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Ejercicios de barra en Dublín: los 10 pubs más curiosos

Para los que aman la cerveza, la capital irlandesa es el paraíso terrenal, donde las fuentes manan Guinness y los ángeles cantan aquello de “water is all right in tea, for fish, and things that swim in rivers”. Como en ella hay tropecientos pubs (unos mil) y la vida es breve (sobre todo, si se va de barra en barra), aquí van los más singulares para ir a tiro hecho y recorrerlos en un fin de semana.

THE TEMPLE BAR (47-48 Temple Bar; thetemplebarpub.com)
Es el pub más conocido y fotografiado de la capital irlandesa. Además de numerosa gente, hay 450 whiskeys para elegir, música tradicional a todas horas y la costumbre, casi la obligación, de tomarse unas ostras frescas de la bahía de Galway con una pinta de Guinness o con champán, según el gusto y el bolsillo de cada cual.

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THE STAG’S HEAD (1 Dame Court; louisfitzgerald.com/stagshead)
Tipiquérrimo pub victoriano, con vidrieras de colores, sillones de piel, barra de caoba y mármol rojo de Connemara y un zorro momificado en el snug o reservado. Fue el primero que tuvo luz eléctrica en la ciudad. Ahora no es que gaste mucha: casi hay que entrar con linterna. En 2016 fue elegido como el mejor pub tradicional de la capital de Irlanda.

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THE PALACE (21 Fleet Street; thepalacebardublin.com)
Un pub de postal. Preciosa, la portada, con farola decimonónica y cristales grabados al ácido. A mano derecha, según se entra, hay un minúsculo snug, el doble de alto que ancho, reservado antiguamente para que las mujeres pudieran beber sin que nadie les molestase. Bueno, las mujeres y también los policías de servicio. Muy bien pensado.

MULLIGAN’S (8 Poolbeg Street; mulligans.ie)
Este pub de 1782 tiene fama por haber sido citado en el Ulises de Joyce y por los ilustres personajes que lo han honrado con su presencia, además del propio escritor. Entre ellos, John Fitzgerald Kennedy, que trabajó como corresponsal periodístico en Europa para Hearst en 1945, poco antes de iniciar su carrera política. Salvo la foto de JFK y la alcayata que la sostiene en la pared, nada parece haber cambiado aquí en 235 años.

GRAVITY BAR (St. James's Gate s/n; guinness-storehouse.com)
No es un pub propiamente dicho, sino un moderno bar panorámico que se eleva como un platillo volante sobre la vieja fábrica de Guinness de St. James´s Gate, dominando toda la ciudad. Es el colofón de la visita al museo de la cerveza Guinness, la más célebre, cremosa y adictiva del mundo, que se elabora aquí desde 1759. En otro bar del complejo enseñan a tirar una pinta como Dios manda y dan un diploma acreditativo.

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THE BRAZEN HEAD (20 Bridge Street Lower; brazenhead.com)
El pub más antiguo de la ciudad y de toda Irlanda se halla en lo que fue una esquina de la muralla medieval y tiene un patio que parece el de un castillo. Normal. ¡Si se inauguró a finales del siglo XII! En ocho siglos y pico ha pasado por aquí mucha gente conocida: desde escritores como Jonathan Swift o James Joyce, hasta músicos como Van Morrison o Tom Jones. Todas las noches hay actuaciones en The Brazen Head.

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JAMES TONER (139 Lower Baggot Street; tonerspub.ie)
Comparado con The Brazen Head, no es muy viejo: tiene 'solo' 199 años. Pero es de los más curiosos: cristales biselados, tiradores de cerveza pleistocénicos y barra de caoba con paneles divisorios, como en una cuadra, para no tener que defender el sitio a coces. Se cuenta que el poeta Yeats fue un día arrastrado hasta aquí por su amigo Gogarty y, después de tomarse un sorbo de Jerez, le dijo: “Ahora que sé lo que es un pub, ¿serías tan amable de acompañarme a casa?”. Se ve que a él no le pareció tan curioso.

O’DONOGHUE’S (15 Merrion Row; odonoghues.ie)
El singing pub por excelencia. En su patio trasero comenzó a tocar, en 1962, la legendaria banda de folk The Dubliners. También aseguran que Robert Kennedy cantó aquí un día a pleno pulmón. A partir de las 21.30, cuando empieza la música, se pone lleno de gente. Y ya, si televisan rugby, hay que verlo desde la acera de enfrente.

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McDAIDS (3 Harry Street)
¿Qué tal tomar una pinta en un depósito de cadáveres? No es broma. Eso es lo que era este lugar antes de abrir como pub en 1779: una morgue. Quizá por respeto a sus antiguos inquilinos, no hay música. Solo conversaciones, viejos libros y fotos de escritores. Un habitual fue el escritor y militante del IRA Brendan Behan, quien (es fama) se ofreció un día a pintar los lavabos a cambio de cerveza. “Soy un bebedor con un problema de adicción a la escritura”, decía. Una reliquia casi sagrada del viejo Dublín.

THE INTERNATIONAL BAR (23 Wicklow Street; international-bar.com)
Al igual que McDaids, está al lado de la comercial Grafton Street, pero aquí sí que hay jaleo. En el sótano, gente y ritmos jóvenes. En la planta superior, club de comedia y jazz. Y en el pequeño bar, a nivel de calle, parroquianos con guitarras, banjos, violines y panderos que tocan y cantan cada vez más alto, hasta casi hacer estallar los vasos.

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