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Así conciliamos las mamás españolas diez años después de la Ley de Igualdad

Aunque los datos aún apuntan a que existen grandes diferencias entre mujeres y hombres dentro del mercado laboral, algunas empresas han conseguido superar la etapa de recesión económica mejor que otras precisamente por haber implantado planes de igualdad

La próxima semana se cumplen diez años desde que se introdujo en España la Ley de Igualdad; entre otras cosas, esta ley exigía la paridad de hombres y mujeres en las candidaturas de los partidos que concurrían a elecciones, convirtiéndose en uno de los aspectos de la ley de los que más se habló entonces y a los que más repercusión se dio en los medios. Sin embargo, el verdadero propósito de la Ley de Igualdad siempre fue el de promover la igualdad y la no discriminación entre hombres y mujeres en los distintos ámbitos de la vida, y muy concretamente en el trabajo, favoreciendo la creación de medidas concretas en las empresas y allanando el terreno para la concilición.

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Tras una década, los expertos en el terreno de la integración de las mujeres en el mercado laboral han empezado a analizar los efectos de la ley en la realidad de los papás y mamás de hoy en día. Según los datos que arroja el estudio 10 años después de la Ley de Igualdad. Retrato de una crisis elaborado por Concilia2, una consultoría de Recursos Humanos especializada en conciliación, las mujeres continúan encontrándose numerosos obstáculos en el mundo laboral.

Algunas cifras llamativas: el porcentaje de mujeres en paro a finales del 2016 fue de un 20.25% frente al 17.22% de hombres; una diferencia de 3.03 puntos porcentuales que es la más alta de la última década, a pesar de estar ya dentro de la época de recuperación económica. En el terreno de las excedencias para el cuidado de familiares, hoy por hoy siguen siendo las mujeres las que, en un 84% de los casos, solicitan este permiso. Es decir, exactamente el mismo porcentaje que en 2008. Cuando las excedencias se piden para el cuidado de los hijos, desde la aprobación de la Ley de Igualdad el porcentaje de excedencias solicitadas por hombres se ha incrementado casi un 3%, pero continúa siendo un abrumador 93.4% de mujeres quienes se acogen a ellas.

"Los avances en materia de igualdad han sido muy escasos en este periodo, incluso habiendo introducido una Ley de Igualdad en España", explica la directora de Concilia2, Noelia Jiménez. "Este hecho debería constituir un toque de atención, porque estamos muy lejos de alcanzar una igualdad real y efectiva en la sociedad en general, y en el mercado laboral en particular". Precisamente el tema de la conciliación ha dominado las primeras semanas del año, después de que se aprobase en el Congreso la reforma del nuevo permiso de paternidad, que amplía de dos a cuatro semanas las bajas para los papás. Una medida que de primeras es positiva, pero que se queda corta si tenemos en cuenta que la baja paternal no es transferible ni tampoco obligatoria. Es decir, no fuerza a los padres a tomarla y es posible renunciar a ella. O como ya explicaba a principio de año Ascensión Iglesias, presidenta de la Unión de Asociaciones Familiares: "mientras los permisos de maternidad y paternidad no sean iguales en duración e intransferibles, el cuidado seguirá recayendo principalmente en las mujeres".

La misma opinión sostiene Noelia Jiménez. "Aunque el hecho de que por fin haya entrado en vigor la ampliación del permiso de paternidad es un avance, consideramos que este permiso se queda corto. Primero por considerar un error que no pueda disfrutarse de forma interrumpida, fraccionando su duración en dos bloques; tal y como está regulado ahora, los padres disfrutarán del permiso de forma paralela al descanso de la madre, lo que impide el ejercicio de la corresponsabilidad. Además, sigue existiendo una gran diferencia en la duración de los permisos de maternidad y paternidad que hace que las mujeres sean penalizadas en el mercado laboral y limita a los padres el desarrollo del vínculo con su hijo".

