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Cómo descubrir los monasterios colgados de Meteora o un viaje a las alturas en Grecia

Suspendidos sobre farallones de arenisca, levitando sobre los valles de la provincia de Tesalia, un conjunto de monasterios del siglo XIV contempla el paso del tiempo desde sus alturas celestiales. Una conjunción perfecta entre el hombre y la naturaleza, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, en la que late un pedazo esencial de la cultura griega. 

by hola.com

CÓMO LLEGAR
Desde Atenas, la mejor manera de llegar a Meteora, en la provincia de Tesalia, es en tren o autocar. Si se opta por la primera, lo mejor es consultar la web de la red de trenes griegos (trainose.gr/en/), donde aparecen horarios y precios. Varias compañías privadas de autocares ofertan conexiones entre la capital helena y Meteora. En ambos casos, el viaje supone una inversión de unas cinco horas, ya que el destino se encuentra a unos 350 kilómetros al noroeste de la capital. 

EL ORIGEN DE LOS MONASTERIOS
Meteora significa en griego “suspendido en el aire”. Y es así cómo están este conjunto de monasterios, porque coronan las cimas de unos caprichosos pináculos de arenisca modelados por el tiempo y la erosión. Desde tiempos inmemoriales ascetas y ermitaños vieron en este lugar el escenario perfecto para dedicarse a la oración y al retiro, aunque no fue hasta el siglo XII cuando cristianos ortodoxos crearon la primera comunidad monástica. Con la fe como argamasa, se inició la construcción de estos monasterios encaramados al borde del abismo, ‘escaleras’ para acercarse a la Divinidad.

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CUÁNTOS MONASTERIOS HAY
Durante el siglo XIV, el momento de máximo esplendor constructivo, llegaron a existir en Meteora 21 monasterios; hoy solo seis de ellos acogen a un puñado de monjes y monjas entre sus vetustos muros. 

CÓMO SE HACE LA RUTA
La gran mayoría del recorrido trascurre por senderos, caminos o carretera en buen estado y acondicionados, eso sí si se va a hacer el recorrido a pie hay que saber que la ruta implica cambios constantes de pendiente. 

POR DÓNDE EMPEZAR
No hay mejor punto de partida que, partiendo de Kalambaka y Kastraki, las principales ciudades de Meteora y al pie de las rocas, ascender hasta Rousanou, fundado a mediados del siglo XV y dedicado a Santa Bárbara, o San Nicolás Anapafsa. La iglesia de este último, recortándose sobre el gris de la gigantesca roca que tiene a sus espaldas, es una de las estampas míticas de Meteora, como famosos son los frescos del artista Theophanis Strelitzas.

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EL MONASTERIO MÁS FÁCIL Y EL MÁS DIFÍCIL
La recoleta iglesia del monasterio de San Esteban, uno de los de más fácil acceso, también está iluminada con vivos frescos que datan de 1545. Aunque para retos, ascender al monasterio de la Santísima Trinidad, cuyo acceso es el más dificultoso, pese a que subir por sus peldaños labrados en la roca tiene como recompensa unas vertiginosas panorámicas. 

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EL MÁS GRANDE
Megalo Meteora o Gran Meteoro es el monasterio más grande y uno de los más espectaculares. Su iglesia de la Transfiguración es de las más hermosas de Grecia, con maravillas como los frescos absidales de la Sagrada Comunión o la imagen de Athanasios, su abad fundador y compilador de las reglas que hasta hoy rigen los destinos de vida monástica de Meteora. 

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EL ÚLTIMO DE LA RUTA
A no mucha distancia de Megalo Meteora se encuentra el monasterio de Varlaam. Construido en 1541, es un oasis de silencio en el que se mezclan peregrinos con velas como ofrendas, turistas embelesados con su parekklesion de los Tres Obispos (1637) y monjes de negro hábito y largas barbas camino de sus tareas. Aunque si hay un regalo difícil de olvidar de Varlaam son las vistas que se contemplan desde su balaustrada: un mar de columnas de roca coronadas por monasterios levitando en el vacío de un tiempo y una naturaleza mística, mientras a sus pies se desparraman los valles de Tesalia. 

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EL MEJOR MOMENTO PARA LA VISITA
Al atardecer, primero por las vistas, porque se disfrutan con mayor soledad, pero también porque durante los meses estivales el sol puede ser implacable y en algunos casos hay que subir cientos de escalones hasta llegar a lo alto. 

UNA RECOMENDACIÓN
Para entrar a cada uno de los conventos hay que vestir de manera adecuada: hombros y rodillas tapados. A la entrada de cada uno de los conventos hay prendas (a devolver a la salida) que se ofrecen a los visitantes para los que se hayan olvidado.

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LA ENTRADA 
El precio de entrada a cada uno de los cenobios cuesta 3 € y el horario suele ser de 9 a 18 horas, dependiendo de la época del año.

 DÓNDE DORMIR
La oferta hotelera se concentra en los principales núcleos de población de Meteora: Kalambaka y Kastrakis. En la primera, una opción inmejorable es el lujoso cinco estrellas Divani Meteora (divanis.com), con un más que recomendable spa donde relajarse tras una jornada visitando monasterios. Sin ser tan ostentoso como el anterior, Rex (hotelrex.gr) ofrece lujos como cenar en su terraza a la luz de las velas y tener las formaciones rocosas de Meteora a un palmo de la mano. Finalmente, en Kastraki, el elegante Dellas (dellasboutiquehotel.com) es la mejor opción, tanto por su estética elegante como por el equilibrado lujo de sus habitaciones. 

DÓNDE COMER
La moussaka, el dolmades o el pollo con arroz, huevo y zumo de limón (avgolemono) son los platos típicos griegos, junto a los que es más que recomendable degustar la célebre ternera de Tesalia acompañada de algunos de los vinos de la región, famosa por su tradición vitícola. Una de las referencias gastronómicas de Meteora es, desde hace casi dos décadas y como dio fe la Reina Sofía cuando comió aquí, Elias’ Garden (eliasgarden.gr) Otra alternativa es recalar en alguna de las animadas tabernas de Kalambaka, como Taverna Panellinion, con buena fama por sus exquitos meses (entrantes típicos griegos) y el cerdo souvlakia, o Taverna To Paramithi, con pescado fresco diario de la lonja de la ciudad marinera de Volos. 

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