Bailes, safari, partidos de fútbol... La divertida visita a Sudáfrica de Michelle Obama y sus hijas, Malia y Sasha

En su primer viaje de importancia al extranjero sin su marido, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, la primera dama también estuvo acompañada por su madre, Marian Robinson

by hola.com

  

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Michelle Obama aterrizó hace más de una semana en Pretoria, situada en la provincia de Gauteng (Sudáfrica) acompañada por sus dos hijas, Malia y Sasha, su madre, Marian Robinson, y sus sobrinos Leslie y Avery, para iniciar su primer viaje importante al extranjero sin su marido, Barack Obama, desde que llegó a la presidencia de Estados Unidos. Sin duda, ha sido una visita que ha generado una gran expectación, no sólo por la presencia de la primera dama y sus hijas, sino porque han recorrido diferentes ciudades para conocer un poco más de cerca la cultura y las costumbres del país y han tenido la oportunidad de reunirse con el ex presidente Nelson Mandela, que recibió a Michelle acompañado por su mujer, Graca Machel, en su residencia de Houghton (Johannesburgo), donde guarda reposo tras ser ingresado en el hospital el pasado mes de febrero debido a una complicación respiratoria.

En este viaje no sólo cumplieron con su agenda oficial sino que también protagonizaron inolvidables momentos que han permitido a la población conocer la faceta más divertida de la esposa de Barack Obama. Michelle participó en un encuentro con jóvenes en el estadio de Ciudad del Cabo, al sur de Sudáfrica, en el que estuvo presente el premio Nobel y arzobispo emérito Desmond Tutu. La primera dama dejó a todos con la boca abierta cuando se puso a hacer flexiones en el suelo y se animó a jugar fútbol con ellos demostrando su excelente forma física. Los jóvenes no podían creer lo que estaban viendo y aplaudieron a Michelle por su sorprendente dominio del balón.

 

 

Tras reunirse con Mandela, Michelle Obama aseguró que aprovechó su "poderoso" encuentro con el ex presidente de Sudáfrica para darle las gracias por el profundo impacto que ha dejado en su familia. "Le dije: no puede imaginarse lo importante que su legado es para mi y para mi marido. Gracias, gracias, gracias", explicó en una entrevista con la cadena ABC. "Fue una experiencia poderosa porque su simple presencia ya es poderosa", y añadió: "Al mismo tiempo, fue algo así como estar en una cena de Acción de Gracias, porque estábamos rodeadas por su familia... Un poco caótico, pero muy divertido, muy emocionante. Y él estaba simplemente feliz, y fue muy bueno verlo".

Después, los Obama visitaron Soweto, antiguo barrio de Johannesburgo, para participar en el Foro de Liderazgo Femenino de África, que reúne a mujeres de todo el continente para abordar su papel en el desarrollo de sus respectivas comunidades. Al término del encuentro, Michelle, muy emotiva, hizo una ofrenda floral en el monumento a Hector Pierteson, el niño que fue tiroteado por la policía sudafricana hace 35 años y que se convirtió en el símbolo de la lucha contra la segregación racial.

 

Antes de regresar a Estados Unidos, la familia hizo una última parada en Botsuana, país limítrofe con Sudáfrica, donde fueron recibidos con una gran ceremonia en la que no faltaron las flores, los cánticos y un original baile típico que mantuvo la atenta a la familia, sobre todo a las hijas de Barack Obama que se quedaron muy sorprendidas con la exhibición.

Sin embargo, todavía quedaba por hacer una de las cosas que más les ilusionaba de su viaje a Sudáfrica. El último día de su visita, todos se subieron a un Jeep y fueron a un safari en la reserva Madikwe. Luciendo looks apropiados para la ocasión y con gafas de sol para protegerse del sol, Malia y Sasha se divirtieron y disfrutaron de lo lindo de los animales y los increíbles paisajes junto a sus primos, Leslie y Avery. Sin duda, ha sido un viaje que nunca olvidarán.

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