LAS MUJERES TRABAJAN MÁS A TIEMPO PARCIAL

Otro aspecto que no ha funcionado plenamente tras la entrada en vigor de la Ley de Igualdad, aunque sí que ha mejorado un poquito sus condiciones, es la brecha que existe entre los tipos de jornada o contratos que disfrutan padres y madres. Según destila el estudio, esta brecha se ha reducido un 6% desde 2008, aunque hoy en día aún el 73% de los contratos a tiempo parcial son destinados a mujeres.

"Según una encuesta del Instituto Nacional de Estadística, mientras que más de un 12% de mujeres afirma que la razón de tener un contrato a tiempo parcial es el cuidado de niños o de adultos dependientes, menos de un 2% de hombres da esta razón", explica Noelia. "Trabajar a tiempo parcial se está viendo como algo positivo para las mujeres porque les permite conciliar, pero lo que ocurre realmente es que tienen salarios más bajos, menos posibilidades de promoción y desarrollo de la carrera profesional y, en definitiva, más dependencia económica". La consultoría aporta un dato aún más contundente. "El 85% de las excedencias para el cuidado de familiares y el 93% de las excedencias para el cuidado de hijos e hijas son solicitadas por mujeres. Esto denota una falta de corresponsabilidad y que la necesidad de conciliación familiar, las tareas domésticas y de 'cuidado' todavía se consideran tareas de mujeres".

NO TODO SON DATOS NEGATIVOS: LOS PLANES DE IGUALDAD QUE SÍ FUNCIONAN

Se consideran empresas comprometidas con la igualdad aquellas que cuentan con Plan de Igualdad enfocado a conseguir mejoras en el avance de la igualdad, la conciliación y el clima laboral. "Los Planes de Igualdad son un conjunto de medidas que se acuerdan tras un análisis previo de la empresa, que permite detectar las posibles discriminaciones y opciones de mejora, para alcanzar la igualdad de trato y oportunidades entre mujeres y hombres y poder eliminar la discriminación por razón de sexo", explica Noelia. "En el plan se revisan las áreas de acceso al empleo, condiciones de trabajo, conciliación, clasificación profesional, promoción y formación, prevención y actuación ante el acoso, usos del lenguaje... Lo fundamental es que el Plan de Igualdad se adapte a la realidad de la empresa".

Además de fijar objetivos, estos planes deben asignar unos recursos y establecer un seguimiento para ver si las medidas se llevan a cabo. "No vale sólo con ponerlo en marcha, hay que estudiar los efectos obtenidos e ir incorporando mejoras. El principal problema de los Planes de Igualdad que 'no funcionan' es que no cumplen estas premisas y se plantean solamente para cumplir con la ley, o porque aportan ventajas en la contratación pública. Después pasan a ser un documento que se queda guardado en un cajón".

Los beneficios de una aplicación correcta de este tipo de planes, apunta Noelia, están claros. "En primer lugar, se evitan discriminaciones hacia las mujeres. Por otra parte están las medidas de conciliación llevadas a cabo tras la aprobación del plan, y que cada vez son más demandadas; la flexibilidad horaria aparece en las encuestas como lo más valorado junto con el salario. Es importante remarcar que estas medidas son para mujeres y hombres y que son medidas de conciliación de la vida laboral, familiar y personal, por lo que también afectan a personas sin hijos; aunque está claro que las familias con menores o con dependientes a su cargo tienen unas necesidades especiales, y hay medidas específicas pueden ayudarles mucho en su día a día, como puede ser la adaptación de la jornada al horario escolar".

"Todo esto hace que las empresas que implantan Planes de Igualdad tengan una ventaja competitiva porque estos planes ayudan a atraer y retener a las trabajadoras y trabajadores con más talento, aumentan el compromiso de la plantilla con la empresa, mejoran el clima laboral e incrementan la productividad. Además, en nuestro estudio hemos visto que las empresas que tenían un Plan de Igualdad implantado han amortiguado mejor los efectos de la crisis".

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