Aunque nuestra mente es incapaz de imaginar fenómenos de esta naturaleza, lo cierto es que existen tornados cinco veces más grandes que la Tierra y que están compuestos por gases incandescentes. Como titánicos lanzallamas, en un abrir y cerrar de ojos reducirían nuestro mundo al estado de vapor, si éste se pusiera en su camino. Se producen sobre la deslumbradora faz del Sol. Los tornados solares, únicos e impresionantes, han sido descubiertos por el Observatorio de Dinámica Solar (SDO), un satélite de la NASA que se dedica a estudiar el comportamiento de nuestro astro rey. Las mediciones indican que estos infernales tornados se mueven a 300.000 kilómetros por hora y alcanzan una temperatura que oscila entre los 50.000 y los dos millones de grados centígrados. El pavoroso fenómeno está relacionado con el desencadenamiento de las tormentas solares, apocalípticas explosiones que tienen lugar en nuestra estrella con energía equivalente a decenas de millones de bombas atómicas.
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