los años ha llegado a México y a más de 40 ciudades en el mundo para festejar la alegría, la convivencia y la buena vida.

La fiesta comenzó desde las seis de la tarde del jueves, en el deportivo Chapultepec, punto de partida hacia el “lugar secreto” donde los participantes, vestidos de blanco riguroso (que simboliza la equidad), comenzaron a abordar los autobuses que cerca de las ocho de la noche los dejaron ante una de las plazas más bonitas y emblemáticas de la Ciudad de México, la Plaza Santo Domingo, en el corazón del centro histórico.


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Una vez ahí, los comensales instalaron sus mesas para disfrutar de la comida que ellos mismos llevaron y que les permitiría simular un día de campo, pero en un sitio que de otra manera no hubiesen podido ocupar para celebrar una cena.

En México, "Le Dîner en Blanc" es una iniciativa organizada por Fernando Botero, el hijo del famoso escultor y pintor colombiano, y por Eduardo Uribe Coéllar. Para participar es necesario recibir una invitación, que generalmente envían líderes de opinión a sus conocidos, y quien participa una vez automáticamente recibe invitación para asistir al siguiente año.

En esta ocasión se abrieron también algunas inscripciones. En total participaron tres mil personas, mil 200 más que el año pasado, y se quedaron siete mil solicitudes en espera. Desde el inicio del evento, los invitados se mezclaron en los autobuses y las mesas, porque parte de la dinámica es conocer a nuevas amistades.


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En entrevista con HOLA.com, Eduardo Uribe (director del Comité Organizador de "Le Dîner en Blanc" en México) habló sobre el propósito y la esencia del evento. "El objetivo principal, la filosofía es gozar la vida, ese es el mensaje... Es la oportunidad de compartir y disfrutar de espacios en los que normalmente uno no podría estar cenando", explicó. Y es que año con año este tipo de eventos se distinguen por sorprender con locaciones fascinantes e inesperadas.

En nuestro país, la primera sede de este evento fue la Plaza Manuel Tolsá (2012) y la segunda el Bosque de Chapúltepec (2013), eventos que incrementaron su número de asistentes de manera considerable cada año.


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Al explicar la importancia de utilizar el color blanco, Eduardo mencionó: "El color blanco representa la igualdad. No hay una zona V.I.P, ni autobús V.I.P. Por tres horas todos somos iguales y el evento convive con la ciudad, no se cierran las calles. La idea es ir recuperando y compartiendo los espacios públicos", mencionó. "Es un evento muy gastronómico, así que se busca que la gente se tome un tiempo para preparar su mesa y sus alimentos".

Finalmente, el organizador indicó que este tipo de eventos ayudan a proyectar una imagen positiva de nuestro país a nivel internacional: "Todo esto vale la pena porque es una imagen muy bonita de México para el mundo, una imagen que contrarresta todo lo negativo que hay a  nivel internacional. Es una imagen de México de armonía, tranquilidad paz, de convivio y de presumir nuestra riqueza arquitectónica", puntualizó.


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