bullying-nacho1

Yo también sufrí bullying

Nacho Guerreros: “El reto es saber reaccionar cuando un niño confiesa que sufre acoso escolar”

El actor Nacho Guerreros ha querido poner su popularidad al servicio de la denuncia, poner cara a los cientos y miles de testimonios espeluznantes y dramáticos de personas que en pleno siglo XXI siguen siendo torturadas por sus propios compañeros en sus colegios o institutos

by Mar Muñoz

Para muchos niños y adolescentes, la vuelta al colegio o al instituto implica dejar atrás la despreocupación propia del periodo vacacional para tener que adaptarse a una rutina y disciplina más o menos exigentes. Esto suele generar irritabilidad, cansancio y algún que otro llanto o disgusto. Sin embargo, no es para nada comparable con la pesadilla a la que se enfrentan los niños que en algún momento han sido víctimas de acoso escolar. Estos escolares no quieren ni oír hablar de volver a ese lugar en el que durante meses han sufrido las torturas físicas y verbales de sus compañeros. Pensarlo les genera tensión, nervios, sentimiento de indefensión y vulnerabilidad, ansiedad e incluso pensamientos suicidas. 

Y no estamos hablando de casos excepcionales. En España, los datos de los niños que sufren acoso escolar son escalofriantes. Según el Ministerio de Educación, el “bullying” afecta al 4% del alumnado. Sólo en 2016, la Fundación ANAR (Ayuda a Niños y Adolescentes en Riesgo) registró 1.207 casos de acoso escolar reales, lo que supone un aumento del 87,7% en el último año y un 240% desde 2015. Al margen de la magnitud del problema, estas cifras revelan un dato esperanzados: el hecho de que cada vez más víctimas del acoso escolar pidan ayuda es sinónimo de que la labor de concienciación que se ha desarrollado en los últimos años está dando sus frutos. Pero todavía no es el momento de cantar victoria. Al menos, mientras siga habiendo acosadores o se estipule el protocolo a seguir una vez que el menor se ha atrevido a denunciar su caso.

bullying-nacho1VER GALERÍA

“Las medidas preventivas que se están adoptando de verdad que están bastante bien, pero lo que falla son las medidas de después: cuando la víctima se ha manifestado, cuando lleva meses sufriendo acoso. Es aquí cuando surge un batiburrillo de llamadas telefónicas del padre de la víctima con los del acosador, de los del acosador con los de la víctima, de los padres de la víctima con el tutor, del tutor con los jefes de estudio… Aquí parece que cada cual rema en su dirección. El reto es para los adultos: debemos saber reaccionar cuando un niño por fin confiesa que sufre acoso”, explica el actor Nacho Guerreros en una entrevista para Hola.com. Este conocido rostro de la televisión afirma haber sufrido ‘bullying’ cuando tenía 13 años y ha plasmado su testimonio en el libro Yo también sufrí bullying.

Te interesa: Famosos se unen a la campaña 'Todos contra el ‘bullying’'

bullying-nacho2VER GALERÍA

¿Qué crees que puede aportar al tema del acoso escolar que haya personas con proyección mediática que reconozcan que han sufrido el problema?

Cuando escribí el libro pensé en los miles de adolescentes que me siguen. Y pensé que a lo mejor alguno de ellos podría estar siendo acosado o incluso ser un acosador, por lo que mi testimonio podría servir para de ejemplo para cambiar la actitud en el caso de ser acosador o para denunciarlo en el caso de ser la víctima. Necesitaba contarlo por ellos.

¿Cómo fue la experiencia en tu caso?

Treinta y dos años han pasado ya de esto y me acuerdo perfectamente de ese edificio y podría describirte los pasillos, las ventanas, las mesas… Yo me encontré con esos dos individuos y ya desde el primer momento que entré en esa aula sabía que no era bien recibido. No sabría decirte cuándo fue el primer desplante, pero en Navidad estaba ya muy abatido, no quería ir… Manifestaba signos de tener problemas psicológicos. Lo que sí que es verdad es que, como no existían las redes sociales ni se las esperaba, los fines de semana podía descansar. Eso sí, el domingo sabía que al día siguiente tenía que ver a estos dos majaderos. Nunca sabes cómo llegas ahí ni de qué manera te conviertes en el centro de la humillación junto con otros compañeros a los que también se les humillaba. Por lo que también era cómplice. Yo tampoco denunciaba lo que le hacían al resto de víctimas de acoso escolar; que, por cierto, en aquella época no existía, no tenía una denominación ni se sabía lo que era eso.

bullying-nacho3VER GALERÍA

Antes, el acoso se producía de lunes a viernes y en horario escolar. Ahora está ‘activo’ las 24 horas del día, los 365 días del año y, además, cuenta con una audiencia mucho mayor. ¿Crees que esto dificulta todos los esfuerzos para erradicarlo?

