albertbrooch

La romántica historia detrás del broche de la Reina Isabel

by Carolina Soto

Con las joyas reales a su disposición, la Reina Isabel II cuenta con un amplio repertorio de piezas para lucir todos los días, pero hay algunas que cuenta con un mayor valor sentimental no solo para ella, sino para toda su familia. Este es el caso del Broche del Príncipe Alberto, como se conoce al broche de zafiro rodeado por doce diamantes de gran tamaño, con el que fue vista hace unos días en uno de sus compromisos en Londres. Sin duda, ésta es una de las joyas a las que la Reina les tiene más cariño y trata de lucirlo en momentos muy especiales.

albertbrooch1VER GALERÍA

La historia detrás de éste no corresponde a Isabel II, sino a su tatarabuela, la Reina Victoria. Protagonista de uno de los amores más recordados de todos los tiempos, esta joya fue testigo de su gran romance. Su origen se remonta a 1840 cuando el Príncipe Alberto lo mandó a hacer para su entonces prometida, la Reina Victoria. La futura novia se enamoró tanto de la pieza, que decidió llevarlo el día de su boda y se le vio usándolo en varias ocasiones hasta 1861, cuando se dio el triste desenlace de su romance con el fallecimiento de Alberto. Esta joya podría ser el origen de la tradición en la que las novias llevan algo azul, tal como Victoria fue la precursora en aquello de usar un vestido blanco para dar el sí acepto.

Tal como su gran amor, la Reina Victoria quería asegurar la pertenencia de la joya en la familia aún después de sus fallecimientos. Es por esto que designó en su testamento que este broche sería una reliquia familiar de la Corona, lo que significa que pertenece al monarca reinante y así se mantendrá siempre como protagonista de la Familia Real.

albertbrooch2VER GALERÍA

Su actual dueña es, por supuesto, la Reina Isabel II, pero antes de esto perteneció a dos reinas consortes, su madre y su abuela. La Reina Madre y la Reina Mary llevaron la joya en distintas ocasiones, manteniéndola siempre con vida.

Conoce todos los detalles de cada una de las coronas de la Reina Isabel

Los 2.868 diamantes de la Reina Isabel en la apertura del Parlamento

Desde su coronación, la Reina Isabel también ha sido vista con el broche aunque algunas han sido más significativas que otras. Por ejemplo, Isabel II decidió llevar esta joya en el bautizo del Príncipe William en 1982 como un guiño a quien será el futuro rey y propietario de esta histórica pieza que seguramente se verá en la solapa de la Duquesa de Cambridge en el futuro.

La joya también ha sido sujeto de confusiones, pues aunque la Princesa Anne, hija de la Reina, ha sido vista con un broche muy similar, la realidad es que no es el mismo. Se trata de otra pieza que el Príncipe Alberto encargó para su mujer con motivo de su cumpleaños 26, con el mismo diseño pero de un tamaño mucho más pequeño.

albertbrooch3VER GALERÍA

Más sobre: