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Una miniguía de modales para 'peques' que nos ayuda a entender el porqué de la buena educación

Las autoras Concha Blanco y María Canosa, madre e hija, han dado forma un libro dirigido a niños, padres y 'profes' que da respuesta a algunas de las dudas que los niños de hoy tienen en torno a los buenos modales

by hola.com

A los niños no se les educa como antes. Esto ha sido así con cada generación, precisamente porque los tiempos cambian y con ellos la manera en que entendemos la manera de educar a los más pequeños. A pesar de todo, la transformación tecnológica, económica y social de los últimos años nos coloca en un mundo muy distinto al que crecieron nuestros padres y abuelos: los niños se comunican de manera distinta entre ellos y los padres disponemos de aparatos y apps que nos pueden hacer la vida más fácil pero al mismo tiempo distanciarnos de nuestra labor de ser padres.

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A causa de la crisis económica, particularmente en España, cada vez más abuelos se hacen cargo de la educación de los nietos: una tendencia que ha ido cogiendo carrerilla desde que las mamás se incorporaron de forma plena al mercado laboral, y que en los últimos años se ha convertido en la tónica de miles de familias. Es en esta relación donde se observa más frecuentemente la brecha generacional por ejemplo en términos de comunicación o en la relación de los niños con sus mayores, a menudo planteada de tú a tú, y que no siempre es entendida por los adultos.

En este maremagnum que mezcla nuevas formas de comunicación intergeneracional y buenos modales surge la idea de dar forma a ¿Será correcto? un libro guía obra de las autoras Concha Blanco y María Canosa (madre e hija), que se plantea como una pequeña ayuda para papás, profes e hijos a la hora de redefinir el concepto de buenos modales. El libro surge de la propia experiencia de Concha tras detectar durante su trayectoria como maestra las deficiencias y dudas que tienen los niños sobre estos temas, y la preocupación que éstas suponen para los padres y docentes.

"Aparte del trabajo dentro del aula, los docentes tenemos otros momentos importantes de reuniones con compañeros, orientadores... donde ponemos en común experiencias, dificultades y aciertos, y sacamos conclusiones que no siempre son fáciles de llevar a la práctica", explica Concha. "Sobre todo en las reuniones de tutores a menudo salía el tema de la actitud de algunos alumnos, analizando el fondo de las mismas. En algunas de mis tutorías presenciales con los alumnos me atreví a ofrecerles curiosidades prácticas del protocolo, como la distribución de los cubiertos en la mesa entre otras".

"La mayoría no sabían ni se habían planteado que hubiese unas 'normas' para ello. Lo bueno es que les motivó, en un principio solo por curiosidad y ya poco a poco por el hecho de aprender y de saber. Y ahí saltó la chispa para hacer, llegado el momento, algo práctico y atractivo".

Si la mitad de los abuelos de los niños españoles hoy en día pasan una media de seis horas a cargo del cuidado de los nietos (al menos según datos publicados por la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología), el resto del tiempo el niño lo pasa en el 'cole' o la guardería. De ahí que el maestro se convierta en una figura fundamental a la hora de detectar problemas o carencias, e incluso evaluar en qué 'fallan' los modales de los niños. "El contacto con la gente joven es más intenso en nuestra profesión, especialmente si al abandonar la jornada laboral, te incorporas a la tarea de madre con más de lo mismo".

¿EN QUÉ FALLAN MÁS LOS NIÑOS ESPANOLES CUANDO HABLAMOS DE BUENOS MODALES?

"A mí no me gusta generalizar, pero sinceramente más que no respetuosos los niños son más superficiales a la hora del orden. Les da igual cómo comer, cómo sentarse. Para ellos cuentan menos las formas, por ejemplo, a la hora de sentarse a la mesa. En cuanto al respeto por los mayores se nota mucho la influencia de la familia. Pueden desconocer que el cuchillo no se lleva a la boca, pero muchos sí saben que a los mayores hay que respetarlos e intentan hacerlo". El problema, explica Concha, se resume sobre todo en una cuestión de dejadez. "No se hace tanto hincapié en la educación, quizás porque cada vez tenemos menos tiempo para todo. No se insiste, no se trabaja en equipo, el compromiso es complejo cuando se carece de tiempo. Por eso la educación se tiende a repartir, y se deja en manos de varios: padres, abuelos, cuidadores, educadores y profesores."

¿QUÉ PODEMOS HACER PARA AYUDAR A LOS NIÑOS A ENTENDER LA IMPORTANCIA DE LOS BUENOS MODALES?

Cuando la realidad del día a día se fragmenta de esta manera, puede resultar más complicado hacer a entender a los niños la importancia de sostener los cubiertos correctamente, o cómo saludar a una persona mayor. Hoy en día existen muchos tipos distintos de familias, y la tarea que antes recaía en padres y docentes acaba por diseminarse entre varios. Por eso podemos empezar simplemente poniendo en práctica un ejercicio de tacto, y empatía hacia los demás, y tratar a los otros como nos gustaría que nos tratasen.

"Lo mejor, sin duda, es siempre dar ejemplo. A los pequeños hay que hacerles ponerse en el lugar contrario. ¿Y si la situación hubiese sido vivida al revés? Convertirlos en los protagonistas, en los adultos, suele funcionar bastante bien. Además, siempre hay que argumentar las correcciones que se les haga. Las normas de comportamiento tienen una razón de ser, pero hay que explicarlas y hacerse entender. No vale el sí porque sí".

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