Es verdad que las redes sociales han hecho muy visible este problema y ahora se le da importancia a este problema. Gracias a las redes sociales se ha descubierto que un menor de 14 años puede subir a la red cualquier vídeo con contenido violento sin que haya ningún filtro y que, además, sus padres no pueden controlar esos contenidos ni sus profesores tampoco. Porque no sé a quién se le ocurrió aprobar la ley que impedía que a un menor se le pudiera registrar la mochila. Esto ha hecho que al niño se le dé muchísimo poder y que no se pueda luchar contra ello. La Ley establece que un menor de 14 años sea imputable. Por lo tanto, todas las agresiones físicas, verbales o aquellas psicológicas que se realizan a través de las redes sociales, sean totalmente impunes.

Hay teléfonos a los que puedes llamar de forma anónima tanto si eres víctima, acosador o testigo. Pero esto no es una barita mágica. Creo que, fundamentalmente, el problema empieza en casa. Estamos maleducando mucho a nuestros hijos y no hemos puesto buenos límites. Y es verdad que el bullying no es de ahora, sino que ha existido siempre, pero que a estas alturas del siglo XXI tengamos estas crueldades sin nadie que sea capaz de filtrarlo me parece mucho más grave. Porque estamos delante de una sociedad que se supone que es la más preparada de la Historia y la más culta de la Historia. Pero no somos capaces de atajar este problema y, así, uno de cada cuatro críos está sufriendo acoso escolar.

¿Hacia dónde deberían enfocarse las medidas destinadas a acabar con el acoso escolar?

Las medidas preventivas que se están adoptando de verdad que están bastante bien, pero lo que falla son las medidas de después: cuando la víctima se ha manifestado, cuando lleva meses sufriendo acoso. Es aquí cuando surge un batiburrillo de llamadas telefónicas del padre de la víctima con los del acosador, de los del acosador con los de la víctima, de los padres de la víctima con el tutor, del tutor con los jefes de estudio… Aquí parece que cada cual rema en su dirección. Lo grave es que los adultos no sabemos reaccionar cuando un niño por fin confiesa que sufre acoso.

Y cada comunidad autónoma, además, interpreta la ley como puede y establece los protocolos como puede o como quiere. Por lo tanto, no hay una forma definida ni unificada y, sobre todo, creo que es importante que tanto los padres como los profesores remen hacia la misma dirección. Y aquí parece que cada cual rema en su dirección. Yo mandé un mail al instituto de mi hijo insistiendo en que quería hablar sobre el tema y no me respondieron. Y eso que, por las cifras, en todos los centros seguro que hay un caso de acoso escolar. Pero es feo. Es algo que molesta porque parece que no estás a la altura. Pero oye, ya sabemos que existen y debemos plantar cara todos.

bullying-nacho4VER GALERÍA

¿Qué medidas deberían empezar a adoptar los centros para no solo cumplir con su labor educativa, sino también con su función de tutela del menor y detectar el acoso en sus fases tempranas?

Lo importante es que alguien de la misma edad tome partido. Es decir, concienciar al resto y empezar a hacer equipo desde pequeños. Por ejemplo, en Finlandia ellos mismos se lavan los platos. Debemos empezar desde ahí y ayudarse desde pequeños.

¿Cómo deberían prepararse los profesores para ganarle el pulso a los acosadores?

Generando diálogo social entre padres-alumnos-profesores.

¿Crees que dentro de unos años podremos escribir un libro sobre lo que “era” el acoso escolar? ¿Qué medidas serían necesarias para hablar del acoso escolar en pasado?

A mí me encantaría que sonase a Prehistórico. Si dentro de 20 años esto deja de existir, yo me comprometo a escribir otro libro. ¿Os acordáis de lo que pasaba hace unos años...? Habría que refrescar la memoria para que no volviera a pasar.

¿Qué herramientas serían básicas para poder hablar de acoso escolar en pasado?

La educación, el respeto y, sobre todo, que el papá del acosador no se ponga de parte de su hijo quitándole la autoridad al profesor y llevándose por delante lo que haga falta. Precisamente por eso el profesor suele mirar hacia otro lado. Es muy fácil. Yo recibo esa llamada y yo me preocuparía y me ocuparía.

Más sobre: